Por qué el miedo a la incomodidad podría estar arruinando tu vida

Original - Jul. 12, 2013

Piensa sobre los problemas más grandes en tu vida – desde ansiedad y falta de ejercicio frecuente, hasta mala alimentación, procrastinación y más.

A la larga, cada uno de estos problemas es causado por miedo a la incomodidad.

La incomodidad no es dolor intenso, sino el sentimiento que experimentas cuando estás por fuera de tu zona de comodidad.

Por ejemplo, para muchas personas, comer vegetales produce incomodidad.

También la meditación, o sentarte a terminar una tarea difícil en frente de ti, o decirle No a las personas, o ejercitarte.

(Por supuesto, personas diferentes sienten incomodidad hacia cosas diferentes, pero entiendes la idea.)

Y a la mayoría de personas no les gusta la incomodidad. Huyen de ella. No es divertida, ¿así que por qué sentirla?

El problema es que cuando siempre huyes de la incomodidad, quedas restringido a una pequeña zona de comodidad en la vida, y así, te pierdes de la mayoría de cosas de la vida.

De hecho, te pierdes de las mejores cosas en la vida.

Y te vuelves poco saludable, porque comer comida sana y ejercitarte es incómodo, así que optas por comer comida chatarra y no moverte mucho.

Desafortunadamente, no ser saludable también es incómodo, así que buscas distracciones de esto (y del hecho de que tienes deudas y demasiado desorden, etc.) por medio de comida y entretenimiento y compras (¡como si gastar más dinero resolverá tus problemas!), y eso resulta en que las cosas se pongan peor.

Sorprendentemente, el simple acto de sentirte bien en medio de la incomodidad puede resolver todos estos problemas.

Este es un descubrimiento que hice hace unos años, cuando yo estaba tratando de cambiar mi vida.

Empecé intentando dejar de fumar, pero odiaba el sentimiento de sentir las ganas de fumar, y no fumar.

Era incómodo el resistir esas fuertes ganas.

Mi mente se resistía, y construía todo tipo de racionalizaciones para fumar.

Mi mente intentaba huir de esa incomodidad, e intentaba buscar distracciones.

Aprendí a sentarme, y observar la incomodidad.

Y cuando lo hacía, sorprendentemente, no era tan malo.

Mi mundo no se terminó, y mi mente tampoco implosionó.

Simplemente me sentía incómodo por un tiempo, y luego, la vida seguía.

Luego yo observé este mismo proceso con el correr.

Yo no quería correr porque era muy difícil.

Mi mente creaba racionalizaciones, etc.

Encontré formas de evitar correr.

Luego me entregué a la incomodidad, y no fue difícil. Corrí, y aprendí a que me gustara.

Repetí este proceso para cambiar mi alimentación (la verdad, muchas veces, porque mi alimentación gradualmente se volvió más sana con el tiempo), para saldar todas mis deudas y no gastar tanto dinero, para derrotar la procrastinación, para empezar a meditar, etc.

Estar bien con la incomodidad fue uno de los descubrimientos más grandes en mi nueva vida.


Cómo volverte bueno con la incomodidad


Si puedes aprender a volverte bueno con la incomodidad, tu vida prácticamente no tendrá límites.

No existe una mejor habilidad que puedas aprender.

He aquí algunos tips que he aprendido al respecto:


1. Pruébalo en dosis pequeñas:

Siéntate durante 30 segundos con la incomodidad.

Si te sientes reacio a comer vegetales, intenta comer solo un vegetal. Ponlo en tu boca, y déjalo allí por 30 segundos.

Probablemente no te gustará mucho, pero eso está bien.

No tienes que tener un orgasmo bucal con cada bocado. Yo he aprendido a amar los vegetales.


2. Sumérgete en la incomodidad.

¿Te sientes triste, o enojado, o estresado, o frustrado?

En vez de evitar estas emociones, sumérgete en ellas.

Rodéate de estos sentimientos, acéptalos, mantente junto a ellos.

Lo mismo con la procrastinación:

Siéntate con la tarea de la que estás huyendo, y no te pongas a hacer nada más.

Simplemente mantente allí con ese sentimiento de incomodidad.

¿Cómo se siente? ¿Sientes un dolor profundo? ¿Estás bien?


3. Busca la incomodidad:

Rétate a ti mismo/a todos los días. Encuentra cosas incómodas para hacer, y hazlas.

Preséntate a personas desconocidas.

Abraza a un amigo.

Confesa tus sentimientos.

Confronta a alguien (con una sonrisa).

Dile No a las personas.

Sal a correr.

Prueba un plato saludable.


4. Obsérvate huyendo de las cosas:

¿Qué has estado evitando debido a la incomodidad?

¿Qué sentimientos has estado rechazando?

¿Qué problemas tienes que son producidos por la incomodidad?

¿Qué le has permitido a tu mente racionalizar?

Vuélvete consciente de este proceso, y mira si puedes evitar huir de cosas, una a una.


5. Aprende que la incomodidad es tu amiga:

La incomodidad no es un enemigo al cual tenerle miedo.

De hecho, la incomodidad es algo bueno:

Cuando sientes incomodidad, estás probando algo bueno, estás aprendiendo, te estás expandiendo, te estás volviendo más de lo que eras antes.

La incomodidad es una señal de que estás creciendo.

La incomodidad es la razón por la que decidí experimentar mi Año de Vivir Sin.

Estoy enfrentando las cosas que me hacen sentir incómodo… y hasta ahora, encontrar aquello no es difícil para nada.

Mientras otros se mantienen en su zona de comodidad, yo exploro lo desconocido.

Y atesoro la experiencia.


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