Un año sin las redes sociales

Original - Julio 31 de 2015

En julio de 2014 decidí salirme de todas las redes sociales, lo que incluyó eliminar mis cuentas de Twitter y Facebook.

Ahora que ha pasado más de un año quiero darles a mis lectores una pequeña actualización sobre mi año de estar libre de las redes sociales.

En ese tiempo fue un poco difícil tomar la decisión de dejar las redes sociales, pero eso fue solo porque el uso frecuente de ellas durante tantos años me causó que acumulara una presencia de ellas muy grande en mi mente – una presencia más grande de lo que lo merecía.

Sentí como si estuviese renunciando a algo valioso de lo que me podría perder.

Sin embargo, la verdad, no las extraño, ni siquiera un poquito.

Lógicamente yo sabía que despejaría más tiempo para búsquedas más significativas, pero emocionalmente (por lo menos en parte) se sentía como un tipo de abandono.

Una vez llegué a términos con la decisión, salirme de las redes sociales fue sorpresivamente fácil. Borré las cuentas, y seguí con mi vida.

No le he dado Me Gusta a nada ni he comentado en ningún lado por más de un año – eso es mucho tiempo para re-invertir en otros lados.


Superando el impulso a compartir


Después de salirme de las redes sociales me tomó más tiempo del esperado que mi mente dejara de urgir el compartir experiencias por Internet.

Noté esto más que todo al tomar fotos – inclusive tres meses después de borrar mis cuentas, aún me encontraba a mí mismo pensando, debería tomar una foto de esto y compartirla en Internet… oh espera, no puedo.

Mientras estaba activo en las redes sociales yo normalmente tomaría fotos con la intención de compartirlas, pero no necesariamente porque quería esas fotos para mí.

Probablemente no fue sino hasta el cuarto o quinto mes que pude eliminar ese hábito totalmente.

A medida que el viejo acondicionamiento fue muriendo, empecé a tomar fotos diferentes – fotos que yo quería tomar para mí.

Dejé de tomar fotos para compartir, las cuales yo en realidad no quería en mi colección personal.

Esto mejoró la calidad de las fotos que tomaba. Le presté mayor atención a los momentos que yo quería recordar, lo cual usualmente eran diferentes de los momentos que yo quería compartir.

Durante meses después de dejar las redes sociales, aún se me ocurrían dichos de sabiduría ingeniosos de una línea, y sentiría la urgencia de compartirlos en Internet.

Pero no había ningún lugar en donde compartirlos a menos que quisiera convertirlos en un artículo de blog.

Con el tiempo esos impulsos también fueron eliminados, y otra distracción mental fue eliminada.

Hoy en día ya no noto que esos dichos aparezcan en mi cabeza - creo que ese patrón mental fue acondicionado en mí por las redes sociales.

Mi cerebro parece ya no invertir más recursos en generar sabiduría para Twitter.

Durante los siguientes 4-5 meses después de dejar las redes sociales, gradualmente eliminé varios patrones de pensamiento y comportamientos que no tienen ningún propósito fuera de las redes sociales.

Esto me permitió re-dedicar esos recursos mentales para realizar tareas más valiosas, como pensar más profundamente sobre mis metas a largo plazo.

Siento que gradualmente me he vuelto más inteligente mientras más lejos he estado de las redes sociales.

Además, a medida que obtuve más conciencia sobre estos micro-patrones producidos por mis previas actividades en las redes sociales, me hice consciente de tentaciones similares relacionadas con bloguear.

Puede que hayas notado que en las últimas 7+ semanas no he blogueado (mi descanso más largo desde que empecé a bloguear en el 2004).

Hice esto parcialmente para eliminar cualquier impulso habitual de bloguear, y seguí hasta que ese impulso de bloguear solo por bloguear también se desvaneció.

Yo quiero escribir porque lo elijo conscientemente, no por un impulso subconsciente.


Restaurando la disciplina


En el año después de dejar las redes sociales, gradualmente me he vuelto menos impulsivo y más consciente de mis decisiones que ni siquiera estaban relacionadas con las redes sociales.

Cuando yo usaba activamente las redes sociales, yo no veía como la posibilidad de estar siempre conectado con otras personas pudo haber incrementado el ser impulsivo en otras áreas de mi vida.

Pero de verdad vi la diferencia en los meses después de que me alejé.

Dejar las redes sociales se volvió el primer paso en una cadena de mejoramientos graduales que he tenido desde entonces, y estos mejoramientos continúan hasta hoy en día.

Una lección que aprendí de leer varios libros sobre neurociencia es que los comportamientos adictivos nunca son un asunto aislado.

Una adicción en un área debilita nuestra auto-disciplina en todas las áreas.

Siendo así, cuando mejoramos un comportamiento indeseable o impulsivo, usualmente veremos una cascada de beneficios en otras partes de la vida.

Eso definitivamente fue verdad para mí.

Yo me siento especialmente más disciplinado en mis patrones de salud y productividad.

He hecho un número importante de cambios en estas áreas durante el año pasado.

Salirme de las redes sociales eliminó un mal hábito que me animó a dejar otros malos hábitos y reemplazarlos con hábitos mejores.

Este fue un proceso muy gradual, pero puedo ver que salirme de las redes sociales fue el verdadero punto de inicio de este progreso.

Aunque últimamente he estado más callado en Internet, este año he sido muy activo fuera del Internet.

He invertido muchos días investigando temas que me interesan, y trabajando en mi propio desarrollo personal.

De verdad me gusta no ser distraído por impulsos por compartir tantos detalles en el camino – eso me permite ir mucho más rápido.


Mejor concentración


Sin la distracción diaria de la urgencia interna de meterme al Internet y ver qué está pasando en mi círculo social, me ha parecido mucho más fácil concentrarme y completar mucho más trabajo cada día.

Después de dejar las redes sociales finalmente sentí la motivación de enfrentar varios proyectos muy pendientes, y finalmente terminarlos.

Se sintió muy bien cerrar esos círculos abiertos.

A inicios de este mes invertí más o menos dos semanas estableciendo y clarificando mis metas para los próximos 18 meses, incluyendo escribir un plan de acción detallado para cada una de mis metas.

El documento resultante fue de 40 páginas. Luego usé Scrivener para organizar bien mis metas, proyectos y acciones, de tal forma que pudiese navegar a través de ellos rápidamente.

Esto hace fácil que yo pueda saltar a mis proyectos activos, y lo mantiene todo organizado.

Scrivener es una aplicación de Mac para escritores, y me parece útil para organizar y manejar metas, proyectos y acciones.

En retrospectiva, puedo ver que cuando yo era activo en las redes sociales, eso me acondicionaba a enfocarme demasiado en el corto plazo.

El impulso de la gratificación instantánea con el tiempo fue desapareciendo, y empecé a tomar mejores decisiones con más atención prestada a los resultados y consecuencias a largo plazo.

También me volví más paciente.


Más trabajo satisfactorio


Sin las redes sociales mi trabajo se siente más motivante de lo que solía sentirse – no solo el trabajo fácil o el trabajo divertido, sino TODO el trabajo.

Inclusive partes de mi trabajo que no disfrutaba mucho en el pasado ahora se sienten más placenteras y satisfactorias.

Ya no procrastino tanto en tareas como contabilidad, y este año pasado he sentido mucho más fácil el mantener al día todas mis tareas, e inclusive adelantar algunas en ciertas áreas.

Las redes sociales nos dan recompensas placenteras instantáneas por hacer casi nada de valor.

Cuando esas recompensas ya no son tan fácilmente accesibles, tenemos que trabajar más duro para conseguir esos mismos sentimientos.

Cuando logramos algo significativo para crear ese pico de dopamina, esos sentimientos pueden guiar positivamente nuestro comportamiento, y esos sentimientos pueden irse sumando para crear motivación duradera para enfrentar metas y proyectos más grandes.

Las redes sociales son una banda sin-fin que sustituyen los logros y progreso reales – arruinan totalmente nuestros circuitos cerebrales naturales de recompensa.

¿Qué hará para tu vida el pasar los siguientes 5 o 10 años en las redes sociales?

¿Qué resultados significativos obtendrás?

Tú simplemente estarás encima de la misma banda sin-fin, terminando con casi nada significativo al final.

Si tú piensas que ese es un resultado aceptable, definitivamente recomendaría dejar las redes sociales durante al menos seis meses para que puedas restaurar algo de tu motivación y ambición reducida.

En retrospectiva, dejar las redes sociales era obvio – es evidente que servicios así no son más que una enorme pérdida de tiempo.

Puede que haya valido la pena cacharrear con ellos por unas semanas para satisfacer mi curiosidad, pero preferiría recuperar todas las horas que desperdicié en esos servicios.

Por lo menos me siento aliviado de haber abandonado esas actividades chatarra cuando lo hice.

Usar las redes sociales puede sentirse bien de vez en cuando, pero no usarlas se siente mucho mejor.


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