Deja de hacerlo complicado

Original - Marzo 5 de 2010

Ahora que he aprendido a ver las cosas con una visión de simplicidad puedo ver a otros cometiendo errores que yo he cometido en el pasado.

Con gentileza quiero decirles a ellos - y a mi yo del pasado - "¡Deja de hacerlo tan complicado!"

No voy a criticar como otras personas hacen sus cosas en este artículo. En vez de eso hablaré sobre las cosas que yo hice mal en el pasado.

El más grande problema vino cuando empecé a trabajar en una nueva meta - empezar a correr, tratar de volverme organizado y productivo, empezar a bloguear, saldar mis deudas, inclusive el acto de simplificar.

Yo siempre hice las cosas muy complicadas - en retrospectiva, me dan ganas o de reírme o de sentir vergüenza ajena.

Y aún así, sé que la vida es un proceso de aprendizaje, y que aquellos errores pasados me ayudaron a llegar a donde estoy ahora. Inclusive ahora cometo muchos errores, aprendiendo mientras sigo mi camino.

Ejemplo 1: Quise ser más productivo, así que aprendí el método GTD - Getting Things Done (en español, Completando Cosas, un excelente libro por David Allen).

Compré herramientas que otros seguidores del método recomendaban, armé una serie de listas, y probé un par de docenas de diferentes tipos de software (y papel) para manejar listas.

Todos los seguidores de GTD conocen este problema. GTD, y muchos otros sistemas de productividad pueden terminar siendo complicados.

Hoy en día mi consejo a mi yo del pasado es: Deja de hacerlo complicado.

La productividad, en la forma en que me importa hoy en día, es simple: Eliges la cosa más importante que quieres hacer hoy, eliminas distracciones, y empiezas a trabajar en ella.

Ni siquiera necesitas una lista, aunque tener una lista para recordar que más necesita completarse después está bien. Ten una lista, pero no pierdas tiempo con ella. Elige solo una cosa, y empieza a trabajar.

Ejemplo 2: Cuando quise saldar mis deudas probé varios tipos de software financiero, hice hojas de cálculo, hice horarios para mis pagos, le hacía seguimiento a todo, y así. Créeme, era complicado.

Ahora sé que es simple. Primero, elimina todos los gastos innecesarios (lo sé, más fácil dicho que hecho, pero una vez aprendas a reconocerlo y elimines tus ansias impulsivas de comprar, no es tan complicado).

Segundo, pon todo lo que puedas para saldar una deuda a la vez (creando primero una reserva de emergencia de por lo menos US$500), salda una deuda, y luego paga la siguiente.

Ejemplo 3: Cuando empecé a bloguear en enero de 2007 miré docenas de plataformas y software diferentes para bloguear, plantillas, plataformas de publicidad, libros digitales, artículos sobre cada tema posible relacionado con bloguear.

Esto es natural, ya que yo apenas estaba aprendiendo sobre este campo.

Pero hoy en día sé que es simple: Eliges un tema, y escribes. Luego lo publicas. Comparte tus cosas por Twitter y Facebook si quieres, pero no te preocupes mucho por eso.

Simplemente escribe cosas interesantes y/o útiles, y la gente eventualmente las encontrará. Simplemente escribe y publica.

Cuando empiezas algo hay un proceso de aprendizaje, eso es así. Pero también date cuenta de que aunque el aprendizaje está bien, el hacer no tiene que ser complicado en lo absoluto.

Encuentra la forma más simple de hacer las cosas, y solo empieza a hacerlas. Aprenderás haciéndolo.


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