La historia de Elliot Rodger - Capítulo 12

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21 Años

En agosto, seguí aumentando mi fe de que estaba destinado a ganar el premio gordo de la lotería Megamillions. Es el futuro que estaba destinado para mí; la conclusión perfecta y feliz a la trágica vida que he tenido que vivir en el pasado. No podía esperar a restregarle mi estatus como hombre adinerado justo en las caras de todas las personas que me miraron con desdén, y todas las chicas que me vieron como no merecedor de ellas. Pensé que una vez me hiciera adinerado, finalmente sería lo suficientemente merecedor de todas las chicas hermosas.

Pasé todo el mes meditando en mi habitación o caminando por el parque, visualizando el resultado final de mi victoria. A través del poder de la ley de la atracción, el cual yo había estudiado tan intensamente con el nuevo libro que había encontrado, me sentía seguro de que me convertiría en el ganador. Ansiaba ese resultado con un profundo entusiasmo.

Ese también fue el último mes que estuve en el apartamento en el que me estaba quedando. Yo sería transferido a una habitación en el complejo principal de los Apartamentos Capri para el siguiente año universitario. El conflicto entre Spencer y yo se había calmado durante el verano. Él trajo a algunas chicas a su apartamento, pero todas eran feas, así que intenté no ponerme celoso. Igual lo odié por el hecho de que pudiese presenciar lo solitaria y miserable que era mi vida.

Yo había pasado todo un año en Isla Vista – Santa Bárbara, y no había tenido ni una sola chica en mi apartamento. La rabia y odio puro que sentí por ese hecho era suficiente, pero tener a alguien como Spencer cerca de mí, juzgándome por eso, era como echar sal en la herida. Hice planes para encontrar a Spencer una vez me volviera adinerado, y arrogantemente presumirle mi nueva vida. Esa sería la única forma en que estaríamos iguales. Quería mostrarle a Spencer, y al MUNDO entero, que yo soy valioso.

No pensé mucho sobre mi inminente mudanza a una nueva habitación, ni tampoco pensé sobre quienes serían mis compañeros de apartamento. Firmemente creía que me ganaría la lotería antes de eso. Luego regresaría a casa de mi madre, le mostraría mi boleto, y compraría mi propia mansión para empezar una nueva vida de dicha celestial. Uno podría decir que yo estaba siendo delusivo, pero mi desesperación por ser feliz era tan intensa que quería creer que era verdad. Quería creer que tenía el PODER de invocar esto en mi realidad. Toda mi vida había deseado poder y significado, y no me detendría ante nada para encontrar formas de conseguirlos.

Antes de darme cuenta, terminó mi tiempo de arriendo en mi habitación actual, y el 5 de septiembre fui transferido a la habitación nueva. Spencer y yo ni siquiera nos dignamos a despedirnos, ya que nos detestábamos mucho el uno al otro. Yo sabía que lo volvería a ver, cuando lo buscara para mostrarle la riqueza que firmemente creía que conseguiría.

Me enteré de que mi nuevo apartamento en el complejo principal de Capri era exactamente el mismo apartamento en el que me había quedado durante mi primer mes en Santa Bárbara: El apartamento #7 en la Calle Sevilla. Cuando llevé todas mis pertenencias allí, el lugar estaba completamente vacío. El administrador me comentó que mis otros dos compañeros de apartamento se mudarían a la segunda habitación dentro de dos semanas. Confié en que el administrador tuviese el juicio de asignar a personas maduras para que vivieran allí, sabiendo mis experiencias con esos otros dos barbáricos compañeros con los que tuve que lidiar el año anterior.

Cuando me mudé, el premio gordo finalmente había sobrepasado los $100 millones. Este era el momento de la verdad. Había estado esperando todo el verano a que esto ocurriera. Abrumado por la trepidación, pasé la siguiente semana en mi nueva habitación, meditando y visualizándome ganando la lotería muy pronto. Podía sentir la emoción que sentiría una vez viera los seis números de mi boleto igualar a los números que salieran en el sorteo. Me imaginé saltando de arriba a debajo de la dicha una vez mi victoria fuese confirmada.

El 11 de septiembre comenzó el sorteo por el premio gordo de $120 millones de dólares. Compré un boleto de cinco dólares, y proclamé que ese tendría que ser el mío. Cuando vi que el ganador era de California, mi corazón empezó a latir como un tambor. Ahí estaba. El destino estaba siendo decidido justo en ese momento.

No gané. Miré mi boleto una y otra vez, y luego a los números ganadores. No eran iguales. Era igual que lo que había pasado en marzo, excepto que esto era peor, debido a que yo había acumulado mucha anticipación durante todo el verano. El ganador era un sujeto de Riverside. Él se llevó MI dinero. Que desperdicio. Que injusticia. Me sentía tan seguro de que el universo finalmente me daría salvación después de una vida de tortura y sufrimiento. Luego miré a mi pequeña y apretada habitación, y me di cuenta de que mi solitaria y depresiva vida de virginidad continuaría sin piedad.

Esa noche hice un berrinche salvaje, gritando y llorando durante horas y horas. Tenía todo el apartamento para mí mismo, así que no había nadie que pudiese escucharme. Me enfurecí contra el mundo entero, golpeando mi cama con mi espada de madera de práctica, y cortando el aire con mi cuchillo de bolsillo. Inclusive me bebí una botella entera de vino, y me embriagué tanto que regué mi vino sobre mi laptop, destruyéndola permanentemente. Llené de lágrimas mi almohada mientras caía dormido en mi solitaria cama.

La mañana siguiente, me sentí agotado y deprimido. Luego me di cuenta de que había destruido mi laptop, así que llamé a mi madre, rogándole que me comprara una nueva. Inventé la historia de que el computador había dejado de funcionar sin ninguna razón, y que yo no tenía ningún control sobre eso. Después de persuadirla, logré hacer que ella estuviese de acuerdo con comprarme una laptop nueva.

Rápidamente conduje hasta Best Buy para buscar una laptop nueva, y decidí elegir una versión más nueva y mejorada de la laptop Asus que tenía anteriormente. Resultó que el Best Buy en Santa Bárbara no tenía esa laptop en su inventario, así que tuve que conducir hasta Oxnard para conseguirla. Pagué $1500 dólares por el computador, con el acuerdo de que mi madre me visitaría para darme un reembolso en unos días.

Tuve que esperar unas horas para que prepararan la laptop para mí, así que mientras esperaba, decidí ir al campo de tiro de Oxnard. En esos momentos yo tenía el conocimiento, en lo profundo de mi mente, de que el Día de la Retribución era muy posible. Ir al campo de tiro mientras esperaba por mi laptop me dio la oportunidad perfecta para tener algo de entrenamiento inicial usando pistolas, las cuales serían las armas principales que usaría como venganza contra mis enemigos cuando el Día de la Retribución finalmente llegara.

Entré al campo de tiro, alquilé una pistola con el cajero (un sujeto cerril, feo y viejo), y empecé a practicar disparándole a los blancos de papel. Cuando disparé mis primeras rondas, me sentí muy enfermo. Cuestioné mi vida entera, y miré a la pistola en frente de mí, y me pregunté a mí mismo, "¿Qué estoy haciendo aquí? ¿Cómo es que las cosas han llegado a esto?" No podía creer que mi vida de verdad estaba resultando así. Ahí estaba yo, practicando el disparar con pistolas de verdad, porque tenía un plan para llevar a cabo una masacre.

Por qué las cosas tenían que ser así, me pregunté a mí mismo silenciosamente mientras miraba la pistola que estaba sosteniendo en frente de mí. Pagué mi tarifa, y me salí del campo de tiro en minutos, sintiendo que me iba a enfermar. Pasé el resto del periodo de espera en el café Coffee Bean en Oxnard, donde me senté solo sintiéndome totalmente repudiado. Mi mundo entero estaba retorcido.

Los días siguientes pasé mucho tiempo en el parque, viendo el viento soplar por los árboles, y a los niños jugando por los campos. Me cuestioné la esencia misma de la realidad. ¿Por qué existe todo esto? Me pregunté. ¿Cómo se originó la vida? ¿Cuál es la naturaleza de la realidad? ¿Cuál era mi lugar en todo esto?

La vida ya no tenía sentido. Nunca perdería mi virginidad. Nunca conseguiría una novia. Debido a que las mujeres se sentían repudiadas por mí, yo nunca tendría hijos ni pasaría mis genes. De la única forma en que yo sería lo suficientemente merecedor para tener chicas bonitas era volverme adinerado siendo joven, y la fe que tenía en que eso ocurriera acababa de ser destruida. Ya no quedaba nada de esperanza.

La vida que pude haber tenido había dejado de existir. Nunca tendré sexo, nunca tendré amor, nunca tendré hijos. Nunca seré un creador, pero podía ser un destructor. La vida había sido tan cruel conmigo. La especie humana me había rechazado toda mi vida, a pesar del hecho de que soy el caballero ideal y magnífico. La vida en sí misma es retorcida y asquerosa, pensé. Los humanos son animales brutales. Si no puedo ser feliz entre ellos, entonces los destruiré a todos.

Yo no quería que las cosas resultaran así. Yo quería tener una vida feliz y sana de amor y sexo. Pero si no puedo tener una vida así, entonces no tendría más opción que vengarme de la sociedad que me la había denegado.

Mis nuevos compañeros de apartamento se mudaron a la otra habitación al final de septiembre. Ellos no parecían conocerse entre sí antes de mudarse, lo cual era mejor, ya que así no podían unirse en contra mía. Aunque no era como si los dos fuesen a hacer algo así, ya que ambos eran chicos tímidos y frikis.

Uno de ellos era un chico crespo de apariencia graciosa llamado Chris Rugg, y el otro era un chico asiático-americano llamado Jon. Después de los primeros días de su estadía, me sentí contento con estos dos compañeros de apartamento. Ambos eran silenciosos, respetuosos, y muy amigables. Y lo mejor de todo, nunca invitaban a ningún amigo. Dudo que tuviesen algún amigo. Todo lo que hacían era quedarse en su habitación, y jugar videojuegos todo el día. Por supuesto, yo no tenía deseo de ser amigo de ellos, ya que ellos no tenían absolutamente nada que ofrecer, pero sabía que no tendría problemas con ellos en mi apartamento, y que eso era lo mejor que podía esperar.

El fin de semana de Halloween tomé la sabia decisión de ir a la casa de mi madre. De ninguna manera me iba a torturar a mí mismo quedándome solo en mi habitación mientras la ciudad entera de Isla Vista explotaba en escandaloso libertinaje. Todos los altos atletas macizos que las chicas aman tanto tendrían todo el sexo y toda la diversión, mientras que un rechazado indeseado como yo se pudriría en la soledad. Imaginé que algunos hombres atractivos que solo visitaban Isla Vista para el evento de Halloween se acostarían ese fin de semana.

Ellos obtendrían sexo de solo una noche en Isla Vista, mientras que yo todavía soy un virgen después de vivir allí durante más de un año. Era demasiado injusto. Quería castigarlos a todos. Imaginé lo dulce que sería masacrar a todas esas malvadas zorras malnacidas que me rechazaron, además de los atletas de fraternidad a quienes se les lanzan encima. Verlos a todos corriendo de mí por el miedo, mientras los mato a diestra y siniestra, sería la retribución definitiva.

Solo entonces yo tendría todo el poder. Ellos me trataron como un ratón pequeño e insignificante, pero el Día de la Retribución, yo sería un Dios para ellos. Ellos serían los ratones, y yo sería el depredador. Consideré asignar la fecha del Día de la Retribución el siguiente Halloween del 2013. Eso me daría un año para prepararme, pero pronto rechacé esa fecha. Si el Día de la Retribución fuese a llevarse a cabo, tendría que ser un fin de semana normal. Habrían demasiados policías caminando por ahí durante un evento como Halloween, y los policías son los únicos que podrían frustrar mis planes.

Pasé el tiempo en casa de mi madre relajándome, e intentando olvidarme del Halloween. Me bebí un poco del delicioso vino de mi madre, hasta que me sentí demasiado embriagado como para pensar sobre la mucha diversión que todas las demás personas de mi edad estaban teniendo esa noche.

Ni siquiera me molesté en registrarme para clases de universidad ese semestre. Ya no tenía sentido. Creía que o cumpliría mi sueño de volverme adinerado siendo joven para ser lo suficientemente merecedor de atraer a mujeres hermosas, o que me vengaría del mundo y moriría en el proceso para escapar el castigo. No había otro camino para mí.

Por supuesto, me "registré" para algunas clases, pero solo para mantener el pretexto a mis padres de que yo todavía estaba asistiendo a la universidad. Si ellos de alguna forma se enteraban de que yo había abandonado mis clases justo después de registrarme para ellas, ellos hubiesen dejado de apoyarme, y mi vida hubiese tenido que terminar justo en ese momento. Afortunadamente, yo era un buen mentiroso.

Durante el otoño de 2012, tenía todo el tiempo del mundo para descifrar cómo iba a triunfar contra la sociedad que me estaba torturando. Pasé mucho tiempo en la biblioteca en Goleta, a unas pocas millas de Isla Vista. En la biblioteca, leí incontables libros sobre historia, negocios y filosofía, aprendiendo tanto como pudiese. Era mejor que quedarme casa, en mi habitación. Además, yo no quería que mis compañeros de apartamento se enteraran de que yo no estaba yendo a la universidad. Eso sería vergonzoso, y siempre me importó lo que otros pensaran de mí, inclusive mis nerdos compañeros.

Seguí visitando el sitio web de la lotería Megamillions. Todavía mantenía la esperanza de que esta pudiese elevarse a más de $100 millones otra vez, y que yo sería el ganador. Hasta ahora, vi eso como mi única salida a mi horrible situación.

Mi situación ciertamente era horrible. No podía salir del apartamento sin ver por lo menos una pareja joven caminando por algún lado. A todos lados a los que iba, yo estaba totalmente solo, mientras que otras personas jóvenes tenían amigos y novias. Me sentía avergonzado de mostrarme al mundo. Inclusive aunque yo usaba costosa ropa de diseñador, ¿qué sentido tenía si las mujeres todavía no se sentían atraídas hacia mí?

Nadie respeta a un hombre que no puede conseguir una mujer. Un hombre usando pantaloneta y una playera sería visto como superior a mí si entra a una tienda con una hermosa chica en su brazo, y si yo camino totalmente solo. Un hombre teniendo una chica hermosa a su lado le demuestra al mundo que él es valioso, porque obviamente esa chica hermosa ve algo de valor en él. Pero si un hombre está totalmente solo, las personas se dan la impresión de que las chicas sienten repudio hacia él, y por lo tanto, es un perdedor despreciable.

Veía el ganar la lotería como mi única salida, y me sentí muy frustrado de que el premio gordo de la Megamillions se siguiera reiniciando. Al final de noviembre, el premio gordo se acercó mucho a estar lo suficientemente alto, pero luego se hundió al fondo nuevamente. Fue en esos momentos que aprendí sobre la lotería Powerball. Esa lotería no había llegado aún a California, así que no sabía nada sobre ella. Revisé el sitio web, ¡y vi que el premio gordo era de más de $500 millones de dólares!

California no tenía la lotería Powerball, así que para comprar un boleto, tendría que conducir todo el camino hasta Arizona.

Más temprano ese día, conduje por Isla Vista, y vi a esta pareja joven en particular que sobresalía de las demás solo porque la chica se veía absolutamente perfecta. Ella era alta, rubia y sexy. Ella era mucho más alta que yo, y su novio (por supuesto) era todavía más alto que ella. Ambos usaban vestimenta de playa, y la chica estaba en su bikini, mostrándoles a todos su sensual cuerpo causa-erecciones.

Su cabello rubio estaba mojado de nadar en el océano, y eso solo la hacía ver más sexy. Los dos estaban tomados de la mano, y era claro que estaban enamorados. Vi al novio poner su mano en el trasero de la mujer, y cuando lo hizo, la chica lo miró, y sonrió de gusto. Ese hombre estaba en el cielo. Solo me puedo imaginar lo increíble que sería tener sexo con una chica así. Tuve que presenciar todo lo que quería pero no podía tener. Me hizo sentir mareado con angustia.

Inmediatamente pensé sobre esa pareja, y lo imposible que era para mí tener la misma experiencia que ese hombre. Imposible, es lo que sentía en esos momentos. ¡Pero sería posible para mí conseguir a una novia alta, rubia y sexy si me convertía en multi-millonario! Oh sí, sería muy posible. Volverme un multi-millonario es la ÚNICA forma en que yo podría tener una experiencia así, y ganar la lotería era la ÚNICA forma en que yo podría volverme un multi-millonario a mi edad. Cuando vi que el premio gordo de la Powerball era de más de $500 millones, sabía que TENÍA que ganarlo.

Era media noche cuando tuve esta revelación, y el sorteo sería el día siguiente. De la única forma en que podría conseguir un boleto justo antes del sorteo era si partía para Arizona justo en ese momento. Y eso es exactamente lo que hice. Rápidamente busqué la mejor ruta en Google Maps, metí algo de comida en mi maleta, y partí hacia Arizona.

El sol se levantó mientras crucé el largo camino del desierto entre Palm Springs y el borde de Arizona. Fue una de las cosas más hermosas que jamás había visto. Cuando vi el sol empezando a salir en frente de mí en el horizonte, encendiendo las nubes con su brillo naranja, proclamé que ese amanecer era el amanecer de mi destino. Yo estaba conduciendo hacia mi destino: ¡El obtener el boleto bate-records de la lotería Powerball, por $500 millones de dólares!

Mientras conducía, pensé sobre todos los eventos en mi vida que habían llevado a ese viaje. Consideré ese viaje como la culminación definitiva del trágico sufrimiento y hambruna sexual que había tenido que soportar por tanto tiempo. Se suponía que el premio gordo de la Powerball sería para mí. Una vez lo ganara, podría conseguir una hermosa novia rubia, y podría mostrarle al mundo que las chicas me consideraban merecedor de ellas. Podría mostrarle al mundo lo superior que yo era. Y por supuesto, podría vivir por encima de todos los que me hicieron daño, y restregárselo en sus caras como una forma de venganza gratificante. Ese era mi propósito definitivo en la vida. Mi razón para vivir.

No gané. Fue casi el mismo escenario que sufrí en marzo, excepto que este fue el doble de devastador. Cuando finalmente llegué a casa después de ese largo viaje, inmediatamente me acosté en mi cama después de no haber dormido por tanto tiempo. Fue muy difícil mantenerme despierto en el camino, pero logré hacerlo debido a la enorme importancia del viaje. El sorteo de la Powerball ocurrió mientras yo dormía, y mi último pensamiento antes de caer dormido era que cuando despertara, sería un multi-millonario, y mi vida sería salvada. Dormí durante mucho tiempo, y cuando desperté, ya era la mañana después del sorteo. Me abrumó la ansiedad. Me sentía tan seguro y convencido de que ganaría antes de que el sorteo ocurriera… pero una vez ocurrió el sorteo, temí el resultado. Temía que no hubiese ganado.

Pasé los tres días siguientes en mi habitación, intentando reunir suficiente coraje para verificar los números ganadores que determinarían mi destino. Después de darme cuenta de que tanto tiempo estaba desperdiciando, visité el sitio web de la Powerball para ver el resultado. Después del primer segundo de ver la página web, logré ver un poquito de ella antes de cerrarla por el miedo y pánico. En esa breve mirada, vi que había tres boletos ganadores, ¡y que uno era de Arizona! Mi corazón empezó a latir rápidamente. ¡Ese tenía que ser yo! Pensé yo, con esperanza y emoción llenando todo mi cuerpo.

Hubo un ganador en Arizona, y yo había comprado un boleto en Arizona. Después de ese largo y emocional viaje, conduciendo hacia el amanecer en medio del desierto, luchando contra el sueño solo para llegar allá a tiempo, visualizando todo mi futuro en frente de mí, con una hermosa novia rubia y los hijos que yo tendría con ella…

Después de todo eso, ¿quién más que yo podría ser el ganador? Ese premio era para mí. Era el destino. Saqué mis boletos, de los cuales había comprado cincuenta, y los verifiqué uno por uno hasta encontrar aquel que fuera igual a los números ganadores. Me sentí mareado y emocionado mientras lo hacía, sintiéndome tan convencido de que mi victoria sería confirmada. Cuando llegué al final de mi pila de boletos, no encontré ninguno cuyos números fuesen iguales a los ganadores. En los primeros momentos, no podía creer lo que estaba ocurriendo. Miré todos mis boletos una y otra y otra vez, y aun así, nada. No gané.

Me senté muy callado y quieto en mi silla de escritorio por un largo tiempo, con todas mis emociones absorbidas de mi cuerpo. No reaccioné con ira o angustia. Simplemente me senté ahí, frio y muerto, mentalmente tratando de contemplar lo que yo acababa de hacer. Había conducido todo el camino hasta Arizona solo para comprar boletos de lotería, porque me sentía tan desesperado de vivir una vida feliz en la que las chicas se sintieran atraídas hacia mí; estaba tan convencido de que yo ganaría, acumulando toda esa esperanza, solo para que esta fuera destrozada en frente de mi justo en ese momento.

Luego conduje fuera de mi apartamento, y me dirigí al Parque Girsh. Necesitaba estar en un lugar tranquilo. En el camino, vi a parejas caminando por las calles de Isla Vista, caminando brazo en brazo; vi a grupos de personas jóvenes y apuestas caminando juntos, riendo y disfrutando la compañía de los otros. Me sentí completamente muerto por dentro, y el tormento retorció todo mi cuerpo, al darme cuenta de que ahora, yo no tenía ninguna posibilidad de elevarme por encima de ellos. Perdí.

Cuando llegué al parque me mantuve sentado dentro de mi auto durante horas, llorando y llorando y llorando. Lloré en agonía. Mis lágrimas corrían por mi rostro, y cayeron sobre mi collar. Ya no lo podía aguantar. Sintiendo la necesidad de hablar con alguien, llamé a las únicas personas que tenía en mi vida: Mis padres.

Los llamé a ambos, primero a mi madre, y luego a mi padre, y les conté a ambos lo mucho que estaba sufriendo por mi soledad, y el haberme dado cuenta de que no tenía esperanza de llegar a vivir una vida feliz. Les conté que debían sentirse avergonzados de mí, de que yo era un virgen de 21 años que no podía conseguir una novia, o hacer ningún amigo. Yo no era el hijo que ningún padre quisiera. El berrinche que les hice a mis padres los perturbó profundamente, y arreglaron que yo viera a un psiquiatra, el Dr. Charles Sophy, cuando regresara a casa para las vacaciones de invierno.

Como dice la frase que creé: Si no puedes unirte a ellos, me elevaré por encima de ellos; y si no puedo elevarme por encima de ellos, los destruiré. Había intentado unirme y ser aceptado entre las personas hermosas y populares en mi vida, pero eso no funcionó. Ellos siempre me trataron como escoria. Las chicas siempre me habían visto como alguien que no merecía su amor y sexo.

Intenté superarlos ganando riqueza siendo joven, desde intentar ingeniarme ideas de invenciones, hasta contemplar el escribir una historia épica, y finalmente, intentar ganar la lotería. A estas alturas, el prospecto de superarlos parecía imposible. La solución final para triunfar sobre mis enemigos era destruirlos – llevar a cabo mi Día de la Retribución, para tener mi devastadora venganza definitiva contra todas las personas jóvenes y populares que nunca me aceptaron, y contra todas las mujeres que me rechazaron, y me privaron del amor y el sexo.

En esos momentos me di cuenta completamente de que la posibilidad de tener que recurrir a llevar a cabo esta Retribución era más real que nunca. Sin el prospecto de volverme adinerado siendo joven, no tenía nada por lo cual vivir. Yo sería un virgen rechazado para siempre. Me di cuenta de que tenía que empezar a planear y prepararme para el Día de la Retribución, inclusive aunque no tenía ni idea de cuando sería ese día.

Mi primer acto de preparación fue comprar mi primera pistola. Hice esto rápidamente y apresuradamente, en una tienda de pistolas local llamada Goleta Gun and Supply. Yo ya había investigado un poco sobre pistolas, y decidí comprar una pistola semi-automática Glock 34 – un arma eficiente y altamente precisa.

Firmé todos los papeles, y me dijeron que el día que la podía recoger era a mediados de diciembre. Eso era perfecto, ya que eso era hasta cuando estaba planeando quedarme en Santa Bárbara. Después de que recogí mi pistola, la llevé a mi habitación, y tuve un nuevo sentimiento de poder. Yo ahora estaba armado. ¿Quién es el macho alfa ahora, perras? Pensé yo, pensando en todas las chicas que me habían despreciado en el pasado. Rápidamente admiré mi nueva arma antes de meterla en mi caja fuerte, y preparándome para regresar a casa de mi madre para las vacaciones de invierno.

Ese año no fui a la fiesta de Navidad de los Lemelson, y nunca más lo volvería a hacer. La única persona con la que yo de verdad pasaba tiempo en esas fiestas era James, y James ya no era mi amigo. Hubiese sido extremadamente incomodo el estar allí mientras James también estaba allí, sabiendo que los dos, que solíamos ser viejos amigos desde el primer grado, nos evitaríamos el uno al otro. Sería una experiencia amarga y desagradable, y yo ya había pasado por demasiada angustia durante los últimos meses.

Unos días antes de Navidad, viajé con mi madre y hermana a otras vacaciones a Inglaterra. Ella me llamó un mes antes para hablarme sobre eso. Al principio yo no quería ir, sabiendo que me sentiría miserable por ir de vacaciones sin una novia con quien vivirlas conmigo, además de la vergüenza de una vez más presentarme a mis familiares de una forma en la que yo me sentía insatisfecho. Un año había pasado desde el último viaje, y yo estaba exactamente en la misma posición en la vida. No tenía nada de lo que mis abuelas pudiesen sentirse orgullosas. Sin novia, sin prospectos futuros, sin ninguna vida de la cual hablar.

Aquello que me persuadió a ir fue el hecho de que mi madre había planeado que viajáramos en Primera Clase de Virgin Atlantic, la forma más alta de viaje que ofrece esa aerolínea. Yo no había viajado en Primera Clase desde hace mucho tiempo, así que simplemente no pude rehusar una oferta así. Yo siempre había tenido una inclinación hacia el lujo, la opulencia, y el prestigio; y viajar en Primera Clase de Virgin Atlantic me daría esa experiencia, aunque sea por un corto tiempo. Después de toda la angustia por la que había pasado, consideré que necesitaba un respiro teniendo unas vacaciones lujosas. Durante este corto periodo de mi vida, ya que especulaba que mi vida podría terminar muy pronto, decidí hacer lo mejor que pudiera para olvidarme de todo, y consentirme tanto como pudiese en este viaje a Inglaterra.

Antes de partir, pasamos algo de tiempo en el exclusivo lounge de Primera Clase en el aeropuerto LAX. Había un buffet con todo tipo de comida para que yo comiera, así que me comí una buena ración de salmón ahumado y champaña. Mientras estaba allí, tuve una discusión con mi madre sobre si yo todavía tenía esperanzas en mi vida, y lo que posiblemente podría hacer para conseguir lo que yo quería en mi existir.

Como pasajeros de Primera Clase, nos saltamos al principio de la fila cuando abordamos el avión, y me dio una gran satisfacción el rebasar a todas las otras personas que viajaban en clase económica, dándoles a todos los pasajeros más jóvenes una presumida sonrisita siempre que me miraban. Una vez me senté en mi grande y lujoso asiento-cama en la cabina de Primera Clase, bebí todavía más champaña, seguida de una exquisita cena de filete y patatas, junto con un poco de vino rojo para pasarlo. Pedí copa tras copa de vino rojo durante todo el viaje, y me embriagué bastante mientras veía algunas películas, una de las cuales fue la Era del Hielo, la cual me pareció bastante graciosa.

Cuando llegamos, nos llevaron en limusina a nuestro hotel en Colchester. Esta vez nos quedamos en el hotel Holiday Inn, el cual era muy similar al hotel del viaje anterior. Nuestros familiares, incluyendo a Ah Mah, quien rara vez salía de casa a su edad, vinieron a nuestro hotel para darnos la bienvenida. Luego fuimos a casa de ellos, donde la Tía Min nos había cocinado una rica cena. Me sentí tan asombrado de estar de regreso en Inglaterra otra vez. Había pasado todo un año desde el viaje anterior, pero sentí como si nada hubiese ocurrido. Nada había mejorado en mi vida… eso era seguro. Yo ahora era un virgen de 21 años, sufriendo aun las mismas injusticias del mundo. Intenté no pensar en eso para poder disfrutar de mi viaje, pero la angustia era abrumadora.

Nuestro hotel sirvió el mismo tipo de exquisito desayuno buffet como el hotel en el que nos quedamos el año pasado, y una vez más, sentí dicha al comer cantidades prácticamente ilimitadas de salchichas de cerdo, croissants, jamón, tocino, y otras comidas deliciosas en el buffet; cada mañana. Para estas vacaciones, más que todo me mantuve en el hotel, relajándome, e intentando establecer una sensación de paz y serenidad.

Cuando mi familia salió para tener un tour por London, me rehusé a ir. No tenía sentido. Simplemente me sentiría miserable de tener que estar solo, mientras que otros hombres caminaban por ahí con sus novias. Les proclamé a todos que nunca saldría de noche a Londres a menos que tuviese a una novia hermosa de mi brazo. Mientras ellos estaban en Londres, yo me quedé en la casa de mis familiares con mi abuela Ah Mah. Ella me cocinó una cena deliciosa, al igual que lo hacía cuando yo era un niño pequeño viviendo en la Vieja Rectoría en Inglaterra. Me bebí una botella entera de vino esa noche, y estaba bastante embriagado cuando ellos regresaron de Londres.

No logramos visitar a la abuela Jinx durante este viaje. Antes de que regresáramos a los Estados Unidos, mi tío Andrew nos llevó a Smarden – Kent para visitarla a su casa. Yo no había estado en casa de la abuela Jinx desde que tenía diez años, y se veía exactamente igual. La abuela Jinx me hizo muchas preguntas sobre mi vida, como siempre lo hacía. Enrevesadamente tuve que pretender que todo iba bien, y me dolía no tener nada de lo cual alardear. Odiaba ser un nieto tan vergonzoso. Apuesto a que mi primo George estaba viviendo una vida mejor que la mía. Estoy seguro de que él tenía mucho que decir para hacer sentir orgullosa a la abuela Jinx.

En general, fue un viaje relajante, tranquilo y lujoso. No me arrepiento de haber ido. Como estaba resultando mi vida, necesitaba algo como eso para que fuese uno de mis últimos disfrutes. Camino a casa pasamos tiempo en el lounge de Primera Clase en el Aeropuerto Heathrow, y este lounge era todavía más impresionante que el de LAX. Ellos tenían todo tipo de comida de lujo, y un bar lleno con todas las bebidas que uno pudiese imaginar. Camino a casa, bebí varias copas de vino rojo otra vez, antes de caer en un agradable y embriagado sueño.

Cuando estuvimos a punto de aterrizar en Los Ángeles, nuestro avión voló alrededor de la ciudad por unos momentos, esperando a que el tráfico en la pista de aterrizaje se despejara. Mientras el avión volaba, filmé unos pocos videos de la ciudad de Los Ángeles. Fue toda una experiencia el ver una ciudad así desde los cielos. Todo se veía tan pequeño, y las personas y autos se veían como insectos.

Brevemente fantaseé sobre ser un dios que los miraba a todos desde arriba. Imaginé tener el poder de destruir todo lo que tenía debajo con poderes destructivos y sobrenaturales. Ese era un excelente escenario, digno de ser discutido con James Ellis, si el todavía fuese mi amigo.

La víspera de año nuevo me quedé en casa de mi madre, sintiéndome solo y miserable. Creo que mi padre y Soumaya fueron otra vez a la casa de Antje Twinn. No había forma en que yo fuese a ir otra vez allá después del incidente que ocurrió el año anterior. Me pareció muy gracioso como todo en estas vacaciones estaba saliendo igual a como había salido el año pasado; el viaje a Inglaterra, mi padre y Soumaya yendo a la misma fiesta en casa de los Twinn, y mi mismo estado miserable de virgen solitario.

Ciertamente, mi vida se estaba moviendo en un círculo vicioso de tormento, sin ninguna forma de salir de él. Lo único que me hacía seguir adelante era mi esperanza de que había una salida, y esa esperanza había sido quebrantada ya muchas veces. Yo no podía seguir viviendo así. Yo sabía que si las cosas seguían siendo iguales, yo tendría que llevar a cabo mi Retribución definitiva, y morir en el proceso. Yo no quería morir. Le temo a la muerte, pero la muerte es mejor que vivir una vida tan miserable e insignificante.

Me quedé en casa de mi madre por unas semanas más, y luego regresé a Santa Barbara, el lugar de belleza y romance en el cual había tenido que sufrir mi solitario infierno. Solo me inscribí en clases por Internet para el semestre de primavera, pero eso era solo para satisfacer a mis padres. Ya no le veía sentido a seguir molestándome en ir a la universidad. Tener que caminar por la SBCC, con todas las chicas hermosas caminando por ahí con sus pantalonetas reveladoras, mostrando sus sexys piernas… Es una tortura, ya que yo sé que todas ellas me rechazarían.

Hay tantas chicas hermosas en Santa Bárbara, pero ninguna de ellas jamás quiso ser mi novia. La vida hubiese sido tan perfecta si las mujeres tan solo se hubiesen sentido atraídas hacia mí.

Durante el mes de enero del 2013, me quedé en mi habitación todo el tiempo, meditando sobre mi situación. Medité y contemplé melancólicamente sobre todo. Podía escuchar a esas personas jóvenes y felices festejando y disfrutando mientras empezaba el nuevo semestre. Consideré que yo debería estar ahí afuera, viviendo una vida universitaria feliz y sana con un grupo de amigos, encontrándome con chicas y durmiendo con ellas, al igual que otros hombres lo hacían en la universidad.

Pensé sobre cómo ya habían pasado casi dos años desde que me había mudado a Santa Bárbara, y eso solo hizo que mi ira y mi frustración crecieran. Mientras escuchaba a todas esas personas jóvenes divirtiéndose tanto afuera de mi ventana, mi odio hacia todos ellos por no aceptarme se pudría y hervía dentro de mí, llenándome de un inmenso dolor.

Una vez miré por mi ventana, y vi parejas caminando por la calle, camino a alguna fiesta. Ellos probablemente se acostarían esa noche. El ver eso me hizo sentir tan inferior, como un pequeño ratón. Sentí que estaba en el fondo de la cadena alimenticia. No podía entender cómo es que tenía que aguantar una vida tan dolorosa.

Esa misma noche miré la página del Powerball otra vez, y vi que el premio mayor había subido a más de $100 millones. Esto produjo que yo condujera nuevamente hasta Arizona, en otro desesperado intento de volverte instantáneamente adinerado, y así poder atraer a chicas hermosas, y vivir la vida que yo quería. Después de todo el rechazo y maltrato que había vivido a manos de las mujeres, sabía que ser adinerado era la única forma en que yo podría ser visto como merecedor de ellas, y así, mi obsesión por volverme rico siendo joven regresó con toda fuerza durante los primeros meses del 2013.

Cuando llegó el mes de abril, yo ya había conducido hasta Arizona tres veces más, haciendo un total de cuatro viajes hasta Arizona en mi vida, solo para comprar boletos de lotería debido a mi intensa desesperación, creyendo que esa era mi única esperanza de lograr la vida que yo deseaba, la vida que sé que me merezco. Seguí soñando con la vida que tendría una vez ganara; la hermosa novia rubia, la lujosa mansión con una magnífica vista, todos los autos exóticos que conduciría para impresionar a las chicas. Eso me daba esperanza. Me daba algo para lo cual vivir.

Esa esperanza fue destrozada después de cada intento. Ninguno de los boletos que compré en esos viajes cumplió mis sueños. La razón por la que seguí yendo, inclusive después de no haber ganado, era porque de verdad creía que se suponía que yo ganaría. Quería creerlo porque quería tener algo por lo cual vivir. Necesitaba tener esperanza. Sabía que si perdía toda mi esperanza, que entonces no tendría nada más por lo cual vivir, además de venganza. Cualquier oportunidad de tener una vida feliz dejaría de existir.

Al final de marzo, cuando verifiqué mi último paquete de boletos que compré en mi último viaje a Arizona, y vi que no gané, toda la esperanza que tenía de volverme rico siendo joven finalmente se había quebrantado completamente, e indefinidamente. Me di cuenta totalmente que la vida que me había imaginado para mí nunca se haría realidad. Los hijos que yo tendría en el futuro con una hermosa novia rubia dejaron de existir, como si hubiesen sido asesinados. Ahora, no habría ninguna novia hermosa y rubia para mí. Ninguna chica sería mi novia a menos que yo tuviese una gran riqueza… yo había aprendido eso durante mi vida de ser rechazado. Estaba condenado a una vida de virginidad solitaria.

En abril, la lotería Powerball fue introducida en el estado de California, así que si en algún momento deseaba jugarla de nuevo, no necesitaría volver a conducir hasta Arizona. Sin embargo, me sentía tan afectado de no haber ganado en los últimos meses que la abandoné por un tiempo, pero luego habrían episodios en los que sentiría pequeños arranques de esperanza, en los que yo compraría unos coletos, solo para tener esperanza en algo mientras aguantaba los últimos meses de mi tortuosa vida. Por supuesto, todos esos pequeños arranques de esperanza también terminarían destrozados.

Durante la primavera de 2013 empecé a pensar seriamente sobre planear el Día de la Retribución. Mi siguiente paso hacia planearlo fue comprar mi segunda pistola, una Sig Sauer P226. Esta es de mucha mejor calidad que la Glock, y mucho más eficiente. Así mismo, también era más costosa. Mi Glock 34 costaba más o menos $700 dólares, mientras que mi nueva Sig Sauer P226 costaba $1100.

Sin embargo, estos precios no me preocupaban. Cuando me mudé inicialmente a Santa Bárbara, y viví todas esas horribles revelaciones sobre la naturaleza humana, sabía que algo como el Día de la Retribución podría llegar a ocurrir si el mundo seguía maltratándome. Empecé a ahorrar cuidadosamente todo el dinero que mis padres y abuelas me estaban enviando. Era una amplia cantidad con la cual vivir, dejándome con mucho dinero extra acumulándose en mi cuenta bancaria.

Cuando mi cuenta llegó a los $5000, lo cual fue bastante pronto después de mudarme a Santa Bárbara, decidí nunca gastar más de esa cantidad, considerando que $5000 era suficiente para comprar todos los suplementos y equipo que necesitaría si tuviese que hacer algo como esto. Desde que me mudé a Santa Bárbara, siempre tuve el Día de la Retribución en lo más profundo de mi mente como una solución final si todo lo demás fallaba en mi vida. Y así ocurrió – todo lo demás sí fracasó. Las mujeres siguieron rechazándome y maltratándome, y yo seguía siendo un virgen indeseado.

Durante los últimos meses de primavera fui mucho a casa de mi madre debido a que la soledad en Santa Bárbara era demasiado sofocante. Ir a casa a visitar a mis padres siempre fue un refugio emocional para mí. Durante estos viajes a casa, pasé mucho tiempo con mi hermano Jazz. Mi padre me dejó conducir su VUD Mercedes mientras yo estaba en la ciudad, y yo frecuentemente sacaba a Jazz de paseo en él.

En estos paseos empecé a intimar más con el chico. Fuimos a lugares como Barnes & Noble, los juegos en el parque, y cafés locales donde yo le compraba café y pasteles. Los parques a los que lo llevé fueron el Parque Serranía, y el centro de recreación de Woodland Hills. Me gusta verlo jugar en los juegos de esos parques, ya que esos eran exactamente los mismos juegos en los que yo jugaba cuando tenía su edad… Cuando mi vida sí era feliz. Cuando lo veía, soñaba con esa vida feliz que solía vivir, antes de que mi mundo entero se tornara oscuro.

Me di cuenta de lo diferente que mi hermano Jazz era de mí a esa edad. Mientras que yo era tímido, bajito y físicamente débil, Jazz era alto para su edad, y muy social. Él no tenía problema acercándose a otros chicos en los juegos, y haciendo amigos instantáneamente. Empecé a formar una amarga envidia hacia él, aunque la oculté bastante bien. Mi pequeño hermano tenía todo el potencial de crecer para ser un chico popular, y vivir la vida que yo nunca pude vivir.

Maldije al mundo por darle a mi hermanito Jazz tantas ventajas más que las mías. Intenté no dejar que esto arruinara mi relación con él. Mi hermanito de verdad me admiraba. Él era una de las pocas personas que me trataba con adoración, y eso me hacía sentir por lo menos un poquito de autoestima. Era bastante sorpresivo que él me respetara tanto, ya que yo no tenía nada en mi vida de lo cual alardearle a él.

Él inclusive una vez me preguntó si yo alguna vez había tenido una novia, y con rabia yo le dije que ese no era su asunto. Yo no le quería admitir que las mujeres pensaban que yo era un perdedor. Si él se enterara de eso, me respetaría menos. Para aumentar su alta opinión de mí, con frecuencia exageré ligeramente todos mis primeros logros, como decirle que yo era experto en montar patineta y jugando videojuegos.

Que la gente tuviese una opinión muy buena de mí es lo que yo siempre había querido en mi vida. Eso siempre ha sido de lo más importante para mí. Es por eso que mi vida había sido tan miserable, porque nadie nunca había tenido una opinión muy alta de mí. Mi hermanito Jazz era el único que tenía una opinión así, y es por eso que pasaba tanto tiempo con él, a pesar de mi envidia por sus ventajas sociales.

Durante una de mis frecuentes visitas a casa a finales de la primavera, me volví a ver con mis viejos amigos Philip y Addison. Yo no los había visto desde la noche en la que lloré emocionalmente en frente de ellos en el museo Getty, a principios del 2012. Esta reunión se produjo por las conversaciones políticas y filosóficas que había estado teniendo con él por Facebook.

Decidí encontrarme con ellos en la casa de Philip, donde haríamos planes para salir de paseo por Malibu y Los Ángeles. Llevé el VUD Mercedes de mi padre para transportarnos en él. Primero fuimos al Punto Dume en Malibu, donde Addison solía vivir. Ir allí me trajo amargos recuerdos de mi previo conflicto con Addison. Los tres de nosotros escalamos hasta la cima del Punto Dume, donde había un risco que miraba a la playa.

Después de Malibu decidimos cenar en la Casa de Filetes BOA en Santa Mónica. Conducir por Santa Mónica fue una experiencia extremadamente exasperante, como siempre lo había sido. Había tantas parejas jóvenes y apuestas caminando por el lugar, disfrutando la hermosa vida nocturna que esta atractiva ciudad tenía para ofrecer. Gente joven caminaba con sus pequeños grupitos. Me recordó la Calle State en Santa Bárbara, además de Isla Vista.

Mientras veía a todos esos odiosos chicos caminando con sus hermosas novias rubias, me dieron deseos de atropellarlos a todos con mi VUD Mercedes. Fantaseé sobre lo delicioso que sería. Literalmente pulverizar sus vidas hasta hacerlas polvo, al igual que ellos habían pulverizado la mía. Intenté tanto como pude el ocultar de Philip y Addison mi furia alimentada por envidia. Fue fácil engañar a Philip, pero Addison podía notar lo furioso que yo estaba. Addison me conocía muy bien.

En Santa Bárbara, pasé casi todo mi tiempo en mi habitación, meditando melancólicamente. Empecé a pensar sobre todas mis ideas filosóficas y teorías sobre el mundo. Tenía que preguntarme por qué las cosas eran como eran. El mundo es tan retorcido, y yo quería respuestas.

Yo odiaba a esos repulsivos y bulliciosos hombres que podían disfrutar de vidas sexuales placenteras con chicas hermosas, pero odiaba todavía más a las chicas, porque ellas eran quienes elegían a esos hombres en vez de mí. Era su elección. Ellas eran las que me privaron del amor y el sexo.

Mi odio e ira hacia todas las mujeres se fue acumulando dentro de mí como una plaga. La misma existencia de ellas es la causa de toda mi tortura, dolor y sufrimiento que he tenido que aguantar en mi vida. Mi vida se convirtió en un infierno viviente después de que empecé a desearlas cuando llegué a la pubertad. Las deseo intensamente, pero nunca podría tenerlas. Nunca podría experimentar el tomar de la mano a una chica hermosa y caminar por la playa bajo la luz de la luna, nunca podría abrazar a una novia y sentir su calor y amor, nunca podría tener sexo apasionado con una chica, y caer dormido con su sexy cuerpo a mi lado.

Las mujeres me ven como alguien que no merece tenerlas, y así, me privaron de una juventud placentera, mientras les daban su amor y sexo a otros chicos. En todos esos años he sufrido una vida de hambruna sexual y deseos insatisfechos. Nunca podré recuperar esos años. Mi vida ha sido desperdiciada, y todo porque las mujeres me odian tanto.

Todo lo que yo siempre había querido era amar a las mujeres, pero su comportamiento solo se ha ganado mi odio. Quiero tener sexo con ellas, y hacerlas sentir bien, pero ellas se sentirían asqueadas de ese prospecto. Ellas no sienten ninguna atracción sexual hacia mí. Es toda una injusticia, y vehementemente me cuestioné por qué las cosas tenían que ser así. ¿Por qué las mujeres se comportan como animales despiadados, estúpidos y crueles que le sacan placer a mi sufrimiento y hambruna? ¿Por qué tienen una pervertida atracción sexual hacia los hombres más brutos, en vez de los caballeros de inteligencia?

Concluí que las mujeres están erradas. Hay algo mentalmente mal con la forma en que están programados sus cerebros, como si no hubiesen evolucionado de pensar como animales. Son incapaces de razonar o pensar racionalmente. Son como animales, completamente controladas por sus depravadas emociones e impulsos primitivos.

Es por eso que se sienten atraídas a hombres barbáricos y salvajes que se comportan como bestias. Ellas mismas también son bestias. Las bestias no deberían tener ningún derecho en una sociedad civilizada. Si su maldad no puede ser contenida, se le prevendrá a toda la humanidad el avanzar a un estado más civilizado. Las mujeres no deberían tener el derecho de elegir con quién tener sexo. Hombres civilizados e inteligentes deberían hacer esa elección por ellas. Si las mujeres tienen la libertad de elegir con qué hombres tener sexo, como ocurre hoy en día, ellas se reproducirían con hombres estúpidos y degenerados, lo cual solo produciría hijos estúpidos y degenerados.

Así, esto dificultaría el progreso de la humanidad. No solo lo dificultaría, sino que hará que la humanidad retroceda completamente en su evolución. Las mujeres son como una plaga que debe ser puesta en cuarentena. Cuando llegué a esta brillante y perfecta conclusión, sentí que ahora todo estaba claro para mí, de una forma amarga y retorcida. Soy una de las pocas personas en este mundo que tiene la inteligencia de ver esto. Soy como un dios, y mi propósito es llevar a cabo la Retribución definitiva contra todas las impurezas que veo en el mundo.

La primavera del 2013 también fue cuando encontré el sitio web PUAHate.com.

[Nota del traductor: PUA quiere decir "Pick-Up Artist", que en español vendría ser algo así como "Maestro de la Seducción".]

Es un foro lleno de hombres privados y deseosos de sexo, igual que yo. Muchos de ellos tienen sus propias teorías de lo que atrae a las mujeres, y muchos de ellos comparten mi odio hacia las mujeres, aunque a diferencia de mí, ellos serían muy cobardes como para hacer algo al respecto. Leer las publicaciones en ese sitio web solo confirmó las muchas teorías que yo tenía sobre lo retorcidas y degeneradas que realmente son las mujeres. La mayoría de personas en ese sitio web tienen opiniones extremadamente estúpidas que me parecieron muy frustrantes, pero algunas de ellas me parecieron muy reveladoras.

El sitio web PUAHate es muy deprimente. Muestra lo sombrío y cruel que es el mundo debido a la maldad de las mujeres. Intenté mostrarles el sitio web a mis padres, para darles una dosis de realidad sobre por qué yo me sentía tan miserable. Ellos nunca entendieron por qué yo era tan miserable. Ellos siempre tuvieron la creencia fantasiosa de que todo estaba yendo bien conmigo, especialmente mi padre. Cuando les envié el enlace a PUAHate.com, ninguno de ellos se molestó en mirar las publicaciones allí.

Después de una primavera gastada en absoluta desesperación mientras otras parejas jóvenes vivían vidas sanas de placer sexual, llegó el verano. El verano es todavía peor que la primavera, especialmente en Santa Bárbara. Montones de chicas jóvenes y candentes salen en sus pantalonetas y bikinis, atormentando más mi cuerpo privado de sexo cada vez que las veo. Sabiendo que ellas con dicha muestran sus deseables figuras, pero que aun así nunca me darían una oportunidad de ser su novio, solo incrementaba mi ardiente odio hacia todas las mujeres.

Yo no podía salir de mi apartamento sin ver por lo menos a algunas de ellas. El único lugar al que podía ir para estar en paz era el Parque Lake en Goleta. Pasé mucho tiempo allí, intentando establecer una sensación de paz y serenidad siempre que mi soledad en Isla Vista se volvía muy inaguantable. Mientras miraba todos los hermosos árboles a mi alrededor, y las elevadas montañas a lo lejos, me pregunté cómo un mundo tan hermoso podía ser un lugar tan oscuro y cruel. Ciertamente, un ambiente hermoso es el infierno más oscuro si tienes que vivirlo totalmente solo, mientras que otros hombres sí disfrutan de la compañía de las mujeres.

No tenía nada más por que vivir, además de la venganza. Las mujeres deben ser castigadas por el crimen de rechazar a un caballero tan magnífico como yo. Todos esos chicos populares deben ser castigados por disfrutar de sus celestiales vidas, y tener sexo con todas las chicas, mientras que yo tengo que sufrir en solitaria virginidad. Ya era junio, y yo ya había estado viviendo en Santa Bárbara durante dos años.

Dos años enteros viví en una ciudad universitaria llena de estudiantes jóvenes y atractivos que iban de fiesta y tenían sexo todo el tiempo, y yo no viví nada de eso. Nadie me invitó a ninguna fiesta, y todas las veces que salí yo solo a Isla Vista, ninguna de las hermosas chicas rubias mostró ningún interés en tener sexo conmigo. Ni una sola chica. Estos son crímenes que no pueden dejarse sin castigo. Mientras más pensé sobre todas estas injusticias que me habían hecho sufrir, más ansioso me sentí de vengarme. Eso es todo lo que me quedaba. Yo no quería morir, pero sabía que tenía que suicidarme después de vengarme para evitar ser capturado y aprisionado.

Por un tiempo, había estado decidiendo si llevaría a cabo mi Retribución en Isla Vista, o la Universidad de la Ciudad de Santa Bárbara. En ambos lugares yo había sufrido enormemente a manos de todos. He visto a parejas jóvenes y atractivas caminando en ambos lugares, y esos eran mis objetivos. Quería matar tantas parejas jóvenes y atractivas como me fuese posible.

Después de pensarlo mucho, llegué a la conclusión de que el Día de la Retribución tomaría lugar en Isla Vista. Las noches del fin de semana, las calles de Isla Vista siempre están llenas de parejas jóvenes y chicos populares y guapos caminando a sus fiestas. ¿Qué mejor lugar hay para llevar a cabo mi Retribución contra mis enemigos?

Cada vez que caminaba por Isla Vista, tratando de conocer chicas o ser aceptado por los chicos populares, solo he sido tratado con desdén, como si yo fuese un ratón inferior. El Día de la Retribución, los papeles ciertamente cambiarían, pensé yo. Seré un dios, y todos ellos serán animales que puedo masacrar. Ellos son animales… Se comportan como animales, y los masacraré como los animales que son.

Las cosas llegaron hasta tal punto que tuve que establecer una fecha para el Día de la Retribución. Originalmente consideré hacerlo el Halloween de 2013. Ahí es cuando toda la ciudad se llena de fiestas estridentes. Habría literalmente miles de personas reunidas a quienes podría matar con facilidad, y la meta era matar a todos en Isla Vista, destruir completamente esa despreciable ciudad. Pero luego, después de ver videos de eventos previos de Halloween en Youtube, vi que habían demasiados policías caminando por ahí. Sería muy riesgoso. Un balazo de un policía lo terminaría todo. El Día de la Retribución tendría que ser un fin de semana normal, así que lo establecí para algún momento en noviembre de 2013.

Esta meta me daría cinco meses para planear y prepararme. Cinco meses más de vida, pero de nuevo, ni siquiera podría llamarla vida. La existencia que he tenido en este mundo durante los últimos ocho años puede ser cualquier cosa, menos vida. Un sentimiento de mareo y ansiedad abrumadora me llenó totalmente. Yo de verdad iba a morir. No lo podía creer. Luego me di cuenta de que mi vida ya había terminado de todas formas. Nunca perdería mi virginidad; nunca experimentaría el amor y el sexo; nunca tendría hijos. Este último acto de Retribución es lo único que podía hacer. Fue muy difícil aceptar este hecho. Me sentí muy atrapado y perdido.

Odié sentirme atrapado y perdido. Quería encontrar una salida, pero no vi ninguna. Ya había pasado dos años en Santa Bárbara, y todavía era virgen. No había forma en que yo pudiese llegar a atraer a una chica sin volverme extremadamente adinerado, y ahora, todos mis prospectos de volverme adinerado siendo joven parecían imposibles.

Al principio del verano salí a dar algunas caminatas por Isla Vista durante el día. Mientras tenía estas caminatas, vi a demasiadas parejas jóvenes y atractivas caminando con sus pequeños grupos, divirtiéndose como nunca. Algunos de los hombres en esos grupos ni siquiera eran apuestos, mientras que yo soy apuesto. No podía entender cómo es que ellos podían ser aceptados, pero yo no. Furiosamente me cuestioné por qué no había podido tener experiencias así después de vivir en Isla Vista durante dos años. Era increíble.

Quería respuestas. Quería saber por qué las cosas habían terminado así. Si tan solo una chica bonita me hubiese mostrado alguna forma de atracción hacia mí, el Día de la Retribución nunca hubiese ocurrido. Nunca lo hubiese si quiera considerado. El Día de la Retribución es principalmente mi guerra contra las mujeres por rechazarme y privarme del sexo y el amor. Si tan solo una chica me hubiese dado una oportunidad, hubiese intentado conocerme, y me hubiese permitido sacarla en una cita… Nada de esto hubiese pasado. Fue muy difícil de aceptar que las cosas tendrían que terminar en mi recurriendo a realizar este acto de Retribución que estaba planeando.

Mientras estaba de visita en casa de mi madre, mis padres, junto con mi psiquiatra el Dr. Charles Sophy, acordaron que un consejero se encontrara conmigo frecuentemente, y me ayudara en mi vida. Su nombre era Gavin Linderman, un pulcro hombre de veinticinco años. Él tuvo un rol similar a Tony, mi antiguo consejero del centro regional que tuve cuando tenía diecinueve, excepto que Gavin era mucho más joven, y actuaba más como un amigo que podía sacarme a visitar lugares.

Cada vez que yo regresaba a visitar a mis padres, yo me encontraría una vez con Gavin. Usualmente nos encontrábamos en algún restaurante, o salíamos a caminar por la naturaleza. Yo le hablé sobre mis problemas con las chicas, y todas las dificultades que he tenido que enfrentar en Santa Bárbara. Siendo que él estaba familiarizado con Isla Vista, ya que él había pasado mucho tiempo allá cuando era más joven, él me confirmó que sí, que las chicas en Isla Vista prefieren los hombres altos, musculares, revoltosos y atléticos.

Gavin era la única persona joven con la que interactué de verdad en ese tiempo, además de mis ocasionales encuentros con Philip y Addison. Él era un sujeto apuesto, con una cincelada mandíbula y brillante cabello rubio. Siempre que salíamos a un restaurante, o cualquier otro lugar que tuviese chicas, me sentía extremadamente celoso cuando veía que ellas lo miraban en vez de a mí. Una chica en un restaurante en Santa Mónica lo estuvo mirando todo el tiempo mientras estábamos allí. Ninguna mujer me ha hecho eso. Eso solo me hizo más consciente de que las chicas no me consideran físicamente atractivo. Mi odio hacia el género femenino no podía hacerse más fuerte. Era demasiado.

El día del padre salí con mi familia al Resort Four Seasons en Westlake Village. En el resort se estaba celebrando el buffet anual del Día del Padre. El lugar era muy hermoso y opulento, y había comida deliciosa de todo tipo para escoger. Yo siempre ansiaba ir a eventos como este. Ya que yo no tenía acceso al sexo, la comida era mi único vicio. Y como en todos los bufets a los que había atendido, me atraganté tremendamente de comida, intentando probar cada uno de los platillos que ofrecían. Había salchicha de cerdo, tocino, salmón ahumado, sushi, filet mignon, pollo asado, papas rostizadas… Y sentí placer al comer tanto como podía. Llené mi plato tres veces, y me lo comí todo cada vez

Mientras disfrutaba de mi exquisita comida, me puse a contemplar el ambiente a mi alrededor; la arquitectura perfectamente construida del edificio, las hermosas flores en los jardines, los lujosos muebles y decoración, las fuentes que expulsaban agua como cascadas. De verdad me hizo sentir bien, un bienvenido descanso de todo mi sufrimiento en Santa Bárbara. Descansos como este me hacían sentir más consciente de que habían muchas cosas buenas y hermosas de las cuales disfrutar en este mundo. Si mi estatus en la vida fuese mejor, yo consideraría que este mundo es un lugar magnífico, y yo podría disfrutar de verdad la vida. Si yo me sintiese satisfecho con las circunstancias de mi vida, podría disfrutar al máximo de este hermoso mundo. Pero no puedo sentirme satisfecho con la vida si soy un virgen, y si las chicas se sienten repudiadas por mí. Es toda una tragedia.

Me di cuenta de que no quería rendirme en cuanto a seguir viviendo en este mundo. Yo quería vivir una vida feliz, una vida en la cual yo pudiese tener una novia hermosa, y vivir este increíble mundo con ella. Decidí que ya que mis planes para el Día de la Retribución no tomarían lugar sino hasta noviembre, podía usar el tiempo que me quedaba durante el verano para darle a la vida otra oportunidad; una última oportunidad antes del fin, un último esfuerzo para alcanzar la felicidad.

A finales de junio mi madre se mudó del conjunto Summit Town Homes, y compró una casa en West Hills. Fue la primera vez que mi madre compró una casa, ya que en el pasado ella solo había vivido en arriendo. La casa había sido renovada recientemente, así que era prácticamente nueva. La casa tenía una piscina, y estaba localizada en un área lo suficientemente bonita, aunque yo todavía hubiese preferido que mi madre se casara con un hombre adinerado, y se hubiese mudado a una mansión. Yo seguía molestándola con que hiciera eso, pero tercamente siguió rehusándose.

Siempre resentiré a mi madre por rehusarse a hacer esto. Si no por ella, debió haberlo hecho por mí. Unirse a una familia de gran riqueza de verdad hubiese salvado mi vida. Yo tendría un estatus lo suficientemente alto para atraer a novias hermosas, y vivir por encima de todos mis enemigos. Todos mis horribles problemas serían solucionados instantáneamente. Es muy egoísta por parte de mi madre el no considerar esto.

Con ayuda de Gavin, mis padres acordaron que yo tuviese un par de consejeros de habilidades sociales para que trabajaran conmigo en Santa Bárbara. Ellos tendrían un rol similar al de Gavin, actuando como personas que me sacaran y me ayudaran a practicar el socializar. Ellos serían como amigos contratados. Por supuesto, yo sí necesitaba de algo como eso, y debí haberme inscrito a eso cuando me mudé a Santa Bárbara por primera vez. A estas alturas ya era demasiado tarde, temía yo, pero les seguí el juego de todas formas. Me sentía tan solo en Santa Bárbara, y en mi soledad siempre tenía deseos de tener a alguien con quien hablar.

El primer consejero era un hombre muy relajado llamado Karlin, quien tenía la misma edad que Gavin. La primera noche que conocí a Karlin, él me llevó a Isla Vista, pero nada salió de eso. Simplemente terminamos caminando hasta que se nos acabó el tiempo. Durante nuestra caminata, le pregunté si él alguna vez había tenido sexo con chicas en Isla Vista, ¡y me dijo que había tenido sexo con cuatro chicas! Me sentí muy celoso. Karlin era mitad hawaiano y mitad mexicano, y no era muy apuesto. ¿Cómo rayos logró dormir con cuatro chicas en Isla Vista, mientras que yo había estado viviendo ahí durante dos años, y no había dormido con ninguna? Me parecía absolutamente absurdo. Yo no quise volverlo a ver en absoluto después de enterarme de eso.

El segundo consejero que se me asignó para ayudarme era una chica llamada Sasha. Ella era apenas un año mayor que yo. Sasha fue la primera chica joven con la que había interactuado durante todo el tiempo que viví en Santa Bárbara, y solo la habían contratado para que hablara conmigo. ¿Qué tan patético es eso? Al principio yo no quería tener una consejera mujer, pero cuando me la presentaron, vi que ella era una rubia muy bonita. No podía rehusar la oportunidad de compartir con una chica rubia, a pesar del hecho de que ella era una amiga contratada. Esa fue la única vez en mi vida que tuve la experiencia de pasar tiempo con una chica de mi edad, e inclusive aunque todo era una farsa, de verdad lo disfruté.

Me sentía mucho mejor hacia la vida cada vez que nos encontrábamos. Pero luego, pensé sobre lo injusto que era que yo solo podía tener una pequeña probada falsa de una experiencia así, mientras que otros hombres pueden hacer algo así todos los días con sus novias. Más adelante Sasha tuvo que mudarse de Santa Bárbara, y yo decidí no tener más consejeras mujeres. Imagino que hacer eso tenía el mismo efecto que contratar a una prostituta: Se siente bien temporalmente, en ese momento, pero luego lo hace sentir a uno como un patético perdedor por tener que contratar a una chica cuando otros hombres pueden obtener esa experiencia gratis.

En julio pasé mucho tiempo ejercitándome en mi habitación, en un esfuerzo final para parecer tan atractivo hacia las mujeres como me fuese posible. Me propuse a que después de dos semanas de ejercitarme rigurosamente, haría mi mayor esfuerzo para salir a Isla Vista, y hacer todo lo que pudiera para conocer a una chica y perder mi virginidad. Había pasado mucho tiempo desde que salí a Isla Vista estando solo, pero sabía que era algo que tenía que hacer. No tenía nada que perder, y mi vida entera estaba en juego.

Antes de tomar la decisión definitiva de planear el Día de la Retribución, quería darle a las mujeres, y a la humanidad, una oportunidad más de aceptarme y darme un chance de tener una juventud placentera. Determiné que si salía a Isla Vista por última vez, y de todas formas terminaba regresando a mi habitación como un virgen solitario, no tendría más opción que llevar a cabo mi plan de Retribución.

Inclusive asistí otra vez a la SBCC. Me inscribí a una clase de verano de sociología, y fui durante una semana, antes de abandonar la clase debido a la familiar frustración de chicas hablando con otros chicos en vez de mí.

Este último esfuerzo de desesperación, de una vez más intentar vivir una vida universitaria agradable en Isla Vista, llegó a una culminación definitiva y devastadora la noche del sábado 20 de julio, a unos pocos días de mi cumpleaños número 22.

Fue el día que decidí salir a Isla Vista, en un intento de perder mi virginidad antes de cumplir 22 años. Eso hubiese sido lo único que podía salvarme. Le estaba dando al género femenino una última oportunidad de darme los placeres que merecía de ellas.

Me sentía muy nervioso de salir sobrio, así que compré una botella de vodka, y me tomé unos tragos para armar el suficiente coraje de salir a caminar a una hora así. Había bebido mucho, ya que cuando llegué a la Calle Del Playa, mi cabeza estaba nublada por la ebriedad. Al principio esta me benefició enormemente. Vi a muchos chicos populares y atractivos socializando en grupos por todos lados, y si yo no estuviese ebrio, eso me hubiese intimidado demasiado. Estaba tan ebrio que entré directo a una salvaje fiesta que estaba ocurriendo en una casa en Del Playa. Tenían a un DJ tocando molesta música hip hop que a todas las personas jóvenes les gusta hoy en día, y había una mesa de ping pong donde muchos chicos populares estaban jugando "pong de cerveza", un vulgar juego de bebida.

Había unas cien personas en esa fiesta, y todos estaban socializando con un grupo de amigos, excepto yo. Por unos momentos, en medio de mi embriagada seguridad en mí mismo, camine por el lugar, me serví de la cerveza que tenían, e intenté actuar como una persona normal que sale a fiestas. Pronto me sentí frustrado de que nadie me prestara atención, particularmente las chicas. Vi a chicas hablando con otros sujetos que se veían como guarros asquerosos, pero ninguna de ellas mostró ningún interés en mí.

A medida que creció mi frustración, así mismo creció mi ira. Me encontré con un sujeto asiático que estaba hablándole a una chica blanca. El ver eso me llenó de ira. Yo siempre sentía que las chicas blancas pensaban menos de mí porque yo era mitad asiático, pero luego veo a esta chica blanca en la fiesta hablando con un sujeto de sangre totalmente asiática. ¡Yo nunca he tenido ese tipo de atención por parte de una chica blanca! Y las chicas blancas son las únicas a las que me siento atraído, especialmente las rubias.

¿Cómo es que un feo asiático podía atraer la atención de una chica blanca, mientras que un hermoso euroasiático como yo nunca recibía atención de ellas? Pensé con ira. Los miré con odio por un rato, y luego decidí que ya me habían insultado lo suficiente. Furiosamente caminé hacia ellos, y empujé a un lado al sujeto asiático, tratando de actuar presumido y arrogante hacia el chico y la chica.

Mi estado de embriagues se apoderó de mí, y casi me caigo al piso después de unos minutos de esto. Ellos dijeron algo así como que yo estaba muy ebrio, y que necesitaba beber algo de agua, así que furiosamente me alejé de ellos y fui al jardín frontal, donde estaba lo más movido de la fiesta. La ira hirvió dentro de mí cuando me di cuenta de que acabé de alejarme de esa confrontación, así que regresé a la casa, y malvadamente insulté al asiático antes de salir de nuevo.

Por unos momentos me mantuve parado incómodamente en el jardín frontal, dándome cuenta de lo patético que me veía estando totalmente solo mientras que todos a mi alrededor festejaban. Para calmarme, me subí a una plataforma de madera que bordeaba la calle, y me senté en una de las sillas allí. Isla Vista estaba en su estado más salvaje en esos momentos, y vi a muchos hombres caminando con hermosas chicas rubias, agarrados del brazo. Eso alimentaba mi ira, como siempre lo hacía. Yo debería ser uno de esos sujetos, pero ninguna chica rubia me dio esa oportunidad. Los miré a todos con desdén, y en mi embriagado descuido, extendí mi brazo, y pretendí dispararles a todos, riéndome como un bobo mientras lo hacía.

Más tarde, algunos de los que estaban festejando se subieron a la plataforma de madera. Todos eran chicos odiosos y vulgares que yo siempre había despreciado. Un par de chicas bonitas llegaron y hablaron con ellos, pero no conmigo. Todos empezaron a socializar a mi lado, y ninguna de las chicas me prestó atención. Me levanté de mi asiento, e intenté actuar de forma arrogante y presumida hacia ellos, echándoles insultos a todos. Ellos solo se reían de mí, y me regresaban los insultos.

Esa era la gota que rebosó el vaso. Ya había soportado suficientes insultos esa noche. Una furia oscura y llena de odio consumió todo mi ser, e intenté empujar tantos de ellos como pudiera de esa plataforma de 10 pies de altura. Mi objetivo principal eran las chicas. Quería castigarlas por hablar con esos chicos odiosos en vez de mí. Esa fue una de las cosas más tontas e impulsivas que nunca había hecho, y casi lo arriesgo todo al hacerlo, pero estaba tan embriagado de ira que no me importó. Fallé en empujar a alguno de ellos de la plataforma, y los chicos empezaron a empujarme, lo que resultó en que yo fuese el que cayera a la calle. Cuando aterricé, sentí un chasquido en mi tobillo, seguido por un punzante dolor. Lentamente me levanté, y me di cuenta que ni siquiera podía caminar. Tuve que cojear, y cojear fue lo que hice. Intenté alejarme de ahí tan rápido como pude.

Después de cojear unas cuantas yardas por Del Playa con mi pierna rota, me di cuenta de que alguien me había robado mis gafas de sol Gucci que mi madre me había dado. Me encantaban esas gafas de sol, y tenía que recuperarlas. Vehementemente me giré y cojeé de regreso a la fiesta. En esos momentos me encontraba tan ebrio que me olvidé de donde estaba la fiesta, y terminé caminando al jardín frontal de la casa al lado, demandando saber quién me había robado mis gafas.

Las personas en esa casa debieron ser amigos de la gente con la que peleé anteriormente, ya que me recibieron con una hostilidad despiadada. Me echaron insultos como "maricón" y "gallina", cosas típicas que esas escorias dirían. Un grupo entero de los odiosos brutos llegaron y me arrastraron hasta su entrada de autos, empujándome y golpeándome. Yo quería luchar y matarlos a todos. Logré darle un puño al atacante principal, pero eso solo causó que me golpearan todavía más. Caí al suelo, donde ellos empezaron a patearme y golpearme en la cara. Finalmente, unas personas del otro lado de la calle detuvieron la pelea. Yo logré tener la fuerza de levantarme y alejarme cojeando.

Esa fue la primera vez en mi vida que había sido golpeado físicamente de verdad, hasta el punto en que me salieron moretones en el rostro. Yo había sufrido mucho matoneo en mi vida, pero la mayoría de él no era físico. Yo nunca había sido golpeado y humillado tanto. Todos en Isla Vista vieron lo que ocurrió, y fue verdaderamente horroroso.

La peor parte de toda esta horrible experiencia no fue que me golpearan. Para nada. Fue el hecho de que nadie mostró ninguna preocupación. Solo hubo un grupo que me ayudó a llegar al borde de Del Playa, pero después de eso, me abandonaron. Ni una sola chica se ofreció a ayudarme mientras yo cojeaba a casa con una pierna rota, golpeado y sangrando. Si las chicas se hubiesen sentido atraídas hacia mí, hubiesen ofrecido el llevarme a mi habitación o cuidar de mí. Inclusive hubiesen ofrecido dormir conmigo para hacerme sentir mejor. Pero no, ni una sola chica mostró una onza de preocupación por mí. No les importaba. A nadie le importaba yo. Me encontraba completamente solo.

Cuando llegué a mi habitación, me sentía tan traumatizado que llamé a las únicas personas en el mundo que yo conocía – mis padres y mi hermana. Sí, inclusive llamé a mi hermana, alguien con quien nunca me llevé bien. Lloré por un largo tiempo, y luego fui a tocar mi cuello para sentir mi collar dorado especial, y sentí que no había nada allí.

En la mitad de la pelea, ¡uno de esos horribles vándalos me había arrancado mi collar! ¡El collar que me había dado mi abuela Ah Mah! Ese collar era uno de los objetos más especiales que yo tenía, y ahora uno de esos malvados y miserables vándalos lo vendería para comprar drogas. Me descompuse de la angustia, y lloré de agonía, llorando y llorando hasta que acabé dormido en mi cama, completamente solo.

Cuando desperté a la mañana siguiente, mi pierna estaba en agonía absoluta. Estaba morada e hinchada, y ya ni siquiera podía cojear. Tenía que gatear. Estando completamente sobrio, toda mi ansiedad regresó. Se me hizo bastante claro lo que había ocurrido. Me sentí furioso por todo, pero también con miedo de que pudiese meterme en problemas. Yo sí intenté empujar a chicas de una plataforma, y amenacé con matar a todas esas personas, lo cual me podría implicar. Yo tendría que inventar una historia bastante alterada para explicarle a la policía, quienes inevitablemente tendrían que entrevistarme una vez yo llegara al hospital y reportara mi lesión.

Mi padre condujo hasta Santa Bárbara para llevarme al hospital. Dos policías me entrevistaron, y les dije que esos chicos deliberadamente me empujaron de la plataforma después de que actué "presumido" hacia ellos. No mencioné para nada a las mujeres. Le expresé a la policía mi deseo de que esos vándalos deberían ser castigados por esto. La policía luego fue a entrevistarlos a ellos, y ellos tenían su propia versión de la historia. Ya que no había evidencia real, pronto el caso fue abandonado.

El doctor en el hospital me puso un yeso temporal y me dio muletas. Además de todas las otras cosas en el mundo que me hacían sentir inferior, ahora yo era un tullido. Me sentí tan derrotado y roto. Para mi horror, el doctor dijo que tendría que usar las muletas durante las siguientes seis semanas, y que tal vez tendría que tener una cirugía.

La pierna que se rompió era mi pierna izquierda, así que yo todavía podía conducir. Poco después del incidente conduje a casa de mi madre para pasar el resto del verano recuperándome. Fue un viaje deprimente. Nunca me había sentido tan derrotado y agraviado en toda mi vida. Yo de verdad había salido a una fiesta en Isla Vista, esperando regresar a mi habitación triunfante con una chica hermosa de mi brazo, pero en su lugar, cojeé de regreso a mi habitación con una pierna rota, y mis esperanzas rotas también.

Mi cumpleaños número 22 fue una experiencia miserable. Estuve sentado en la casa de mi madre, mirando mi pierna rota, sintiéndome tan patético por ser un tullido, además de un virgen de 22 años. Mi madre me compró un nuevo collar dorado para reemplazar el que me habían robado, ya que ella sabía lo desconsolado que yo me sentía por haberlo perdido.

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