La historia de Elliot Rodger - Capítulo 1

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Parte Uno: Un comienzo dichoso

Edad: 0-5 años

En la mañana del 24 de julio de 1992, en un hospital de Londres, nací yo. Inhalé mi primer respiro de vida mientras entraba a este mundo, pesando solo 5.4 libras. Mis padres debieron haberse sentido llenos de felicidad y orgullo ese día. Ellos acababan de presenciar el nacimiento de su primer hijo, y me nombraron Elliot Oliver Robertson Rodger.

Nací de padres jóvenes. Mi padre, Peter Rodger, solo tenía 26 años cuando impregnó a mi madre. Y mi madre Chin tenía 30 años. Peter es de linaje británico, proviniendo de la prestigiosa familia Rodger, una familia que una vez fue parte de las clases altas adineradas de allí, antes de que perdieran toda su fortuna en la Gran Depresión.

El padre de mi padre, George Rodger, era un reconocido fotoperiodista quien había tomado fotografías muy famosas durante la segunda guerra mundial, aunque él no logró recobrar la fortuna perdida de su familia.

Mi madre es de linaje Chino. Ella nació en Malasia, y se mudó a Inglaterra cuando era joven para trabajar como enfermera en varios sets de filmación, donde se hizo amiga de personas muy importantes en la industria cinematográfica, incluyendo George Lucas y Steven Spielberg. Ella inclusive salió con George Lucas por un corto tiempo.

Mi madre y padre habían estado casados por un par de años antes de que mi madre quedara embarazada conmigo. De hecho, su embarazo fue un accidente. Ella había estado tomando píldoras anticonceptivas, pero cuando visitó a mi padre en uno de sus sets de filmación, ella se enfermó, y el medicamento que tomó para esa enfermedad negó los efectos de las píldoras, por lo que el haber hecho el amor durante ese periodo resultó en mi vida.

Solo un par de meses después de mi nacimiento, tuve mi primer viaje de vacaciones. Mis padres me llevaron en un bote a Francia. ¡Tan joven, y ya era un viajero! Por supuesto, no tengo ningún recuerdo de ese viaje. Mi madre dijo que lloré mucho.

Cuando nací, mi madre y padre estaban viviendo en una casa en Londres, pero poco después de mi nacimiento decidieron mudarse al campo. Nos mudamos a una casa grande hecha de ladrillo rojo en el condado de Sussex, el cual estaba rodeado de amplios campos de pasto. La casa inclusive tenía un nombre: La Vieja Rectoría. Aquí es donde pasé la primera época de mi niñez, los primeros cinco días de mi vida, y fue hermoso. Los recuerdos que tengo de este periodo son recuerdos de pura dicha y felicidad.

En esa época mi padre era un fotógrafo profesional, quien estaba en el proceso de convertirse en director. Mi madre renunció a su carrera de enfermería para quedarse en casa y cuidarme. Mi abuela por el lado de mi madre, a quien yo llamaría Ah Mah, se mudó con nosotros para ayudar a mi madre. Durante estos años, yo pasaría muchos años con Ah Mah.

Esta fue una época de descubrimiento, emoción y diversión. Yo acababa de entrar a este nuevo mundo, y no sabía nada del dolor que este me traería en el futuro. Yo simplemente disfrutaba de la vida con una dicha inocente. Recuerdo jugar en los campos, y salir para tener largas caminatas con Ah Mah para recoger bayas. Ella siempre me advertiría no tocar las espinas punzantes que a veces crecían en nuestros campos, pero la curiosidad me ganaba, y me chucé algunas veces. Había un columpio en la parte trasera de nuestro jardín, en el cual me divertí mucho.

El primer cumpleaños que recuerdo fue mi tercer cumpleaños. Mis padres me organizaron una fiesta en nuestro campo. Comí pastel de cumpleaños en forma de helicóptero. Recuerdo uno de los amigos de mis padres cortando la primera rebanada de pastel, y dándosela a mi amigo. Hice un berrinche porque esperaba comerme la primera rebanada… Era mi cumpleaños, después de todo. Mi padre me compró un tractor de juguete en el que me podía montar, y yo jugaría con él todo el tiempo después de eso.

En algunas ocasiones después de mi tercer cumpleaños, todos nos fuimos de vacaciones a Malasia, el país natal de mi madre. Solo tengo recuerdos vagos de esas vacaciones, pero recuerdo haberla disfrutado mucho. Visité a algunos de los familiares de mi madre.

Para entrar a preescolar me inscribieron en Dorsett House, una exclusiva escuela privada campestre solo para hombres, la cual estaba cerca de donde vivíamos. Me forzaban a usar uniforme, lo cual yo odiaba porque tenía que usar calcetines incómodos que me llegaban a las rodillas. En mi primer día de preescolar, me sentí muy nervioso, y lloré. Recuerdo de nombre a dos amigos que hice allí: George y David. Yo siempre jugaría con ellos en la caja de arena.

No me gustó estar en Dorsett House. Me parecía que las reglas eran demasiado estrictas allí. Mi parte menos favorita eran las sesiones de fútbol. Yo nunca entendí el juego, y nunca podía seguirles el ritmo a los otros niños en el campo, así que siempre me paraba cerca del arquero, y pretendía ser el "segundo arquero".

Mi parte favorita era jugar en el bosque después del almuerzo. Había una cierta estructura de escalado con la cual me divertí mucho.

Mi clase de preescolar una vez fue a un paseo al parque, donde tuve la desgracia de perderme. Mientras mi clase almorzaba, yo me aventuré a otra área del parque, y cuando regresé, mi clase ya se había ido.

Recuerdo entrar en pánico, y pedirles ayuda a desconocidos. Fue una experiencia aterradora para mí. Después de un tiempo, logré que algunos extraños con los que hablé me llevaran de regreso a mi grupo.

Recuerdo un incidente gracioso cuando estuvimos tomando fotos escolares. Nos forzaron a sentarnos con las piernas cruzadas, lo cual yo detestaba hacer, así que me rehusé totalmente a sentarme de esa forma para la foto. Finalmente los profesores se rindieron, y la foto fue tomada a pesar de que yo era el único que se estaba sentando de forma diferente.

La temporada navideña era la mejor parte del año para mí. Debió haber sido bastante frio en Inglaterra, pero yo no recuerdo el frio – solo recuerdo lo mucho que me divertí. Me llenaba de dicha cuando empezaba a nevar afuera – amaba jugar en la nieve. Una vez mi padre me ayudó a construir un hombre de nieve. Empezábamos con bolas de nieve pequeñas, y las rodaríamos por el campo hasta que formábamos el cuerpo, y luego lo decoraríamos.

Durante navidad, mis padres siempre tenían fiestas y reuniones. El mejor amigo de mi padre, Christopher Bess, quien también era mi padrino, venía frecuentemente a la casa. Nosotros frecuentemente iríamos a la casa de los padres de mi padre en Sarden, Kent. A mi abuela por el lado de mi padre yo la llamaba la "abuela Jinx".

Mis recuerdos de mi abuelo, George Rodger, son vagas; él se había enfermado gravemente durante este periodo. El hermano de mi padre, el tío Johnny, tenía un hijo que era un año más joven que yo, quien se llamaba George, igual que mi abuelo. Yo siempre jugaba juegos con mi primo George en el jardín de la abuela Jinx. Los dos nos la llevábamos muy bien.

En la víspera de año nuevo, nuestros vecinos una vez organizaron una fiesta con fogata en el campo al lado de nuestra casa. Yo estaba fascinado con lo grande que se veía el fuego. Nunca había visto algo como eso, y mi pequeña mente estaba asombrada. Esta también era la primera vez que veía fuegos artificiales. Mi padre me dio una de esas bengalas para jugar, la cual me dejó embelesado.

Había un lugar muy especial en particular al cual mi padre frecuentemente me llevaba. Se encontraba en la parte superior de una cordillera de hermosas colinas onduladas a las cuales yo llamé "Colinas de Londres", ya que yo creía que Londres estaba al otro lado de ellas. Nosotros iríamos allí para volar cometas. Recuerdo vívidamente estas experiencias. Las colinas estaban llenas de pasto alto como paja, y el clima siempre era ventoso – perfecto para volar cometa.

Para mí, esta fue una época de la más grande felicidad y dicha. Mi padre me enseñó a volar una cometa yo solo. El viento era tan fuerte que temía que este elevara mi frágil y pequeño cuerpo, impulsándome hasta las nubes. Pero una vez le agarré el ritmo, se sintió espectacular. Nosotros volaríamos cometas juntos, y correríamos en el viento. Nunca olvidaré ese lugar.

Mi película favorita de mi niñez es The Land Before Time [La tierra antes del tiempo]. Yo solía ver esa película todo el tiempo con Ah Mah. Se trataba de un dinosaurio bebé llamado Littlefoot [Pie Pequeño], quien acababa de perder a su madre y estaba viajando a través de un mundo peligroso para encontrar el "Gran Valle", una tierra de prosperidad y paz.

Recuerdo el sentimiento de completa tristeza que sentí durante la escena en la que su madre murió, y las triunfantes y felices emociones que me envolvieron cuando él finalmente descubrió el Gran Valle, después de haber pasado por todas las dificultades para llegar allí. Vi esta película tantas veces que solo pensar en eso trae de regreso esas emociones. Esta película fue una gran parte de mi niñez.

Siendo ya un viajero internacional, viajé a España con mis padres, y los amigos de mis padres Parick y Lupe. Este era el cuarto país en el cual había estado a una edad tan joven. Nos quedamos en una exquisita casa-castillo que creo que le pertenecía a un amigo de nosotros. La casa tenía una torre hacia la cual yo sentía mucha curiosidad. En un momento, mis padres y sus amigos se aventuraron hasta la parte superior de esta, pero me hicieron quedarme abajo porque yo estaba muy joven. Me sentí profundamente decepcionado.

Mientras ellos escalaban la torre, yo salí para ver los cactus que rodeaban la casa. Estos cactus también despertaron mi curiosidad, y yo estúpidamente decidí tocar uno de ellos. Terminé con espinas de cactus clavadas en toda mi mano, y le tomó a mi madre un largo tiempo sacármelas todas.

Poco después de mi viaje a España, viajamos otra vez. Esta vez, a Grecia. Nos quedamos en un hotel cerca de la playa. Era muy caluroso allí. El clima era nuevo para mí, ya que yo estaba acostumbrado al clima británico. El viaje a Grecia fue significativo durante esta época, ya que mi padre recibió las noticias de la muerte de mi abuelo George Rodger. Mi abuelo murió de causas naturales en mi cuarto cumpleaños, a la edad de 87.

Esa fue la primera experiencia que tuve de la muerte de un familiar cercano, y la primera vez que vi a mi padre llorar. Mi yo de 4 años no podía imaginarse a mi padre llorando jamás, por lo que cuando lo vi llorar ese día, supe lo estremecido que él se sentía. Fue un día muy triste para todos nosotros. Regresamos a casa inmediatamente.

Creo que fue durante esta época, después de mi cuarto cumpleaños, que mi padre tomó la decisión de mudarnos a los Estados Unidos. Como él apenas se estaba convirtiendo en director, él creía que Los Ángeles ofrecería más oportunidades para ello. Así, hicimos un corto viaje a California para ver el lugar por primera vez. No recuerdo mucho de ese viaje, pero sí recuerdo haberla pasado bien. A la edad de 4 años yo, Elliot Rodger, ya había estado en seis países diferentes. ¿Quién puede aclamar algo así, eh? El Reino Unido, Francia, España, Grecia, Malasia, y los Estados Unidos.

En esta época también fue cuando mi madre se embarazó de nuevo. Yo tendría un hermano o hermana. Mis padres decidieron tener otro bebé, por lo que este embarazo fue planeado. Ellos decidieron tener este hijo o hija para que yo pudiera crecer con él o ella. Luego descubrí que sería una niña.

Antes de mi quinto cumpleaños, mi madre dio a luz a la bebé. Puedo recordar esa noche vívidamente. Yo me sentía muy enfermo esa noche, lo cual era un mal presagio. Me quedé en casa con Ah Mah, viendo películas juntos, mientras que mi madre y padre estaban en el hospital. Sentí mucha anticipación todo el tiempo.

Y cuando mis padres regresaron tarde en la noche, con ellos había una bebé de cabello negro envuelta en cobijas pequeñas. Yo tenía una hermanita bebé, a quien mis padres llamaron Georgia.

No recuerdo lo que ocurrió en mi quinto cumpleaños. Justo después, hicimos planes para mudarnos definitivamente a los Estados Unidos. Las noticias me emocionaron mucho, pero me sentí triste por el prospecto de dejar atrás mi vida en Inglaterra. Mi padre realizó un viaje corto a los Estados Unidos él solo para buscar casas. Recuerdo hablar por teléfono con él mientras él estaba allá. Luego él me contó que había encontrado una casa muy bonita para que todos nos mudáramos allí. Yo le pregunté si la casa tenía piscina, y él me dijo que sí. Esas noticias me hicieron muy feliz.

Y luego, llegó el día. Empezamos a empacar todo en la Vieja Rectoría. En mi último día en la escuela Dorsett House, mi profesor nos estaba dando dulces, cuando mi madre llegó para recogerme temprano. Yo les dije adiós a todos los amigos que tenía allí. Esa fue la última vez que los vi.

A mi padre le ofrecieron comprar la Vieja Rectoría por unas 400.000 libras (en ese momento vivíamos en arriendo), pero él se rehusó, lo cual fue una decisión de la que luego se arrepentiría, ya que hubiese sido una inversión valiosa.

Lloré cuando nos alejamos de la Vieja Rectoría en el auto de mi padre. Todas las experiencias que había tenido allí; jugar en los campos, conducir mi tractor de juguete, atender mi jardín, caminar con Ah Mah, columpiarme en mi columpio; todas esas experiencias se habían acabado. Yo estaba a punto de empezar una nueva vida. Nos subimos a un avión, y partimos hacia los Estados Unidos.

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