Todas nuestras fantasías

Original - Septiembre 14 de 2012

Todos nosotros gastamos mucho de nuestras vidas en fantasías.

Me incluyo en esta observación:

Fantaseo sobre tener una vida simple y minimalista.

Fantaseo sobre viajar a maravillas extranjeras.

Fantaseo sobre tener un cuerpo genial.

Fantaseo sobre ser un gran escritor.

Fantaseo sobre ser el padre perfecto, etc.

Así es como gastamos mucho de nuestras vidas: Metas y fantasías.

A veces las fantasías se vuelven realidad - pero inclusive si eso pasa, la realidad que sí ocurre no es exactamente lo que habíamos fantaseado.

Es una decepción.

Si viste hace poco el anuncio del iPhone 5 puede que estés fantaseando con tener uno (o cualquier otro aparato).

Tú fantaseas que este hará que tu vida sea mejor, y que te sentirás más cool.

Tu imagen de ti mismo, mientras usas este aparato increíblemente genial, es mejor.

Es parte de una vida hermosa, simple, productiva y agradable con la que fantaseas - ¡el iPhone 5 te ayudará a obtener esa vida!

Eso no es verdad, por supuesto.

El iPhone 5 puede ser más rápido, con mejor cámara, más liviano, con un diseño mucho más hermoso...

... pero nada de esas cosas realmente hará que tu vida sea mucho mejor.

¿Te salvará unos cuantos segundos al día haciendo tareas que ya haces? Seguro.

¿Tus fotos se verán mejor? Cierto.

Pero poniendo la fantasía a un lado, ¿que tan diferente realmente será tu vida?

Piensa en la vida antes de que existiera el iPhone.

Nosotros solíamos poder trabajar sin él. Caminábamos sin mirar nuestro email o Twitter o nuestras acciones, pero de alguna forma, sobrevivimos.

Era posible esperar unos minutos o una hora hasta llegar a casa o el trabajo.

Tal vez no podíamos buscar restaurantes tan fácilmente, pero milagrosamente logramos encontrar comida.

La vida pudo haber sido diferente, pero tener ese aparato no cambió la naturaleza fundamental de nuestras vidas.

La fantasía no se ha vuelto realidad.

Podría sonar como si le estuviera haciendo matoneo al iPhone, pero no es mi intención.

Es solo emblemático de un fenómeno general en nuestras mentes - las fantasías que tenemos, y como la realidad nunca se compara.

Así estamos decepcionados en la realidad, inclusive si es más increíble que las fantasías.

El minimalismo también es una fantasía.

La gente se mete en el minimalismo porque es una idea encantadora, vivir con poco, estar contento, tener un espacio de trabajo y sala de estar espartanos.

Y yo también me meto en ello, absolutamente.

Pero el minimalismo no tiene que ser una fantasía:

También lo uso como una herramienta para ser consciente, para vivir de forma más consciente, para recordar lo que es importante.

El minimalismo puede ser una herramienta para recordar que cuando compramos aparatos, y casi cualquier cosa, estamos comprando una fantasía.

Y luego podemos recordar que no necesitamos la fantasía para ser felices.

Tenemos algo en frente de nosotros: La realidad.

La realidad, sin fantasías, es perfecta. Es un regalo.

Aprendamos a amarla.


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