La historia de Elliot Rodger - Capítulo 4

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Parte 3: El Último Periodo de Felicidad

Edad: 9-13 años

Cuando terminó el cuarto grado, y una vez terminó el verano, me prometí a mí mismo convertirme en el chico más cool que pudiera ser, antes de que empezara el quinto grado. Anticipaba la aprobación que otros niños me darían una vez me revelara como similar a ellos. Ansiaba mucho eso.

Después de un año y medio de vivir en la casa en la Calle Hatteras en la parte superior de West Hills, mi padre decidió mudarse a una casa todavía mejor. Esta vez, todos pasamos el día buscando casas en venta, como familia. Acudimos a un agente inmobiliario, y examinamos algunas casas hermosas en Woodland Hills.

Mi favorita fue una casa de 3 pisos en el área Llano Drive en Woodland Hills Heights, el área más prestigiosa de Woodland Hills que bordeaba a Calabasas. La casa no tenía piscina, pero tenía un jardín inclinado casi tres veces más grande que nuestro patio actual. La casa tenía seis habitaciones, y me gustó muchísimo una habitación en particular que tenía su propio baño, y un balcón personal.

Mi padre mostró muchísimo entusiasmo sobre posiblemente comprar esa casa, y me obsesioné con que esa fuese mi habitación. Cuando yo se lo comenté a mi padre y a Soumaya, ellos dijeron que lo más probable es que esa habitación seria para Georgia, debido a que quedaba más cerca de la habitación principal. Ellos dijeron que yo tendría la habitación de abajo, una que no tenía su propio baño ni balcón. Yo me puse furioso, y luego hice berrinche llorando.

Pronto mi padre tomó la decisión de comprar la casa. Yo seguía molestando a mi padre y a Soumaya por la posibilidad de no poder tener la habitación que yo quería, y seguía enojado con ellos por eso. Cuando ellos finalmente se mudaron, y empezó la primera semana con mi padre en esa nueva casa, me sentí muy ansioso. Pero luego, cuando entramos, mi padre y Soumaya me sorprendieron, y revelaron que habían decidido darme la habitación que yo quería. ¡Me sentí tan feliz! Bailé y salté de felicidad por toda la casa, y luego fui a mi nuevo balcón, para admirar la hermosa vista de Woodland Hills por una hora.

Después de la mudanza a esta nueva casa, mi padre nunca se volvería a mudar, y él todavía vive allí hasta el día de hoy. Yo tendría muchas experiencias importantes allí durante la década siguiente, tanto buenas como terribles.

También necesitaba una patineta para tener en la casa de mi madre, así que mi madre me llevó a Val Surf, y me compró una patineta gris marca Val Surf. Yo usaría esta patineta mucho más que la patineta roja en casa de mi padre, ya que yo tenía todas mis citas de juego durante la semana con mi madre, y ella haría un esfuerzo mayor para darme gusto en mi nuevo interés, llevándome luego a parques de patineta cada fin de semana.

Me emocioné mucho por mi nuevo hobby, y lo compartí con James Ellis y Philip Bloeser, mis dos amigos principales. Yo quería lograr que también se interesaran, y empezaran a montar patineta. Fue complicado lograr que James se interesara, pero pronto él consiguió su propia patineta, y luego empezamos a montar patineta juntos por el vecindario.

Como ahora me consideraba a mí mismo un skateboarder, quería vestirme con la ropa que usaban todos los skateboarders cool. Mi madre me llevó a Val Surf una vez más – esta vez, para comprar camisetas nuevas. Elegí unas que tenían logos de compañías de patinetas sobre ellas. Más tarde ese mismo día me puse una de mis camisetas nuevas, y me sentí emocionado de empezar a usarla. Me sentía cool.

En la casa de mi padre, me presentaron una nueva niñera que viviría con nosotros. Rosa y amparo regresaron a su país unos meses antes de mudarnos. Esta nueva niñera era una mujer afroamericana llamada Tracy. Ella tenía una personalidad muy divertida, y yo siempre tuve momentos agradables cuando ella nos cuidaba. Ella podía conducir, a diferencia de mis niñeras anteriores, y así, ella sería quien siempre me recogía de la escuela en las semanas en las que yo me quedaba con mi padre.

El Tío Dan tuvo un conflicto con mi padre, y fue forzado a mudarse. Nunca lo volví a ver después de eso. Y de cierta forma, Tracy reemplazaría al Tío Dan como la huésped que vivía en casa de mi padre.

A principios de ese verano, mi padre me forzó a atender a un campamento de verano en una escuela primaria cerca a nuestra casa nueva. Esa escuela era la Escuela Primaria Bay Laurel en Calabasas. Odié la idea de ir, y vehementemente protesté para no ir – lo último que yo quería era pasar mi deseado verano en una escuela donde no conocía a nadie.

Me estaba empezando a gustar el ir a la casa de mi padre mucho más después de la mudanza a nuestra nueva casa con mi encantadora habitación nueva, pero esa decisión de mi padre produjo que otra vez me dejaran de gustar las semanas allá. En la casa de mi madre, con mayor frecuencia se hacían las cosas a mi manera, y así es cómo yo quería vivir.

Yo odiaba tener que ir de campamento durante el verano, y al principio me sentí miserable, pero dos semanas después me hice amigo de dos hermanos llamados Thomas y Tyler.

En la semana con mi madre, pasé más y más tiempo practicando el montar en patineta, y tuve muchas citas de juego con James, donde montaríamos patineta juntos. También jugamos muchos juegos de Nintendo 64, como Donkey Kong 64, Banjo Kazooie, Banjo Tooie, Goldeneye, y muchos más. Él también hizo que me interesara coleccionar unos peluches llamados Beanie Babies. Al principio pensé que eso era estúpido y de niñas, pero los usamos para alimentar nuestra imaginación – por ejemplo los usábamos para jugar a batallas y guerras. Era nuestro hobby secreto, sobre el cual no le contamos a nadie.

Me sentí aliviado de que terminara el campamento de verano, y una vez terminó, llegó mi décimo cumpleaños. Había estado en este mundo durante una década, y vaya década… llena de descubrimiento, diversión, y aventuras felices. No puedo decir lo mismo de la década siguiente.

No tuve ninguna fiesta para mi décimo cumpleaños, y creo que lo celebré durante la semana con mi madre. Salimos con James y su familia a un restaurante en Palisades.


10 Años

Sentía muchos deseos de re-teñir mi cabello completamente de color rubio, después del desastroso fracaso de mi intento anterior. Esta vez, Soumaya me llevó a la peluquería adecuada, y allí me hicieron un corte de cabello, y me lo tiñeron todo de color rubio. Cuando me miré al espejo, sentí un intenso nivel de satisfacción.

Poco después de adquirir mi nuevo color de cabello, fui a la casa de James, y la mirada de sorpresa en su rostro cuando me vio me hico reír mucho. Un par de semanas después, mi cabello empezó a crecer, y mi cabello negro empezaría a mostrarse en las raíces, pero la mezcla resultó verse bien. Así, ese se convertiría en mi nuevo estilo de cabello durante el año siguiente.

Mi madre me llevó a mí y a mi hermana a unas vacaciones cortas durante el final del verano. Nos llevó en su auto hasta la autopista 101 en Ventura, donde nos quedamos en Holiday Inn (el cual actualmente ha sido reemplazado por Crowne Plaza). El hotel me pareció cómodo y lujoso. Estaba localizado en Ventura Promenade, un hermoso sendero al lado de la playa que llevaba a un largo muelle.

En esta etapa, me sentía muy entusiasmado con mi nuevo interés en montar patineta, así que llevé mi patineta conmigo. Disfruté de practicar montar mi patineta por todo el sendero de Vetura Promenade.

Durante este viaje, mi madre me llevó a mi primera pista de patineta, la cual se llamaba SkateStreet. Era una pista enorme, y me impactaron las altas rampas que estaban allí. Atendí a la clase para principiantes, y el instructor me enseñó lo básico de montar en las rampas. Al principio me sentía absolutamente aterrado, pero al final de la clase, pude subir y bajar por la rampa más pequeña, y la pasé muy bien.

Cuando regresamos al hotel, el personal del hotel nos llevó una rica cena a la habitación, y los tres vimos la película Buscando a Nemo en el televisor del hotel. Fue un viaje corto y encantador.

Antes de que empezara el quinto grado, fui con mi padre y Soumaya a una cena en casa de sus amigos. Olvidé que amigos eran, pero vivían en una linda casa en Beverly Hills. Hubo muchos invitados, y yo hice lo que normalmente hacía en cenas así… sentarme a comer pasabocas, y hablar con mi hermana. A veces me acercaría a mi padre, y le pediría que me diera una probadita de vino.

Durante esta reunión, terminé teniendo una conversación con mi padre, Soumaya, y uno de los invitados de la fiesta, un bullicioso hombre de mediana edad cuyo nombre no recuerdo. Mi padre y Soumaya estaban hablando sobre cómo yo acababa de cumplir los diez años, y discutimos sobre la vida, y lo que me deparaba el futuro.

Este hombre con el que estábamos hablando… me dio unos golpecitos en la espalda, y me dijo que me esperaba una excelente vida por delante. Con una sonrisa en su rostro, me dijo que "en los siguientes diez años, la pasarás muy bien… muy bien". No tenía ni idea de a qué se refería. Yo en esos momentos ni siquiera estaba pensando en mi futuro; solo estaba viviendo en el momento.

Ahora entiendo a lo que se refería. La niñez es divertida, pero cuando un niño llega a la pubertad, un nuevo mundo se abre en frente de él… todo un mundo nuevo con placeres nuevos, como el sexo y el amor. Otros niños experimentarán todo eso… pero me duele decir, que yo no.

Esa es la base de mi trágica vida. Los próximos diez años, yo no la pasaría bien. Los placeres del sexo y el amor me serían denegados. Otros chicos experimentarían esos placeres, pero no yo. En su lugar, yo solo experimentaría miseria, rechazo, soledad, y dolor.

En esa época, yo no pensé mucho sobre el comentario de ese hombre. Ni siquiera recuerdo quién era él. Pero después de que pasaron esos diez años, y después de haber vivido lo que he vivido, no puedo evitar pensar en ese momento. Si tan solo hubiese sabido lo que me deparaba el futuro, justo en ese momento.

Era hora de empezar el quinto grado, el cual empezó excelente. Mi profesora se llamaba la señora Damart, y ella siempre sería muy amable conmigo.

Durante la primera semana del quinto grado, yo estuve en casa de mi madre. Yo ahora me consideraba a mí mismo como alguien muy "cool". Había mejorado en montar patineta, tenía cabello rubio, y me vestía como un skateboarder. Sentí mucha anticipación de lo que pensaran los chicos cool una vez vieran mi transformación.

Sentí una gran decepción cuando a nadie le importó. Todos ellos estaban metidos en sus propios mundos. No recuerdo a ningún niño mostrar ningún tipo de reconocimiento por mi "transformación a cool". Con el tiempo, los otros niños empezaron a tratarme de forma diferente a como me trataban en el cuarto grado, con lo cual me sentí satisfecho. Los chicos cool me hablaban más, y empecé a juntarme con ellos durante el receso y almuerzo.

Cuando llegó la semana de estar con mi padre, me sentí frustrado porque no tenía suficiente ropa cool allí, y tomó tiempo para lograr que mi padre encontrara el tiempo para comprar más ropa cool para mí. Mi madre siempre me conseguía lo que yo quería, cuando yo lo quería. En casa de mi madre, todas mis necesidades eran satisfechas con una precisión excelente, mientras que en casa de mi padre, habría demoras debido a que mi padre y Soumaya tenían menos tiempo para mí, y me prestaban menos atención.

Justo después de que empezara el quinto grado, mi madre decidió mudarse de la Casa Roja a una casa pequeña en Woodland Hills. Esta nueva casa estaba localizada en el bulevar de Topanga Canyon, cerca de la calle Dumetz. La casa de mi padre estaba colina-arriba de allí, por lo que prácticamente estaba a una corta caminata de distancia.

Yo extrañaría la Casa Roja, a pesar de lo pequeña que era, y el hecho de que yo tenía que compartir mi habitación con mi hermana. Tuve buenos momentos allí. Esta nueva casa era más conveniente. Todavía era una casa de dos habitaciones, pero una habitación era lo suficientemente grande para ser dividida en dos. Así, construyendo una pared en la mitad, tanto mi hermana como yo tuvimos nuestras propias habitaciones.

A medida que me volví mejor montando patineta, mi madre hizo el esfuerzo de llevarme a la pista de patineta cada semana. En esa época, montar patineta ya no era solo un deporte para copiar a los chicos cool, sino que yo de verdad me sentía interesado en el deporte. Inclusive tuve el sueño y esperanza de convertirme en un skateboarder profesional.

Esa se convertiría en mi meta de vida. Me encantaba montar patineta. Me veía a mí mismo realizando trucos increíbles en frente de una multitud animada, justo como vi a Tony Hawk hacerlo en algunos videos. Me imaginaba la admiración en sus rostros, y eso se sentía genial.

La pista de patineta a donde me llevaba mi madre se llamaba Northridge Skatepark, y ella me llevaría allá cada viernes. Northridge Skatepark era una pista de patineta exterior de tamaño mediano, con bonitas rampas de madera. Primero, cenaríamos en el centro comercial Northridge, y luego me inscribiría a la sesión de 7pm a 10pm en la pista de patineta. Yo normalmente iba solo, pero después de unas semanas de ir conocí a algunas personas allí, y la gente allí me conocía. Esta se convirtió en una tradición de todos los viernes durante las semanas en las que estaba con mi madre.

El sábado siguiente, James usualmente venía para pasar la noche. Jugaríamos juegos de Nintendo 64 como Tony Hawk's Pro Skater y Donkey Kong hasta tarde en la noche, y luego en la mañana del domingo, mi madre nos llevaría a ambos a Skatelab, una pista de patineta interior en Simi Valley. James también se había interesado mucho en montar patineta, o eso creía yo. Aunque yo siempre era mejor que él, y me gustaba que las cosas fuesen así. Así es como eran todos los fines de semana durante las semanas con mi madre, y yo la pasaba muy bien.

Me sentía tan interesado en montar patineta que llevé mi patineta para pedir dulces en Halloween. Mi disfraz, por supuesto, era yo mismo, como un skateboarder. Fuimos a casa de los Lemelson para tener una rica cena, y luego salimos a pedir dulces. Fue complicado sostener una bolsa llena de dulces mientras montaba patineta, pero me divertí. Recuerdo que unos adolescentes me vieron con mi patineta, y dijeron "por qué no pensé en eso…" Ja, eso fue gratificante.

Para navidad, mi madre me compró un Playstation 2 nuevo. Yo lo había querido ya por mucho tiempo, y cuando abrí el regalo y vi la caja, me sentí muy bien. Anteriormente, la única consola que yo había jugado era el Nintendo 64 (y el Gameboy, si eso cuenta). El Playstation 2 tenía gráficos mucho más avanzados, y eso me impresionó.

Cuando mi madre anunció que yo tendría que compartir la consola con mi hermana Georgia, y que yo no podía mantenerla en mi habitación, mi emoción se convirtió en indignación, e hice un enorme berrinche. Después de llorar un poco, me calmé, y acepté compartir la consola con Georgia. Ella igual no la usaría mucho, me dije a mí mismo.

Inclusive después de tener un Playstation 2, yo todavía jugaba mucho mi Nintendo 64 porque amaba los juegos que tenía para la consola, y sentía un apego emocional hacia ella. El Nintendo 64 fue la primera consola de videojuegos que jugué, y esta siempre tendría un lugar especial en mi corazón.

Un día durante mis vacaciones de invierno en casa de mi padre, él y Soumaya salieron por unas horas, y me dejaron a mí y a mi hermana con Tracy. Cuando ellos regresaron, llegaron con un cachorrito, y anunciaron que esa sería nuestra nueva mascota. Este cachorro era principalmente un regalo para Georgia. Ella había estado pidiéndole desesperadamente a mi padre un cachorrito de mascota durante el año pasado, pero yo no creí que ellos de verdad se lo conseguirían.

Me sentí en shock al saber que ahora teníamos un perro. Yo siempre les temí a los perros cuando era pequeño, y nunca me imaginé tener uno de mascota. Las únicas mascotas que había tenido anteriormente eran mi tortuga e iguana, las cuales murieron un año después de conseguirlas. A Georgia se le dio la elección de elegir un nombre para el cachorrito, y ella lo llamó Lucky [Suertudo]. Yo pensé que ese nombre era muy bobo y estúpido.

Cuando regresé a la escuela después de las vacaciones de invierno, noté que todos los chicos cool tenían otro interés: patear saquitos de arroz o granos. Era un deporte muy simple que consistía en patear un saquito de granos en el aire tantas veces como pudieras, sin que el saquito cayera al piso. Todos ellos tenían saquitos de granos, y pasarían los recesos y almuerzos pateándolos el uno con el otro, ya que montar patineta ya no se permitía en el territorio escolar.

Yo no tenía un saquito de granos, así que decidí hacer algo al respecto. Mi madre me llevó a la tienda Pac Sun, donde conseguí un saquito de arroz con un diseño naranja y verde. Cuando llegamos a casa del centro comercial, empecé a practicar. Recuerdo tener dificultades al principio, pero pasé las tardes siguientes concentrándome en volverme muy bueno pateando el saquito. Pasé muchas horas hasta tarde en la noche practicando en mi patio.

Una vez logré patear el saquito apropiadamente, se sintió muy importante para mí (más de lo que lo era) el hecho de que ahora yo me sentía interesado en ese hobby. Yo me acercaría al grupo de chicos cool y les mostraría mis habilidades, y jugaba con mi saquito cada minuto que pasaba afuera durante mis horas de escuela.

El patio de juegos superior fue reconstruido después de las vacaciones, y había un patio nuevo en el cual jugar. A mí siempre me encantaban las cosas nuevas, y este nuevo patio de juegos era muy entretenido. El primer día que se nos permitió usarlo, jugué a "las traes" con Philip Bloeser, Addison Altendorf, Bryce Jacobs, y otros.

Yo la verdad nunca me volví amigo cercano de ninguno de los supuestos "chicos cool". Yo siempre los vería más como competidores que amigos. Durante el receso y almuerzo, yo principalmente jugaba con Philip y su pequeño grupo que consistía en Addison Altendorf, Kevin, y T.J. Tassone.

Hice algunos amigos en el cuarto grado jugando a patear el saquito, aunque se me olvidaron sus nombres. Yo jugaba con ellos principalmente durante el receso y almuerzo. Un día, después de quedarme una hora después de la escuela en el patio superior, yo estaba pateando el saquito con ellos, y pateé mi saquito hasta el techo. Por fortuna no era mi primer saquito, pero me gustaba mucho, y me sentí triste al perderlo. Me pregunto si aún estará allí… No, ya debieron haberlo sacado de ahí.

Yo todavía me rehusaba a tener citas de juego en casa de mi padre debido al incidente con Soumaya en el cuarto grado. Debido a esto, mi padre y Soumaya se preocupaban de que yo no tenía amigos.

Soumaya me forzó a volverme amigo de los hijos del vecino que vivían al final de la calle. Ellos frecuentemente montarían patineta afuera de sus casas. Yo me sentí aterrado… el prospecto de acercarme a un montón de niños que yo no conocía, y preguntarles si podía jugar con ellos, fue algo que me aterrorizó. Ellos eran skateboarders "cool", y eso me hizo sentir aún más intimidado. Por supuesto, yo quería ser amigo de ellos y unirme a su diversión, pero me daba mucho miedo que pensaran que yo era raro. Yo por naturaleza siempre he sido muy tímido.

Soumaya no entendía eso, y no me dio elección. Ella me sacó de la casa, y no me dejaría entrar de regreso a la casa a menos que me presentara a ellos. Intenté pretender que estaba jugando con ellos, pero en su lugar yo me escondería en una esquina solitaria de la calle. Para mi sorpresa, Soumaya de alguna forma supo que yo estaba haciendo eso, y me confrontó por eso. Ella luego le dijo a Tracy que me llevara a donde estaban jugando los niños, y me presionó para hacerlo. Luego Tracy se acercó a los niños, y les preguntó si yo podía jugar con ellos. Yo me sentí muy avergonzado y tímido, pero ellos me dieron la bienvenida.

Yo siempre tuve la preconcepción subconsciente de que los chicos más cool eran malos y agresivos por naturaleza, lo cual es muy cierto, y me sorprendió muchísimo que estos chicos fuesen amables conmigo, y que me dejaran jugar con ellos. Después de una divertida tarde montando patineta en las calles de Woodland Hills, me arrepentí de no haberme hecho amigo de ellos más pronto. Ellos iban a la Escuela Primaria de Woodland Hills, la escuela a donde mi hermana iría pronto.

Un par de semanas después, Soumaya me forzó a hacerme amigo de otro grupo de niños en Woodland Hills. Este segundo grupo vivía cerca de mi casa, y ellos no eran skateboarders; sin embargo, les gustaba montar bicicletas y monopatines. Uno de ellos era un chico negro llamado Lucky Radley, quien en esa época me parecía muy amable. Me pareció extraño que él tuviese el mismo nombre que mi perro. Él estaba en cuarto grado, y luego iríamos a la misma escuela secundaria, lugar en el que él se convertiría en un objeto de mi extrema envidia y odio. Mirando al pasado, no puedo creer que yo jugué con él como un amigo en el vecindario de mi padre.

En la primavera, el tío Jonny y los primos vinieron para quedarse en casa de mi padre. El primo George se quedó conmigo en mi habitación, y los dos nos hicimos amigos instantáneamente. Yo no lo había visto desde mi último viaje a Inglaterra, y cuando éramos niños pequeños. Disfruté de tener a un amigo con quien jugar todos los días sin tener que organizar una cita de juego, y la semana que él estuvo con nosotros fue muy divertida. Una vez yo lo llevé a montar monopatín y patineta con los chicos del vecindario, también fuimos mucho a la playa.

Ciertamente fue una gran semana, y me sentí triste cuando él tuvo que irse. Añoraba poder verlo de nuevo cuando yo fuera de vacaciones a Francia o Inglaterra el verano siguiente.

Después de que Jonny y los primos se fueron, la madre de Soumaya, Khadija, vino para quedarse unos meses. Me obligaron a compartir mi habitación con ella, ya que mi padre había convertido dos de las habitaciones de invitados en su oficina, y Tracy se estaba quedando en la habitación de abajo. Yo tenía una cama extra en mi habitación, así que supongo que eso tenía sentido para ellos. Me sentí fastidiado al principio, pero me hice amigo de Khadija, y pronto ya no me molestaba su presencia. Ella fue como una tercera abuela para mí.

Mi madre consiguió boletos para el estreno de alfombra roja de Guerra de las Galaxias Episodio 2: El Ataque de los Clones. Recibimos cuatro boletos. Georgia ya tenía edad suficiente para ir, y yo convencí a mi madre de darle el cuarto boleto a James. Quedé atónito cuando terminó la película – me pareció absolutamente fenomenal. James y yo hablamos sobre la película durante horas.

Mi vida en la escuela estaba empezando a volverse mediocre nuevamente, y me sentí frustrado con mi lucha de volverme cool. Yo no tenía un grupo regular de amigos con el que siempre jugaba. Yo era como un nómada, moviéndome de un grupo al otro, intentando encajar en cada uno, pero sin integrarme totalmente. Sentía que los chicos cool no me consideraban uno de ellos, e inclusive el núcleo de Philip nunca me consideró como uno de sus amigos principales. A pesar de todos mis intentos de ser cool, no sentía que los otros niños me respetaran mucho. Yo todavía era un marginado, y siempre lo sería.

Mi vida social cambió un poco cuando la Señora Damart anunció que nos sentaríamos en lugares diferentes, y que el proceso de decidir con quién nos sentaríamos dependía de nosotros. Nuestra clase consistía en mesas que abarcaban entre cinco o seis personas, y cuando la señora decía nuestro nombre, nosotros elegiríamos donde sentarnos, por lo cual todos tenían la oportunidad de sentarse con su grupo de amigos. Yo no tenía un grupo principal de amigos, por lo que entré en pánico.

Originalmente, yo estaba sentado en la mesa donde se sentaba el grupo de Philip, pero los llamaron a todos ellos antes de mí, y yo fui echado de su mesa. En ese punto, simplemente elegí sentarme en un lugar cualquiera, y terminé sentado al lado de John Jo Glen. Mat Bordier y Danny Dayani también se sentaron en nuestra mesa. Estos eran los chicos que yo consideraba cool, así que me sentía contento de estar sentado con ellos.

Yo nunca había interactuado mucho con John Jo Glen en el pasado. Él era uno de los cretinos más grandes de la escuela, además de Trevor y Keaton. Peleamos un poco al principio, pero pronto empezamos a socializar, y hablé con él sobre algunos juegos nuevos que conseguí para mi Playstation 2. Nos volvimos amigos cuando John Jo de repente me preguntó si podía ir a mi casa. Me sentí feliz de que él me preguntara eso… seria como la primer cita de juego que tendría sin que mi madre la organizara por mí. Esto daría inicio a una nueva y divertida amistad que duraría después del quinto grado. Haber terminado sentado al lado de John Jo fue lo mejor que me ocurrió en la escuela primaria.

A pesar de mi lucha por ser visto como "cool", y mi obsesión con obtener ese reconocimiento, el quinto grado fue mi grado favorito en la primaria. Jugué con más personas que en grados anteriores, me sentí menos tímido, no era un tonto baboso, y la pasé muy bien aprendiendo cómo montar patineta y patear saquitos de granos. Fue un año memorable lleno de experiencias felices.

Yo no quería que terminara el año escolar. Una vez el quinto grado había terminado, yo tendría que ir a la escuela secundaria, y el prospecto me llenó de ansiedad. Mi pequeña mente inocente siempre veía la secundaria como algo en el futuro lejano, cuando creciera. Yo no quería crecer. Estaba disfrutando de mi vida en el momento. No quería pensar en el futuro.

Los niños en mi clase compartían muchos rumores sobre la vida en la secundaria, los cuales me daban miedo y escalofríos. Inclusive a través de películas y series de TV le di una mirada a lo que le esperaba a un estudiante de secundaria.

Hablaban sobre las niñas, y cómo pronto sería "cool" ser popular con ellas. Las niñas eran como criaturas totalmente alienígenas para mí. Yo nunca interactué con ellas… y no se suponía que lo hiciera.

En la escuela primaria, los niños jugaban con niños, y las niñas jugaban con niñas. A eso es a lo que yo estaba acostumbrado. Ese era mi mundo. ¡Escuché historias de cómo se supone que los niños deben empezar a besar niñas en la secundaria! Todo eso me abrumó. Intenté ignorarlo tanto como pude, y disfrutar mi vida en el presente.

Mi escuela organizó un paseo de acampar para toda la clase del quinto grado antes del día de la graduación. Al principio yo no quería ir, ya que estaría lejos de mis padres durante cinco días, algo a lo que yo no estaba acostumbrado. Tenía miedo de extrañar mucho mi casa. Yo nunca había pasado más de una noche lejos de mis padres. En la rara ocasión en la que ellos tenían que salir de la ciudad por unos días y me dejaban con una niñera, yo lloraría por la noche.

Mi profesora, la señora Damart, se me acercó una mañana antes de que empezara la clase, y me persuadió para ir, diciendo que el viaje de graduación sería algo que yo no me quería perder. Sería una experiencia única en mi vida, y después de vacilar mucho, acepté ir.

Olvidé exactamente donde se llevó a cabo este paseo de acampar. El lugar era un retiro especial de acampar en el bosque al norte de Los Ángeles. Era muy recóndito… una pequeña aldea de cabañas y carpas rodeaban la naturaleza y los senderos. Para el viaje hasta ese lugar, decidí ir con mis amigos Bryce y Charlie en un auto en vez de tomar el bus de la escuela con todos los demás. Esto era mucho más cómodo, y me sentí contento de haber apartado un lugar en el auto con ellos.

Todos fueron asignados a grupos de cinco para compartir una cabaña o carpa. Yo originalmente fui asignado al grupo de Charlie, Bryce, y otros… pero a ese grupo les asignaron una carpa para dormir. Yo quedé impactado por lo simplona e incómoda que se veía esa carpa. Yo quería estar en la cabaña. Así, me dirigí a mi profesora, y le pedí ser transferido a un grupo que estaba durmiendo en una cabaña. Ella me puso en un grupo con los chicos cool skateboarders, incluyendo a Michael, Sam, Trevor, Matt y Stephen. Me sentí orgulloso de ser parte de ese grupo.

Durante este viaje, cuando era de día, toda la clase del quinto grado participó en juegos, actividades al aire libre, caminatas por la naturaleza, y asados. Fue muy divertido. En las horas de la noche, en la cabaña, era como tener una pijamada con cinco personas, y fue una nueva experiencia que me emocionó.

Antes de irnos a dormir, Michael Ray sacó una revista que tenía fotos de modelos hermosas, y todos los chicos se reunieron para mirarla. Así que… inclusive a la temprana edad de diez años, los chicos empezaban a sentirse atraídos al cuerpo femenino. Yo no entendía eso… todavía no había llegado a esa etapa. Yo pretendía estar interesado solo para parecer cool. Todos estos chicos probablemente perdieron su virginidad a los dieciséis años. Que se pudran.

El viaje terminó siendo tan divertido que no lloré para nada por estar alejado de mis padres por tanto tiempo.

Y finalmente, era hora de graduarse de la escuela primaria. Antes de la ceremonia, toda nuestra clase vio un video lleno de momentos de nuestra vida escolar durante el año. Vi algunos pedazos de mí mismo capturados en el video, y me sentí contento. Mi vida en la Escuela Primaria de Topanga fue genial, llena de experiencias memorables y momentos maravillosos.

Me vestí con una buena camiseta con corbata para la ceremonia. Todos los del quinto grado hicieron fila y caminaron por un pasillo, a través del centro del auditorio, con la audiencia de padres, hermanos y hermanas a cada lado.

Cuando vi a mis padres, ellos parecían estar orgullosos de mí. Cada estudiante tenía que acercarse a su profesor en la tarima, y recibir un certificado de graduación. No se nos pedía dar un discurso, lo cual me daba alivio. Me sentiría muy nervioso como para hablar en frente de una audiencia.

La canción de graduación fue "Time of Your Life" por la banda Green Day, una de mis bandas favoritas. Siempre que yo escuchara esa canción de nuevo pensaría sobre ese glorioso día, y los recuerdos me harían sentir una nostalgia enorme. En la tarde hubo una fiesta de graduación en el centro recreativo de la comunidad de Topanga, un hermoso lugar que proveía una vista a todo el Valle.

Después de eso, mi madre me llevó a cenar al restaurante Kabuki. Éramos solo ella y yo. Cuando nos sentamos en el restaurante después de toda la emoción, me tomé un momento para pensar en el hecho de que la escuela primaria había terminado. Había acabado. Me sentí muy realizado y orgulloso… me sentía feliz, y las cosas iban bien.

Pero junto con esa felicidad estaba el sentimiento de tristeza de dejar atrás todas esas experiencias. Todo un capítulo de mi vida había pasado, y uno nuevo estaba empezando. Ese día fue un día extraordinario. Un día para recordar. Un recuerdo para guardar en mi corazón.

Durante las primeras semanas del verano, mi madre organizó varias citas de juego con varios amigos y conocidos que hice en la Primaria Topanga, incluyendo Trevor Bourget, Matt Bordier, Charlie Converse, John Jo Glen, y Philip Bloeser. Fue interesante jugar con Trevor y Matt. Yo nunca pensé que tendría citas de juego con ellos. Matt era uno de los chicos más cool en la escuela; él era un skateboarder, y un jugador de básquetbol que parecía ganar el respeto de todos. Yo lo envidié durante la primaria, a pesar de ser amigos, y más adelante en mi vida yo lo envidiaría muy profundamente, cuando me enterara del éxito que él tendría con las niñas.

De nuevo, cuando éramos niños, todos jugábamos juntos como iguales en un ambiente justo. Solo después del advenimiento de la pubertad es cuando la verdadera brutalidad de la naturaleza humana muestra su cara. La vida se convertirá en una amarga e injusta lucha de valor propio, y todo porque las mujeres elegirán a unos hombres por encima de otros. Los hombres a quienes las mujeres encuentran atractivos, vivirán vidas llenas de placer mientras dominan a los hombres que las mujeres rechazan.

Matt Bordier vivirá una vida de placer. Las mujeres se lanzarán a él. Y yo seré rechazado y humillado por las mujeres. En esa época, nosotros simplemente jugábamos juntos como niños, y yo era inocente del hecho de que mi futuro será oscuro, y que el de él será brillante. La vida es una broma muy cruel.

Mi madre siguió llevándome a Northridge Skatepark cada viernes, y también atendí a un campamento de patineta en el parque de patinetas Pedlow un par de semanas. En este campamento me encontré con uno de los niños con quienes jugué en el vecindario de mi padre.

Yo había luchado mucho para ser mejor montando patineta, pero cuando vi que había chicos mucho más jóvenes que yo que podían hacer más trucos, me di cuenta de que yo apestaba. Nunca fui bueno en los deportes ni ninguna otra actividad física, y cuando descubrí las patinetas, pensé que finalmente había encontrado un deporte en el cual pudiese ser bueno, e inclusive volverme un profesional.

Me destrozó un poco por dentro el ver que yo era un fracasado con las patinetas después de más de un año de practicar. Nunca dominaría trucos como el kickflip o el heelflip. Todo lo que podía hacer era un salto ollie, y montar sobre algunas rampas. Vi a niños de ocho años en el parque de patinetas que podían hacer un kickflip fácilmente, y eso me enfurecía. ¿Por qué yo fracasaba en todo lo que intentaba? Me pregunté a mí mismo. Mis sueños de convertirme en un skateboarder profesional se habían acabado. Me sentí muy derrotado.

Debido a esto, mi interés en montar patineta lentamente se desvaneció durante el verano. James recientemente me había dicho que ya no estaba interesado en ese deporte, así que de todas formas yo ya no podía montar patineta con él. Decidí olvidarme de ese hobby por el momento.

La familia de James se mudó a una casa nueva en Malibú. Los dueños de la casa eran los Lemelson, y ellos se estaban quedando allí temporalmente. Mi madre nos llevó allí algunas veces, donde yo me aventuré con James en el área natural que rodeaba la casa. Frecuentemente iríamos a la plaza pequeña en el centro de Malibú. Allí había un parque infantil, con algunas tiendas y restaurantes alrededor.

Mi onceavo cumpleaños había llegado. Lo tuve en casa de mi madre, y decidí tener una pequeña cita de juego para mi cumpleaños. Invité a James, junto con otro niño que se había vuelto amigo de él, quien James había conocido en el centro recreativo de Woodland Hills. Mi madre hico un pastel pequeño, yo soplé las velas, y eso fue todo. Cumplí once años.

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