El verdadero costo de los objetos

Original - Octubre 1 de 2009

A veces nosotros consideramos bajarle a las compras porque nos gustaría ser frugales y ahorrar dinero. Y yo apoyo eso.

Pero hay mucho más involucrado en comprar menos. Mucho más.

El valor en dinero para comprar un objeto es solo la punta del iceberg. Cuando compramos algo, lo metemos en nuestras casas, nuestras vidas, y tendremos que estar al pendiente de la vida de otro objeto en este mundo.

¿La vida de un objeto? De seguro te enloqueciste Leo.

Es totalmente posible que me haya vuelto loco — estoy hablando conmigo mismo en este artículo después de todo. Pero escúchame un momento, oh hipotético lector en mi mente.

Un objeto no nace en la tienda. Nace en los bosques (si es de madera), en las minas (si es de metal), en las profundidades del mundo (en caso de que sea un producto basado en el petroleo, como plásticos, textiles sintéticos y cosas así), o tal vez de estos tres lugares y más si es una combinación de materiales.

Este objeto nace cuando esos recursos naturales son minados o cosechados (a un gran costo en dinero y un gran costo al medio ambiente), y luego son arrastrados a una fabrica en algún lugar, una fábrica que inevitablemente contamina el ambiente.

El objeto se cambia y moldea hasta su forma final (frecuentemente en varias fabricas), y luego es enviado a varios sistemas de distribución para finalmente llegar a la tienda.

Y digo finalmente, pero el verdadero final aún está muy lejos. La vida de este objeto acaba de entrar a nuestras vidas, inclusive si ya hemos pagado por la destrucción de nuestra Tierra solo para poseerlo.

Ahora debemos transportarlo a casa, contaminando, consumiendo y pagando aún más — pagando por el costo del combustible y el mantenimiento de nuestro transporte, a menos que funcione enteramente con movimiento humano, además del costo en tiempo, preciosos segundos de nuestras vidas que nunca recuperaremos.

Todo eso gastado, ahora el objeto ocupa valiosos metros cuadrados en nuestras casas (u oficinas), metros cuadrados que podrían usarse como espacio de estar, o metros cuadrados a los que podríamos renunciar si tuviésemos menos cacharro y una casa más pequeña.

Por cierto, estos metros cuadrados son bastante costosos: Pagamos costos exorbitantes para poseer o rentar una casa, y cada metro cuadrado de esa casa nos cuesta más tiempo valioso que gastamos trabajando para ganar dinero para pagar por esos metros cuadrados.

Y eso es solo para cubrir la renta o la hipoteca. Añade el costo de electricidad o gas para calentar o enfriar esa casa, el costo de mantener esa casa, y el tiempo que gastamos manteniendo y limpiando y arreglando y reorganizando la casa y el cacharro en ella.

Y aún así, solo estamos mirando la punta del iceberg. El objeto, si es electrónico, requiere electricidad. Todo el tiempo. El objeto tiene que ser mantenido. Prendido y apagado, limpiado, aceitado, y debemos tener cuidado de no romperlo.

Estos son más segundos y dolares perdidos. Si es de madera o metal o vidrio, tal vez tengamos que brillarlo. Puede que se dañe un poco y necesite reparación.

Tenemos que guardar su garantía en algún lado, y no olvidarnos de eso (más ciclos mentales para gastar). Puede que necesitemos herramientas especiales para ese objeto, productos de limpieza, accesorios. Todo eso requiere espacio, cuidado y dinero.

Y aún así, ni siquiera estamos a la mitad del camino. Te ahorraré el resto de la narrativa y solo haré una lista.

Esta es solo una lista parcial. Mira algunos de los costos de poseer cosas:

* El objeto ocupa nuestro espacio, causando distracciones y estrés.

* Constantemente debemos mover ese objeto para alcanzar otras cosas, para limpiar, para organizar, para pintar paredes o decorar o remodelar.

* Tenemos que llevarlo con nosotros si nos mudamos, y usualmente si viajamos. Eso nos da muchos problemas y costos.

* Con frecuencia tenemos que pagar por almacenamiento extra, afuera en nuestros patios o en bodegas.

* Si se daña, usualmente lo llevaremos a repararlo.

* Si tenemos hijos o mascotas, tenemos que preocuparnos de que vayan a romper el objeto, o regañarlos por no ser cuidadosos con el objeto.

* Si nos acostumbramos al objeto, y se daña, lo reemplazaremos porque creemos que lo necesitamos.

* Si se vuelve viejo y dañado, tenemos el dolor de cabeza de aguantarnos una herramienta que ya no funciona bien.

* Si tenemos mucho cacharro, este nos sobrecarga emocionalmente.

* Nos aferramos a nuestras cosas, creando una batalla emocional cuando consideramos dejarlas (sea que en realidad las dejemos o no).

* Si tenemos demasiado cacharro, vivimos en un espacio apretado, y no tenemos espacio para otras cosas que poseemos.

* Mucho cacharro significa más desordenes, y así es más difícil limpiar.

* Podríamos tropezarnos con nuestro cacharro y lastimarnos.

* Si no nos tropezamos, debemos preocuparnos de que nos vayamos a tropezar cada vez que pasemos cerca de ese objeto.

* Si nos endeudamos para comprar esas cosas, debemos lidiar con todo el dolor y preocupación de las deudas añadidas a tus deudas actuales.

* Inclusive si no nos endeudamos, está la carga añadida de lidiar con la transacción financiera en nuestros registros de cheques o software financiero, o reconciliarla con nuestros extractos de cuenta. Si es que nos tomamos la molestia, por que a veces eso es demasiado.

* Nos da un falso sentido de seguridad.

* Reduce el tiempo que tenemos para invertir haciendo cosas, y en vez de eso nos preocupamos sobre limpiar, mantener, usar y trabajar para pagar por objetos.

* Reduce la calidad de tiempo que tenemos.

* En algún punto, debemos preocuparnos sobre (e invertir tiempo y dinero en) deshacernos del objeto.

Esto significa tiempo y dinero gastado en Ebay, Craiglist, una venta de garaje, darle el objeto a la caridad o a un amigo o familiar (y los viajes necesarios para hacer esto), pagando por un anuncio clasificado, lidiando con compradores, y así. Es un dolor de cabeza.

* Si mueres y dejas detrás de ti tus posesiones, tus familiares tendrán que lidiar con todos esos objetos. Eso sí que es un dolor de cabeza.

* Y, ojalá no llegara a suceder algo así, pero si ocurre un desastre natural, ladrones podrían saquear tu casa, y tendrías que lidiar con los efectos emocionales de perder tus objetos.


Podría seguir dando más ejemplos, si te has dado cuenta. No hay forma de calcular el verdadero costo de los objetos, ya que es muy complicado como para ponerlo en números.

Solo recuerda todo eso cuando consideres conseguir un objeto — inclusive uno que es supuestamente gratis.

Nada es gratis, cuando consideras todo lo de arriba. ¿Estás listo para lidiar con la vida de ese objeto, y la vida a la que renunciarás por obtenerlo?


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