La historia de Elliot Rodger - Capítulo 7

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15 Años

Tóxico es la palabra que describió mi primer día de grado décimo en la Preparatoria Taft. Era una pesadilla tóxica. Cada segundo allí fue una agonía. Seguí rogándole a mis padres que no me hicieran ir, pero sin resultados. Mi padre me llevó hasta allá, y yo no quería salir del auto. Él casi tuvo que arrastrarme fuera de él. De alguna forma, encontré la voluntad de poner un pie frente al otro, y caminar hacia ese terrible y feo edificio frontal.

La primera semana en Taft fue un infierno en vida. Me hicieron matoneo varias veces, inclusive aunque yo no conocía a nadie allá. Después de estar tan acostumbrado a usar una camiseta polo con pantalones caqui como mi uniforme en escuelas privadas, seguí vistiéndome así inclusive después de salir de Crespi. No me pasó por la mente que me veía como un nerdo. Yo estaba muy apartado y asustado – como una tortuga metida dentro de su caparazón. Yo todavía estaba pasando por la pubertad en esa época, así que todavía me veía y sonaba como un niño de diez años. Por supuesto, un tipo de persona así atraía cero atención de las mujeres, pero sí atraía a los abusones como polillas al fuego.

Yo estaba completamente y absolutamente solo. Nadie me conocía, y nadie me extendió una mano para ayudarme. Yo era un inocente y asustado niño pequeño atrapado en una jungla llena de maliciosos depredadores, los cuales me mostraron cero piedad. Algunos chicos me empujaban porque sí contra los casilleros cuando pasaban al lado mío por el corredor. Un chico alto y rubio me llamó "perdedor" en frente de sus amigos. Sí, él estaba con niñas. Niñas bonitas. Y a ellas no les parecía importar que él era un bastardo tan malvado.

De hecho, apuesto a que ellas se sentían atraídas a él por eso. Así es como son las mujeres, y yo estaba empezando a darme cuenta. Eso fue lo que de verdad me abrió los ojos sobre lo brutal que el mundo realmente es. Los hombres más malos y depravados llegarían a la cima, y las mujeres correrían en manada hacia esos hombres. Sus actos malvados son recompensados por las mujeres, mientras que los hombres buenos y decentes solo reciben burlas. Era enfermizo, retorcido, y equivocado en todo sentido. Yo odiaba a las mujeres todavía más que a los abusones por eso. La pura crueldad del mundo a mi alrededor era tan intensa que nunca me recuperaré de las cicatrices mentales. Cualquier experiencia anterior nunca me había traumatizado tanto como esta.

No pude seguir con eso. La mañana antes de que empezara la segunda semana en Taft, quebré en llanto en frente de mi madre, rogándole que no me hiciera ir a ese horrible lugar. Yo tenía tanto miedo que me sentía físicamente enfermo. Seguí llorando en el carro camino a la escuela, y mi madre finalmente cedió. En vez de llevarme a la escuela, fuimos a un café en Gelson, en Calabasas, donde tuvimos una conversación importante. Intenté explicar lo mucho que estaba sufriendo allí. Ella simplemente no podía llevarme a la escuela después de eso. Cuando nos fuimos del café, ella me llevó a casa de mi padre, y le habló sobre lo que ocurrió. Ellos acordaron sacarme de Taft.

No fui a la escuela durante un mes mientras mis padres decidían qué hacer conmigo. Aproveché ese tiempo para descansar y recuperarme en casa, jugando mis juegos en línea. El dolor y sufrimiento que tuve que aguantar en Taft se había terminado, pero las cicatrices permanecerían. Intenté olvidarme de ello tanto como pude. Respiré profundo, y me relajé.

Después de un mes de recuperación, mis padres me llevaron a dos preparatorias de continuación, las cuales operan como escuelas en casa ya que solo pasas tres horas al día allí, y realizas el resto del trabajo en casa. Una de ellas estaba junto a la Preparatoria El Camino, y la otra se encontraba en Van Nuys. Mis padres prefirieron la que se encontraba en Van Nuys porque sintieron que era más estructurada y organizada. Se llamaba la Preparatoria Independence, y decidieron enviarme allá.

Independence era una escuela muy pequeña, con solo tres edificios y 100 estudiantes. Los profesores allí eran todos muy amables y comprensivos, y el lugar tenía un ambiente relajado y tranquilo. Pensé que esa sería la mejor opción para mí.

Una semana después, empecé a ir a la Preparatoria Independence. No me agradó ningún estudiante allí, ya que todos ellos eran unos vagos excepto dos o tres chicos. Sin embargo, eso no me preocupó mucho, ya que en esos momentos, ya no me importaba tener una vida social. Todo lo que quería hacer era esconderme del mundo cruel jugando mis juegos en línea, y la Preparatoria Independence me dio la oportunidad perfecta para hacer precisamente eso.

Yo solo tenía que ir a la escuela tres o cuatro horas al día, y todo el trabajo era muy fácil con los profesores disponibles para ayudarme con cualquier cosa. Después de esas cortas horas de escuela, tenía todo el tiempo en el mundo para hacer lo que yo quisiera, y lo usé para jugar WoW.

Una desventaja es que tenía que tomar el bus escolar, ya que mis padres no podían recogerme a una hora tan temprana. Yo pensé que eso era vergonzoso, pero ya no me importaban las apariencias, así que no me preocupé mucho por eso.

Esas eran las circunstancias perfectas para un adicto a World of Warcraft. Todos los días, después de la escuela, satisfaría mi adicción a WoW metiéndome de lleno en el juego. Mis únicas interacciones sociales eran con mis amigos en el juego y con James, quien ocasionalmente vendría a mi casa para jugar WoW conmigo.

La carrera de mi padre como director comercial no había sido tan exitosa como lo había sido hace un par de años. Él tontamente decidió invertir todo su dinero en su primera película – un documental llamado "Oh Por Dios". En la película, él entrevistó a varias personas sobre sus opiniones en cuanto a la religión y Dios. Para realizarla, mi padre viajó por todo el mundo por unos meses. A pesar de esto, el arreglo de una semana aquí una semana allá seguía en pie, y durante las semanas en casa de mi padre tenía que quedarme allí solo con Soumaya.

Esto me frustraba tremendamente, ya que vivir con Soumaya siempre había sido un dolor de cabeza, y ella restringiría mi tiempo de juego en WoW. Sin embargo, yo tenía esperanzas en la película de mi padre. Él hablaba y hablaba sobre cómo nos volveríamos muy ricos gracias a ella, y eso me daba la esperanza de que él se volviera rico. Que ingenuo era yo… la película solo lo dejaría en bancarrota en el futuro.

Además de eso, tuve que lidiar con otro cambio en la casa de mi padre que me enfureció hasta la médula: Tuve que ceder mi encantadora, enorme y lujosa habitación de abajo, y todo porque el bebé Jazz tenía una nueva niñera permanente. Una vez más la existencia de Jazz había resultado en que yo perdiera mi habitación en la casa de mi padre.

Esta vez, mi padre puso mi habitación en su nueva oficina. Él dividió la oficina en dos habitaciones, donde una era para mí y la otra para la niñera. Mi nueva habitación era mucho más pequeña, y no tenía baño propio. Mi habitación de abajo era la mejor parte de estar en casa de mi padre, y ya no la tenía. Empecé a odiar muchísimo el ir allá.

Mi padre regresó por un poco tiempo para las vacaciones de invierno, antes de partir de nuevo. Una nueva expansión de World of Warcraft, llamada The Burning Crusade [La Cruzada Ardiente], salió a principios de Junio. Me sentí extremadamente emocionado por esta expansión, la cual añadía muchas funciones nuevas al juego, áreas nuevas para explorar, y aumentaba el límite de nivel a 70. Era como todo un nuevo juego de WoW. Le pedí a mi padre que me la comprara como regalo de navidad. Todavía recuerdo la intensa anticipación que sentí cuando instalé el juego en mi laptop.

Decidí transferir mi personaje de WoW al mismo servidor de James, para que pudiésemos jugar juntos y nivelar nuestros personajes en la nueva expansión. Al hacer esto, conocí a dos de los amigos de James de su escuela, quienes también jugaban en su servidor. Ellos eran dos hermanos llamados Steve y Mark. Steve era de nuestra edad, y Mark era dos años mayor.

Yo, James, Steve y Mark siempre jugaríamos juntos en WoW como grupo. Me pareció muy divertido jugar con ellos, y era agradable tener amigos con quienes jugar WoW regularmente. Con el tiempo, Steve y Mark decidieron crear personajes nuevos en un servidor PvP [Jugador vs. Jugador], el cual tenía opciones de juego que me gustaban más. Elegí crear un personaje nuevo con ellos. Creé un elfo de sangre que subí de nivel muy rápido, y este se convirtió en mi nuevo personaje principal en el juego. James permaneció en su viejo servidor por un tiempo, pero en unas semanas lo persuadimos para que se uniera a nosotros en el nuevo servidor.

Tuve peleas acaloradas con Soumaya cada semana que yo estaba en casa de mi padre. Todo lo que yo quería hacer era jugar WoW, pero Soumaya restringía estrictamente mi tiempo de juego. Debido a que mi nueva habitación estaba al otro lado de la de ella, ella sabía lo que yo estaba haciendo cada segundo. Ella me estaba respirando en la nuca todo el tiempo, y me mantenía haciendo quehaceres en la casa.

Yo detestaba hacer quehaceres en la casa, especialmente porque teníamos a una empleada/niñera que se suponía que debía hacerlos. Si yo peleaba por tener que hacer quehaceres, ella me quitaría mi laptop por un día o dos. Eso era lo más horrible que ella me podía hacer – quitarme mi única fuente de felicidad en el mundo. Ella a veces lo hacía inclusive cuando mi padre estaba en casa, y mi padre no levantaba un dedo para detenerla.

Mi primer año en la preparatoria Independence terminó muy rápido. Nada importante ocurrió allí, y a duras penas interactué con otras personas. Yo simplemente pasaría mi tiempo requerido allá, haría mi trabajo, y me iría a casa. Yo estaba demasiado absorbido en mi juego como para pensar en cualquier otra cosa.

En la casa de mi padre, a principios del verano, conocí a alguien que yo odiaría por mucho tiempo: Leo Bubenheim. Alex Bubenheim se casó con una mujer alemana llamada Karina, quien acababa de mudarse a los Estados Unidos con sus dos hijos: Leo y Pollina, quienes se convirtieron en los hijastros de Alex.

Ellos siempre vendrían como familia. Leo tenía 12 años, y Pollina era un año menor que yo. Mi miedo a las niñas me hizo mantenerme alejado de Pollina. Ella era una perra completa de todas formas, y su actitud solo se volvería peor. Ella es una verdadera representación de todo lo que odio en las mujeres.

Cuando conocí a Leo por primera vez, no le presté mucha atención. Él solo tenía doce años. Simplemente lo percibía como el nuevo hermano mayor de Lukas. No tenía ni idea de lo mucho que lo envidiaría y odiaría en el futuro.

Pronto, mi envidia hacia Leo empezó a manifestarse. Él acababa de mudarse de Alemania a los Estados Unidos, y ya había podido hacer muchos amigos y tener una excelente vida social. Él era alto, apuesto, rubio, y era un skateboarder; el tipo de persona que yo siempre envidié, y que deseaba ser.

Yo, mi padre, y los Bubenheim fuimos a acampar a Big Bear. Éramos solo los chicos. Conducimos hasta lo más profundo de la naturaleza en su grande y formidable Lexus todoterreno. Después de armar nuestras carpas, encendimos una agradable fogata para reunirnos y contar historias. Fue muy divertido, y me dio un pequeño respiro de mi solitaria vida, aunque tuve que sufrir la presencia de Leo, y lidiar con mi envidia hacia él. Una vez durante el paseo, mi padre me forzó a llevar a Leo y a Lukas a explorar. Los tres cubrimos mucho terreno, y traté de parecer fuerte en frente de ellos usando mi cuchillo para cortar cualquier planta que nos bloqueara el camino.

El 4 de julio de ese año fue el día que salvé a mi hermanito de ahogarse. Salí con mi familia a la casa de Antje y Gary Twinn, y ellos siempre organizaban una fiesta el 4 de julio. Los Bubenheim estaban allí, incluyendo a Leo y Pollina. También estaba Vincent Twinn, quien había crecido muy rápido. La última vez que lo vi, él era un niño pequeño que me admiraba cuando yo le mostraba todos mis juegos de computador. Ahora él estaba convirtiéndose en adolescente, y se estaba interesando en montar patineta.

La fiesta fue una fiesta de piscina, y mi hermano Jazz tenía acceso total a la piscina. Él ya había aprendido a caminar, pero no podía nadar. En un momento yo estaba almorzando, y vi a Jazz rápidamente correr de los adultos, sin ninguna supervisión. Luego vi cómo examinaba el agua con curiosidad, y luego descendió por los escalones del borde pando de la piscina. Y pronto, él se resbaló de los escalones, y todo su cuerpo se hundió en el agua. Nadie lo notó. Él se iba a ahogar, pensé con pánico. Corrí tan rápido como pude, lanzándome al agua con mi ropa puesta, y lo saqué. Le pregunté cómo estaba, y él escupió algo de agua y me dijo que se sentía bien.

La única persona que vio esto fue una niña pequeña que estaba nadando en el borde pando de la piscina. Salvé la vida de Jazz, y mi hermano lo recuerda hasta el día de hoy. Cada segundo de la vida de mi hermano, y todo lo que lo ocurriría en el futuro, existirá debido a que lo saqué del agua ese día.

Celebré mi cumpleaños 16 en casa de mi madre. Ella me compró un Xbox 360, el cual acababa de ser lanzado. Aunque yo todavía no lo jugué, ya que el único juego que quería para ese sistema era Halo 3, el cual saldría en noviembre. De verdad ansiaba jugar ese juego – se suponía que sería el mejor juego de Halo de todos los tiempos.

Después de soplar las velas, recuerdo salir y sentarme en la piscina de mi madre para contemplar mi vida. Dieciséis… vaya edad. Yo todavía sentía que tenía doce años. La mayoría de adolescentes empezarían a conducir a esa edad… y yo ni siquiera podía verme a mí mismo conduciendo. El solo pensarlo me asustaba.

James vino a quedarse a dormir poco después de mi cumpleaños, y me ayudó a instalar mi Xbox 360. Jugamos una ronda de Halo 2 para probar la consola. Él no trajo su computador, ya que él usaba un computador de escritorio que era difícil de transportar, por lo que le sugerí que fuéramos a Planeta Cyber para jugar WoW juntos.

Nuestros padres nos dejaron allí, y tuvimos una buena sesión de WoW. Fue agradable ver de nuevo ese lugar, y recordar épocas más felices. Yo le propuse a James, solo por nostalgia, que regresáramos caminando a la casa. La nueva casa de mi madre estaba el triple de lejos de Plantea Cyber que la vieja casa azul, pero yo de verdad quería realizar esa caminata. En el camino pasamos al lado de la pequeña casa azul, y todos los recuerdos regresaron a mi mente. Los dos hablamos mucho, y compartimos algunas risas. Fue una noche memorable.


16 Años

A medida que el fin del verano se acercaba, me sentí más y más deprimido. Mi vida se había vuelto muy solitaria, y jugar WoW a duras penas me hacía sentir mejor. Mi madre notó esto, y me propuso encontrarme otra vez con Philip. Ella habló con la madre de Philip, Kathy, para organizar un encuentro. Y así, Philip vino dos veces durante ese verano. Me gustó verlo de nuevo… habían pasado dos años desde la última vez que hablamos. Aunque él no tenía ningún interés en los videojuegos, disfrutó de jugar en la piscina de mi madre.

También tuve una cita de juego con Jeffrey. Philip y su familia se fueron de vacaciones a Catalina, y Jeffrey quería quedarse en casa. Yo fui a su casa para pasar la noche solo con él. Jeffrey había cambiado mucho. Él ahora tenía catorce años, y me comentó que había tenido novia. Yo quedé pasmado, sorprendido, y sentí envidia. Me pregunté cómo es que un mocoso inmaduro como Jeffrey pudo haber tenido novia con tan poca edad.

Yo tenía la temida sospecha de que él ya había tenido sexo con ella, e intenté no pensar en eso. Sentí una envidia muy profunda, pero en nombre de nuestra pasada amistad, y los buenos momentos que pasamos juntos en el pasado, oculté esa envidia lo suficientemente bien.

Empezó el grado once en Independence. Yo todavía tomaba el bus para ir a la escuela, ya que no tenía deseos de aprender a conducir a esa edad – tenía demasiado miedo de si quiera intentarlo. Conducir es algo que se supone que deben hacerlos adultos, y yo todavía me sentía como un niño. Continué con mi solitaria rutina de hacer mis tareas escolares en la mañana, y jugar WoW con James, Steve y Mark el resto del tiempo. No pensé para nada en mi futuro. Simplemente vivía en el momento, dentro de mi zona de confort.

A esa edad, mi libido llegó a su punto más alto. Siempre que regresaba de la escuela tenía que masturbarme. El deseo era demasiado fuerte. Durante mis sesiones de masturbación, con frecuencia construiría fantasías elaboradas en mi mente en las que yo tenía una candente novia rubia con quienes tener sexo apasionado; casi como tener una novia imaginaria.

No le hablé a nadie de esto. De hecho, yo nunca hablé con mis padres de nada que tuviese que ver con mi desarrollo sexual. Me sentía muy culpable y avergonzado de eso. Siempre que me preguntaban, yo les mentía, diciéndoles que no tenía libido. Mi madre una vez me agarró mirando fotos de chicas por Internet, y frenéticamente intenté convencerla de que esas imágenes habían aparecido por accidente.

También noté que mi voz se estaba volviendo más profunda. Estaba empezando a sonar como un adolescente de verdad. Las últimas etapas de la pubertad se habían acabado.

Halo 3 salió en noviembre. Le pedí a mi madre que me lo comprara el día que fue lanzado. Me divertí mucho jugándolo mientras bebía un sabor especial de Mountain Dew que se lanzó junto con el juego – se llamaba Mountain Dew Game Fuel. El juego definitivamente cumplió mis expectativas, y me sorprendí al verme jugándolo más que WoW durante el primer par de semanas.

Mi padre sufrió de una profunda contrariedad financiera debido a su película. ¿Acaso las cosas podían ponerse peores para mí? Como resultado, mi padre abruptamente cortó todos los pagos de manutención infantil que le estaba pagando a mi madre. Ella se vio forzada a encontrar un trabajo mejor para compensar, y tuvo que mudarse de su casa a un condominio cercano.

Afortunadamente, Rob Lemelson le ofreció un trabajo en su compañía de producción, Elemental Productions. Este nuevo trabajo le permitió a mi madre hacer suficiente dinero para vivir cómodamente. No habíamos visto mucho a los Lemelson desde la última vez que fuimos a pedir dulces con ellos hace años. Fue bueno reconectarse con ellos.

Extrañaba que mi madre viviera en una casa de verdad, pero por lo menos el nuevo lugar era un condominio, con más lujos que el apartamento en el que una vez viví. El condominio tenía tres habitaciones, y la mía tenía su propio baño. Lo malo de este condominio era que se encontraba en Canoga Park, un área de baja clase.

Yo odiaba decirles a las personas que mi madre vivía en Canoga Park. Era bastante vergonzoso para mí. Pero desafortunadamente, en esa etapa tan solitaria y depresiva de mi vida, no había nadie a quien contarle, y de todas formas, me importaba poco lo que las personas pensaran de mí. Yo era un tarado completo, atrapado en mi propio mundo.

Un estudiante de intercambio de Francia se mudó a la casa de mi padre. Su nombre era Max Bonon, un sujeto francés de diecinueve años, culto y extrovertido. Sus padres son unos adinerados propietarios de un hotel, y él se quedaría con nosotros por unos meses mientras estudiaba inglés en la Universidad Pierce.

Al principio, yo no me sentía muy seguro de que esta persona joven estuviese en la casa, pero pronto desarrollamos una buena amistad. Él siempre me invitaba a jugar cartas con él después de cenar, y aunque Soumaya no me dejaba beber alcohol, él siempre me pasaba una cerveza sin que ella lo supiera. Fue muy agradable tener esa interacción social regularmente. Le cogí mucho cariño a Max.

Solo dos semanas después de que llegó Max, recibimos la noticia de que el padre de Soumaya había muerto en Marruecos. Soumaya inmediatamente viajó a Marruecos, y se llevó al bebé Jazz con ella. Aunque me sentí muy triste por la muerte del padre de Soumaya, ya que él era un hombre amable y generoso, me sentí contento de ver que Soumaya se fuera. Toda la casa de mi padre cambió para mejorar. Empecé a amar el estar en casa de mi padre, especialmente con Max allí. Él era como un hermano mayor para mí.

Mi madre se hizo amiga cercana de los Lemelson debido a su nuevo trabajo. Cada año, ellos organizaban una extravagante fiesta de navidad en su mansión recién construida en Palisades, y ahora, nosotros seríamos invitados allí. James también fue a la fiesta, y la pasé bien estando con él y Noah.

Durante una semana en casa de mi padre después del Año Nuevo, él tenía que viajar para trabajar. Esa semana éramos solo yo, mi hermana, y Max en la casa. Los tres nos divertimos mucho juntos. Max nos llevó a Estudios Universal. Mi padre le permitió conducir su Lexus grande, lo cual me hizo sentir un poco celoso.

La última vez que estuve en el parque de diversiones de los Estudios Universal fue cuando recién me había mudado a los Estados Unidos. Mi madre nos llevó al Universal CityWalk un par de veces, pero nunca al parque de diversiones. Me monté en todas las atracciones, incluyendo la infame atracción de Jurassic Park a la que no me permitieron entrar cuando era niño.

Cuando mi padre regresó, hablamos con él sobre cómo la pasamos en los Estudios Universal. Él sugirió que fuéramos todos a Six Flags. Los cuatro de nosotros fuimos allí al día siguiente. Six Flags fue el parque de diversiones más grande en el que jamás había estado. Quedé maravillado por las gigantescas montañas rusas. Max, mi padre, e inclusive mi hermana pequeña, tenían deseos de montarse en las montañas rusas más grandes. Yo era el único que estaba aterradísimo de hacerlo. Max me convenció de montarme, por lo que nerviosamente me monté en todas las atracciones, y terminé divirtiéndome un poco.

Para mi disgusto, mi padre decidió empezar a montar motocicleta. Él llegó a la casa un día en una rugiente Harley Davidson, y yo quedé completamente anonadado. Supongo que era debido a algún tipo de crisis de la mediana edad por la que estaba pasando.

Una motocicleta… ¿En serio? Alex Bubenhiem lo había metido en eso. Él y Alex montarían sus motos todo el tiempo. Él seguía insistiendo en llevarme en la moto siempre que saliéramos en vez de salir en el carro. Eso era demasiado vergonzoso para mí, y firmemente me rehusé a montar en moto con él.

Fui con mi madre al estreno de alfombra roja de Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal. Ese fue mi primer estreno. Ir a los estrenos siempre era una experiencia alentadora para mí. Sin embargo, la película fue toda una decepción – prefería mucho más las películas clásicas de Indiana Jones.

Al día siguiente, les comente a algunos de mis profesores que yo fui a ese estreno, y quedaron muy sorprendidos. Apuesto a que yo era el primer chico en esa escuela que había hecho algo así de prestigioso.

Soumaya y Jazz regresaron de Marruecos. Me sentí feliz de ver a mi hermano bebé de nuevo, pero no mucho de ver a Soumaya. Las cosas habían mejorado mucho en casa de mi padre cuando ella se había ido. Al poco tiempo de haber regresado, empezamos a tener varias peleas de nuevo, lo cual me avergonzaba en frente de Max.

En la primavera, ocurrió algo horrible que me perseguirá por siempre. Nos encontramos con los Bubenheims en la cantina Sagebrush en Calabasas, y una amiga de Pollina estaba allí con ellos – una chica de más o menos mi misma edad, llamada Nicole. Ella se sentó junto con Leo todo el tiempo, y al final de la cena, los dos empezaron a besarse.

Leo, de doce años, estaba besándose con una chica que era casi de mi edad. No solo Leo tiene una vida social mejor, sino que ya se estaba besado con chicas, ¡A LA EDAD DE DOCE AÑOS!

Se besaron por un largo tiempo, y pude verlos darse besos de lengua. Ellos sabían que yo los miraba con envidia, y aun así lo siguieron haciendo. Apuesto a que ese bastardo suertudo sentía gran satisfacción de mi envidia. Ahí estaba yo, mirando a un chico cuatro años más joven que yo, experimentar lo que yo tanto deseaba… besar a una chica… ser merecedor de la atracción de una mujer. Ese día, desarrollé un sanguinario odio hacia Leo que nunca desaparecerá.

Unos días después Max regresó a Francia, para nunca volver a los Estados Unidos. Me sentí muy triste por eso. Durante el breve periodo que Max estuvo en casa de mi padre, disfruté más de la vida. Él fue una enorme parte de mi vida allí. Él me llevaba a lugares cuando mi padre y Soumaya estaban ocupados, jugamos juegos de cartas, teníamos conversaciones agradables después de cenar, y siempre hacíamos caminatas hasta la parte superior de la colina que miraba al vecindario de mi padre, la cual llamábamos el Mirador. Y lo más importante, él me hacía sentir menos solo. Me entristeció mucho su partida.

Luego ocurrió otra horrible experiencia con los Bubenheim. Estábamos cenando en casa de ellos, como usualmente lo hacíamos. Al final de la cena, vinieron algunos de los amigos de Pollina. Todos eran chicos y chicas populares y atractivos – eran el tipo de persona al que yo siempre había deseado ser parte, pero con quienes nunca logré encajar. Los chicos populares… los chicos cool.

Cuando los escuché hablar sobre sus vidas geniales y sus fiestas, me descompuse en frente de todos. Me había dado cuenta de lo mucho que me había perdido de la vida, y lloré en frente de todos. Sentí que nunca tendría una vida tan buena como la de ellos. Les dije a todos que me quería suicidar. Mi padre, Soumaya, Alex, y Karina hablaron conmigo por tres horas para alentarme.

El grado once en Independence había terminado. Como mi año anterior, mi tiempo en esa escuela pasó volando. No hablé con nadie. A duras penas lo consideraba parte de mi vida. Yo simplemente hacía el trabajo que me pedían, y esperaba a que el bus me llevara a casa.

Una vez el verano empezó, me hundí en una depresión mayor. Mis sentimientos de inferioridad fueron intensificados por los recientes eventos en casa de los Bubenheim. Ellos eran amigos de la familia… pero ahora representaban aquello que destruyó mi vida, y que me quitó mi felicidad.

Fue en esa época que empecé a darme cuenta, con mucha claridad, lo verdaderamente injusta que es la vida. Me comparé a mí mismo con otros adolescentes, y me puse muy furioso de que ellos pudiesen experimentar todas las cosas que yo deseaba, mientras yo era rechazado.

Yo nunca había tenido la experiencia de ir a una fiesta con otros adolescentes, nunca había tenido mi primer beso, nunca había tomado a una chica de la mano, nunca había perdido mi virginidad. En el pasado, yo me sentía tan inferior y débil por todo el matoneo que sufría, que simplemente aceptaba mi vida solitaria, y copaba con ella jugando WoW, pero en esos momentos, empecé a preguntarme por qué estaba condenado a sufrir esa miseria.

No había nada que yo pudiera hacer en cuanto a mi injusta situación de vida. Me sentía completamente impotente. La única forma en la que podía seguir copando era ahogar todos mis problemas en los juegos en línea. Jugué WoW muy fuertemente, nivelando dos personajes nuevos hasta que llegaron al nivel 70. En la casa de mi madre, yo a veces jugaría durante catorce horas al día. James, Steve y Mark siempre harían bromas de que nunca había un momento en el que me vieran desconectado. Llegué a ser conocido como el sujeto que "siempre está en WoW".

Mi laptop estaba empezando a ponerse más y más lenta. No era una laptop muy potente, pero era el único computador que tenía para jugar WoW. Esto de verdad me estaba frustrando, porque con el tiempo el sistema se puso tan lento que arruinaba mi experiencia de juego. Seguí pidiéndole a mi madre y padre que me consiguieran un laptop más rápido para jugar más eficientemente.

Para mi diecisieteavo cumpleaños, mis padres acordaron aportar mitad y mitad para comprarme un laptop nuevo. Mi madre me llevó a Best Buy para elegirlo, y encontré el laptop perfecto. Era un laptop más grande, altamente eficiente, y de color oscuro, diseñado para juegos. Después de comprarlo, cenamos en el restaurante japonés Kabuki en Ventura Boulevard – el mismo restaurante al que mi madre me llevó después de mi graduación del quinto Grado.


17 Años

Mi padre me comentó que Max me había invitado a visitarlo a Francia por tres semanas. Yo tendría que viajar solo hasta allá, y Max me recogería en el aeropuerto cerca de su ciudad natal de Montpellier. Al principio sentí mucha ansiedad de hacer eso, y estuve a punto de decir no. Mi padre me convenció de hacerlo, diciendo que yo era afortunado de tener una oportunidad como esa. Yo de verdad extrañaba a Max, y quería verlo de nuevo, así que rápidamente tomé la decisión de ir.

Partí a principios de agosto. Esa fue mi primera vez viajando solo, y no sabía que esperar. Mi padre me inscribió para tener asistencia supervisada durante el viaje para ayudarme en mi camino – sino, me hubiese perdido en el aeropuerto. En el camino hice una parada en Frankfurt – Alemania, para abordar otro avión. Alemania se convirtió en otro país que pude añadir a la lista de lugares en los que he estado.

Cuando llegué al aeropuerto de Francia, esperé por unas horas, y Max finalmente apareció. Me sentí muy feliz de verlo. No podía creer que yo estaba en Francia otra vez.

Max y yo nos quedamos en casa de su abuela en Montpellier. Montpellier era una ciudad bellísima, con una atmósfera romántica y culta. Era una lástima que en esa época yo estaba demasiado metido en mi propio mundo como para haber apreciado de verdad el lugar.

Max me presentó su vida en Francia. Conocí a algunos de sus amigos, y fuimos juntos a bares. En Francia, la edad legal para empezar a beber es 16 años, así que pude beber alcohol en el bar. ¡Era genial!

Durante esas tres semanas, tuve una muy pequeña probadita de cómo es la vida para los jóvenes normales. La experiencia de pasar tiempo con un grupo de personas jóvenes, chicos y chicas, y disfrutar la vida, es algo que yo nunca había hecho antes. Es algo que de verdad cambió mi mundo, durante esa corta cantidad de tiempo. Así que esto es lo que los demás experimentan, pensé sintiendo celos. Sentí una felicidad y dicha que no había sentido desde mi infancia, cuando la vida era buena.

Durante el viaje, visitamos el pueblo de Aries, donde nos quedamos en el hotel que posee la familia de Max. Él me contó sobre todas las experiencias sexuales que había tenido. Yo no tenía idea de que él tenía una vida sexual activa. Mientras más hablaba con él, más envidia me daba. Me pregunté a mí mismo por qué él experimentaba una vida tan genial, mientras que yo tenía que sufrir tanta soledad y humillación.

Él me presentó a algunas de las mujeres con quien él había tenido sexo en el pasado, y todas eran bonitas. Además de eso, su familia era extremadamente adinerada, y poseían una enorme mansión en el campo. ¿Dónde estaba la justicia en eso? Pensé yo. ¿Por qué no pude haber nacido yo con una vida así? Envidié demasiado a Max. Su vida era como el cielo en la tierra. Pero a pesar de mi envidia hacia Max, yo no lo podía odiar – por lo menos no en esos momentos. Él era la única persona popular y joven que había hablado conmigo en mi vida. Él me invitó a visitar su casa, y me trató como un amigo. Por eso, siempre tendré un respeto a regañadientes hacia Max Bonon.

Después de tres semanas en Francia haciendo actividades sociales y emocionantes, regresé a mi solitaria vida en los Estados Unidos, donde me puse todavía más deprimido de lo que estaba al principio del verano, especialmente después de tener una probadita de cómo es la vida para las personas normales. Yo sabía que nunca podría vivir una vida tan placentera, y saber eso me abrumaba. Regresé a mi rutina de jugar World of Warcraft. Por lo menos la nueva expansión saldría pronto, e intenté aferrarme a eso.

Cuando empezó el grado doce, me prometí a mí mismo terminar la preparatoria antes del mes de marzo. El sistema de preparatoria en Independence les permite a los estudiantes trabajar a su propio ritmo, por lo que mientras más trabajo extra realizara, más pronto podría graduarme. Yo siempre estaba deprimido y aburrido durante las pocas horas al día que tenía que asistir allá, y me disgustaban los estudiantes degenerados y de baja clase que asistían. Yo sentía repudio hacia ellos. Yo quería salir de ese lugar tan rápido como pudiera, y esa se convirtió en mi meta durante el año. Al final de las horas de escuela de cada día, les pediría a mis profesores si me podían dar tareas extra, y me refrené de jugar WoW hasta completarlas todas.

La segunda expansión de World of Warcraft finalmente fue lanzada, llamada Warth of the Lich King [La Ira del Rey Lich]. Cuando regresé a casa de la escuela, tuve muchas ganas de conseguir la expansión. Mi madre no había llegado a casa del trabajo todavía, así que no podía llevarme. Decidí caminar todo el camino hasta Best Buy para comprar la expansión. Fue una caminata larga que tomo casi una hora. Camino a casa sentí mucha hambre, y me detuve en Panda Express para almorzar. Planeta Cyber estaba justo al lado del Panda Express, así que entré por unos segundos para recordar los viejos tiempos antes de correr a casa a instalar la expansión. Una vez la instalé, James y yo jugamos juntos toda la tarde.

Me enteré de que uno de mis profesores en Independence, el señor Perales, también jugaba WoW. Desde entonces, los dos hablaríamos sobre el juego todos los días. Fue agradable tener a alguien con quien hablar en la escuela, y disfruté contarle sobre mi progreso diario con mi personaje. Esto hizo que mi tiempo en la escuela fuese mucho menos mundano y aburrido.

James, Steve y Mark eran lo más cercano que yo tenía a un grupo de amigos. Yo jugaba con ellos por Internet casi todos los días. Tuvimos muchas aventuras en WoW como grupo, y aun así… Yo me sentía como el rechazado del grupo. Steve y Mark solo me consideraban como un amigo de Internet – nunca como uno de verdad.

Luego me enteré de que los tres organizaban muchos encuentros en persona para jugar WoW en una de sus casas, y que nunca me invitaban. A veces, cuando yo jugaba con ellos, me enteraría de que todos también estaban juntos en la vida real, y que yo era el único que no había sido invitado. Siempre que ellos hacían eso, yo actuaba de forma amarga hacia ellos mientras jugábamos, pero no les importó nada. Inclusive en World of Warcraft yo era un rechazado, solo, y no era querido por nadie.

Mientras más soledad sentía, más furioso me ponía. La furia lentamente se fue acumulando dentro de mí durante todos estos oscuros años. Inclusive después del lanzamiento de la nueva expansión de WoW, noté que la capacidad del juego de aliviar mi soledad estaba empezando a desvanecerse. Empecé a sentirme solo inclusive mientras lo jugaba, y frecuentemente rompía en llanto en medio de mis sesiones de WoW. Empecé a preguntarme a mí mismo cual era el punto de seguir jugando. Pasé menos y menos tiempo jugando WoW.

Un día encontré unas publicaciones en Internet sobre adolescentes teniendo sexo, y una vez más fui recordado de la vida que se me había denegado. Sentí que ninguna mujer jamás querría tener sexo conmigo… Y desarrollé sentimientos extremos de envidia, odio, y rabia hacia todas las personas que tenían vida sexual. Los veía como el enemigo. Me sentí condenado a vivir una vida de celibato solitario mientras que a otros chicos se les permitía experimentar los placeres del sexo, y todo porque las mujeres no me querían. Me sentía inferior e indeseado. Sin embargo, esta vez, yo ya no podía simplemente sentarme a seguir aceptando una injusticia así. Me rehusé a seguir ocultándome del mundo, y olvidar todos los insultos que este me había hecho sufrir.

Empecé a tener fantasías de volverme muy poderoso, y evitar que todos tuvieran sexo. Yo quería quitarles su sexo, al igual como me lo habían quitado a mí. Vi el sexo como un acto malvado y barbárico, y todo porque yo no lo podía tener. Ese fue el punto de giro más importante para mí. Mi ira me hizo más fuerte por dentro. Es ahí cuando formé mis ideas de que el sexo debería hacerse ilegal. Esa sería la única forma de hacer que el mundo se volviera un lugar justo y equitativo. Si yo no lo puedo tener, entonces lo destruiré. Esa es la conclusión a la que llegué, justo en ese momento.

Pasé más tiempo estudiando el mundo, viendo el mundo por el horrible e injusto lugar que es. Luego tuve la revelación de que solo porque yo estaba condenado a sufrir una vida de soledad y rechazo, eso no significaba que yo era insignificante. Yo tenía un nivel excepcionalmente alto de inteligencia. Yo veía el mundo de forma diferente que todos los demás. Debido a todas las injusticias que tuve que atravesar, y la visión del mundo que desarrollé debido a ellas, yo debía estar destinado a la grandeza. Yo debía estar destinado a cambiar el mundo, ¡y darle la forma que se adaptara a lo que yo deseo!

Al principio de las vacaciones de invierno decidí dejar de jugar World of Warcraft completamente. Mi último día de jugar el juego, tuve una larga y emocional conversación con James en la cual le comenté sobre todos mis problemas. Le hablé sobre mi nueva visión del mundo, y mi creencia de que el sexo debería ser abolido. Él parecía apoyar mi posición, y yo me sentí contento de que él me hubiese entendido. Fue un día muy memorable.

La película de mi padre fue lanzada, pero no fue bien recibida para nada. Él solo la pudo lanzar en unos pocos teatros selectos, y nadie estaba interesado en verla. Él estúpidamente invirtió todo su dinero en la película, y ganó absolutamente nada a cambio. Esto resultó en que él cayera en una crisis financiera en la que quedaría atrapado durante un largo tiempo. Yo me sentí fastidiado de que él continuara aclarándonos que él ahora se encontraba en una "crisis financiera". Él hablaba de eso todo el tiempo, lo cual era vergonzoso.

Que coincidencia tan amarga, que justo cuando mi vida cayó más profundo en la agonía, mi padre fue maldecido con una crisis financiera. Justo cuando necesitaba más del apoyo de mi padre, él perdió todos sus recursos. Era como si un ser malévolo me hubiese maldecido con mala suerte. De verdad no tenía ninguna ventaja en lo absoluto. El universo no era bueno conmigo.

Formé una ideología en mi mente de cómo debería funcionar el mundo. Me alimentaba tanto mi deseo de destruir todas las injusticias en el mundo, y llevar a cabo mi venganza sobre todos a quienes yo envidiaba y odiaba. Decidí que mi destino en la vida era llegar al poder para poder imponer mi ideología sobre el mundo, y hacer que todo fuese como debía ser. Yo solo tenía diecisiete años, así que tenía tiempo de sobra… pensé entonces. Pasé todo mi tiempo estudiando en mi habitación, leyendo libros sobre historia, política y sociología, tratando de aprender tanto como pudiera.

Me convertí en una nueva persona, furiosamente impulsada por una meta. Mi tormento continuaría, pero ahora tenía algo por lo cual vivir. Me sentí empoderado.

Fui a casa de James para tener una pijamada. Usualmente cuando yo iba allá, pasábamos todo el tiempo jugando WoW, con la excepción de caminar a la ciudad para almorzar. Debido a que había dejado de jugar WoW, esa fue la primera vez que tuvimos que encontrar otras cosas que hacer. Pasamos la mayoría del tiempo caminando alrededor del centro de las Palisades, o por Palisades Bluffs, hablando sobre cómo veíamos el mundo, y nuestros sueños y esperanzas.

Hablé con James más sobre mi odio hacia las personas que tenían sexo. James rápidamente dedujo que mi razón de por qué yo era tan ferviente hacia abolir el sexo… era que en realidad yo de verdad deseaba tener sexo, pero sentía que nunca podría tenerlo, así que deseaba quitárselo a todos los demás. Él me leyó muy bien. Tuve que admitir que él tenía razón. Esa fue la razón exacta.

Logré mi meta de terminar la preparatoria para marzo. De hecho, la terminé un poco más temprano de lo que esperaba – a mitad de febrero. Pude completar muchísimas tareas al final, especialmente ya que ya no jugaba WoW. Me sentí aliviado de haberlas terminado. La escuela finalmente se había acabado. No tener que seguir yendo a la escuela me dio mucho tiempo libre para pensar y meditar.

A medida que pasó el tiempo, me di cuenta de lo imposible que todo era en la vida. Las posibilidades de que yo llegara al poder y corrigiera lo malo en el mundo eran extremadamente pequeñas. No tenía ninguna idea o plan de cómo adquirir ese tipo de poder. Fui ingenuo al pensar que algún día podría convertirme en un dictador. Lo único que podía hacer era fantasear sobre eso.

Todo mi mundo se retorció todavía más profundamente hacia la oscuridad y desesperación a medida que mi vida continuó. Mi odio hacia las personas que tenían sexo se acumulaba dentro de mí como una plaga. Frecuentemente salía a caminar por la ciudad para meditar sobre lo imposible e injusto que era todo. Era mejor que estar metido en mi habitación todo el tiempo. Cuando veía a parejas jóvenes caminando por el centro comercial, mi ira y odio se intensificaba enormemente. Verlos besarse y ser íntimos era la peor tortura en el mundo. Mi vida, si se podía llamar vida, era un infierno viviente.

Mis padres rápidamente notaron lo radical que yo me estaba volviendo, y formaron un apresurado plan para cambiar mi vida. Por supuesto, eso es lo que aclamaban ellos. Creo que ellos solo estaban buscando una forma de deshacerse de mí, porque me estaba convirtiendo en alguien muy difícil de tratar. Soumaya iba a regresar a Marruecos, y ellos decidieron enviarme con ella. Ese fue el plan más ridículo que había escuchado.

Ellos me anunciaron eso en un café cerca de la casa de mi madre. Yo esperaba algo extremo, algo drástico, ¿pero esto? Me tomó totalmente por sorpresa. ¿Marruecos? ¿Acaso pensaban que yo sería feliz allá? Pensé furiosamente sin poder creer lo que ocurría. Me sentía devastado, y por un momento ni siquiera pude hablar.

Lo último que quería era esconderme en un país estancado sin nada que hacer, mientras todos mis conocidos disfrutaban de su vida en los Estados Unidos. Yo no quería huir de mis problemas en los Estados Unidos. Yo quería enfrentarlos… simplemente no sabía cómo. Ir a Marruecos era absolutamente la peor solución para mí, y ellos pretendían que yo me quedara allá por un largo tiempo.

Después de escuchar esa noticia, tuve un sentimiento de urgencia que nunca había sentido antes. Ellos ya tenían un boleto de avión listo para mí, y habían programado que yo partiera en cinco días. Mi meta inmediata era evitar que mis padres me enviaran a Marruecos. Hacer un berrinche con mi madre no funcionó – ella estaba decidida.

Pasé los cinco días siguientes en casa de mi padre. Mientras estuve allí, decidí no protestar para nada, ya que sabía que no funcionaría. Ellos me forzarían a entrar a ese avión de una u otra forma. Decidí mantenerme callado, e ingeniarme un plan de escape. Esperé, y no hablé mucho con mi padre o Soumaya durante esos últimos días.

El plan que me ingenié fue salir corriendo la mañana antes del vuelo, caminar hasta el condominio de mi madre, y ocultarme en un lugar secreto en el techo. Ese sería el último lugar en el que pensarían que yo estaría.

Me mantuve callado durante los últimos dos días para que no sospecharan, pero me salió el tiro por la culata, y empezaron a sospechar más. Supongo que esperaban que yo protestara por ir, y mi silencio los hizo pensar que yo tramaba algo.

Cuando llegó el momento, decidí levantarme a las 4:00 am para prepararme. Para mi desgracia, noté que mi padre había puesto una alarma en la puerta frontal. Yo planeaba huir a las 6:00 am, cuando llegara el camión de la basura, ya que el ruido del camión cubriría cualquier ruido que yo hiciera al escapar. Sin embargo, la alarma definitivamente alertaría a mi padre y Soumaya. Me puse muy nervioso, y abandoné esa idea.

En vez de eso, esperé hasta que todos despertaran, y desayunamos. Mi plan fue arruinado por la alarma, ¡y tuve que ingeniarme un nuevo plan pronto! Me quedaba poco tiempo. Inocentemente le dije a mi padre que quería dar una pequeña caminata antes de salir, y tan pronto como salí por la puerta frontal, corrí tan rápido como pude. Fue algo apresurado, pero tenía que hacer algo. No pensé que mi padre se diera cuenta de mi engaño tan rápido… Después de haber corrido una sola cuadra, miré detrás de mí, y vi a mi padre persiguiéndome. Todas mis esperanzas colapsaron en ese momento, y perdí toda mi voluntad de luchar. Dejé de correr, y bajé mi cabeza derrotado. Soumaya llegó en el auto unos minutos después, y me llevaron a casa. El plan había fallado. Yo iría a Marruecos.

El viaje a Marruecos fue la experiencia de viaje más horrenda que haya experimentado en la vida. Éramos solo yo, Soumaya, y Jazz de cuatro años. Jazz seguía gritando y vomitando en el avión, Soumaya estaba de mal humor, y yo me sentía completamente miserable. Pensé que toda mi vida había acabado. El futuro ya no me deparaba nada. Quería morir.

Una vez llegamos, sentí que toda mi energía de vida había sido extraída de mí. Me sentí tan derrotado. No pude evitar llorar todo el tiempo, inclusive en frente de los familiares de Soumaya. Khadija no entendía por qué yo estaba tan afectado, y se ofendió de que yo llorara el primer día en su casa. Fue un completo desastre.

Seguí soñando con ir a casa. Pensé en el prospecto de poder regresar a casa, y una pequeña esperanza apareció dentro de mí. Seguí comunicándome frecuentemente con mi madre por email, diciéndole lo mucho que odiaba estar allá, y lo mucho que yo lloraba todo el tiempo. Le dije que si ella me daba otra oportunidad y me permitía ir a casa, yo me esforzaría por tener una mejor vida, y convertirme en una persona de la que ella pudiese sentirse orgullosa. Después de una semana de hacer esto, mi madre cedió, y viajó a Marruecos para llevarme a casa. Yo gané. Iría a casa.

Cuando regresé a los Estados Unidos, me sentí tan aliviado que me olvidé de todos mis problemas por unos días, y me relajé. Era bueno estar en casa. Allí es donde está mi lucha, en los Estados Unidos, y no en ningún otro lugar. Ese sentimiento de felicidad pronto se desvaneció. Mi vida solitaria como un rechazado social continuó.

Seguí tomando mis usuales caminatas largas cada día, sintiéndome furioso y con odio hacia el mundo. Durante las semanas con mi madre, yo caminaría al centro comercial, y me sentaría en el balcón que miraba a la plazoleta de comidas cerca a los teatros AMC.

Allí, yo vería a parejas jóvenes haciendo fila para ver una película, y eso me hacía hervir la sangre. Durante mis semanas con mi padre, caminé a la zona pública de Calabasas que quedaba cerca, y a veces montaba mi bicicleta. También caminaba por la colina cerca de la casa de mi padre, la cual llevaba al Mirador. Pasé mucho tiempo allí, contemplando sobre mi vida, y fantaseando con volverme lo suficientemente poderoso como para castigar a todos los que odio.

Un horrible día, yo estaba montando bicicleta cerca de Calabasas, y un grupo de adolescentes populares en un todoterreno condujeron cerca de allí, y se burlaron de mí. Supongo que mi apariencia no ayudaba mucho con eso. Yo me veía justo como el rechazado que era - todavía usaba camisetas polo sencillas y pantalones caqui, cubierta con un buzo azul de cremallera y cachucha negra de béisbol.

Fue una experiencia tortuosa, y el dolor que sentí por eso nunca se desvaneció. Todo lo que yo quería era encajar con esos chicos populares que vivían vidas tan placenteras, pero en su lugar, yo era ridiculizado y denigrado por ellos. Ellos me hacían sentir tan inferior e indeseado. Nunca olvidaré esa experiencia. Quedó quemada en mi memoria.

Mi miseria se volvió más y más difícil de aguantar, y mis padres no entendían mi aprieto. Mi padre pensaba que todo estaba bien conmigo. ¿Cómo podía ser tan ciego? Él estaba tan ensimismado en su crisis financiera que no le importaba lo que estaba ocurriendo en mi vida. Lo maldije por eso. Mi padre nunca hizo ningún esfuerzo para prepararme para enfrentar un mundo tan cruel. Él nunca me enseñó cómo atraer a las mujeres. Nunca me advirtió que si no atraía a las mujeres desde una edad temprana, ¡que mi vida caería en un miserable hoyo de desesperación! De nuevo… ¿Cómo podía ser tan ciego? Me pregunté a mí mismo constantemente.

Todo llegó al clímax uno de los días que caminaba por la zona común de Calabasas. Estaba caminando por el área con mi cabeza abajo, solo, en un estado de completa desesperación por mi vida. Miré a mi alrededor, y vi a muchas parejas jóvenes tomadas de la mano, y grupos de adolescentes atractivos, chicos y chicas, caminando juntos y divirtiéndose durante sus salidas de sábado en la noche. Vi a todos esos adolescentes disfrutando de sus placenteras vidas juntos, mientras que yo estaba completamente solo. Ellos estaban disfrutando de todo lo que yo no tenía. Eso me hizo sentir una angustia intensa, y rápidamente corrí de regreso a casa de mi padre con lágrimas cayendo por mis mejillas. Una vez llegué a casa, me descompuse, y lloré durante horas y horas hasta tarde por la noche.


Parte 5: Esperanza y desesperanza

Edad: 17-19 Años

Cuando desperté a la mañana siguiente, me sentí un poco más calmado. Lo suficientemente calmado como para pensar en lo acababa de ocurrir. No podía aguantar seguir dejando que mi vida continuara así, por lo cual intenté evaluar por qué yo tenía que sufrir tanto. Pasé todo un día meditando tranquilamente, repasando profundamente mi vida para ver cómo es que caí a ese lugar tan oscuro.

Concluí que no podía simplemente rendirme en cuanto a tener la vida que yo quería si no intentaba obtenerla. Me di cuenta de que yo solo tenía diecisiete, y que había muchas posibilidades para mí en el futuro. Yo quería darme a mí mismo una nueva oportunidad de vivir, a pesar de que todas las probabilidades estuviesen en mi contra. Yo quería tener algo por lo cual vivir, algo que me deparara el futuro. Esta tranquila sesión de contemplación me hizo sentir mucho mejor.

Les comenté a mis padres y mi hermana que me sentía dispuesto a hacer el esfuerzo de cambiar. Ellos parecieron estar muy felices por mí. Por primera vez, en sus ojos, yo no era negativo en cuanto a la vida.

Me examiné a mí mismo en el espejo, y decidí que si quería empezar desde cero, que lo primero que tenía que hacer era cambiar mi apariencia. Me hice un corte de cabello, y mi madre y hermana me llevaron de compras al centro comercial de Fallbrook para conseguir ropa nueva. Yo no sabía nada de moda en esa época, así que simplemente elegí unos jeans nuevos. Yo no había usado jeans desde que tenía diez años. Por primera vez en muchos años, empecé a preocuparme de nuevo sobre cómo me veía.

Pasé unos días más tranquilizándome. Luego empecé a sentir algo que había dejado de sentir por muchísimo tiempo: Esperanza.

Sin esperanza, simplemente ya no podía seguir adelante. Necesitaba sentir esperanza. Esperanza por el futuro, esperanza de una vida mejor. Al sentir esto, me di cuenta de que tal vez era posible que yo llegase a tener las cosas que deseaba; tener una vida social excelente otra vez, tener novia, tener sexo, tener todos los placeres que yo desesperadamente había deseado por tanto tiempo. Se sintió revigorizante.

El 4 de julio fuimos a una fiesta grande en casa de los Lemelson. Allí, tuve una discusión muy extensa con James sobre mi revelación y metas. Él parecía estar muy aliviado de que yo había encontrado un nuevo placer por la vida. Él admitió que estaba muy preocupado por mí, por cómo iban las cosas. James estaba en una situación similar en la que estaba yo. Él era un virgen como yo, y nunca había tenido muchas interacciones con mujeres en su vida. Los dos hablamos durante horas sobre nuestros problemas, y nuestras esperanzas de resolverlos. Fue agradable tener un buen amigo como James a mi lado, quien pudiese entenderme y ponerse en mi lugar.

Creé un perfil nuevo en Facebook (el cual todavía uso actualmente) en un esfuerzo para mejorar mi vida social. Habiendo estado tan perdido dentro de mi propio mundo durante los últimos cuatro años, yo no sabía mucho sobre estos sitios de redes sociales como Facebook o MySpace. La última vez que estuve interesado en esas cosas fue cuando creé mi cuenta de AIM, pero ya no la usaba.

Una vez activé mi perfil, pude reconectarme con algunos amigos de la Primaria Topanga. Hablé con Philip por Facebook, y los dos planeamos encontrarnos luego en el verano después de no habernos visto durante dos años.

También intenté reconectarme con mis viejos amigos Charlie y John Jo, recordando todas las buenas experiencias que había tenido con ellos. Logré hablar con ellos por teléfono un par de veces, pero ellos no parecían tener muchos deseos de encontrarse conmigo, por lo que dejé de intentar convencerlos.

Cumplí 18 años, y tuve un tranquilo cumpleaños en un restaurante con mi familia. Soumaya todavía estaba en Marruecos, por lo que mi madre y padre estuvieron de acuerdo con encontrarse para mi cumpleaños. Esa fue una de las pocas veces que cené tanto con mi madre como mi padre desde que se divorciaron. Recibí algunas tarjetas de cumpleaños de familiares, quienes me deseaban un excelente año. Ese día me puse la meta de hacer de este año de mi vida un año feliz, y de cambiar mi vida para cumplir todos mis deseos.

Y así, empezó un periodo de gran anhelo. Una gran persecución, por así decirlo. Yo perseguiría una esperanza que había creado para mí mismo, la cual solo sería destrozada en cada momento.

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