Solo dos trozos de pan

Original por Leo Babauta

He escuchado un dicho proveniente de India que dice, "Todo lo que necesitas son dos chapatis al día." Esto no significa que literalmente deberías subsistir con solo dos trozos de pan al día, pero sí es un recordatorio de lo poco que en realidad necesitamos.

Últimamente me ha parecido útil este dicho, ya que he sentido impulsos de comer comida deliciosa, comprar más ropa, y más. Este dicho me detiene, y me recuerda que necesito muy poco, inclusive si deseo tener muchas cosas.

Me sorprende lo frecuentemente que queremos cosas que no necesitamos en lo absoluto. La idea aparece en nuestras mentes, luego aparece el impulso de llevar a cabo esa idea, y tenemos un hábito mental de simplemente seguir ese impulso.

La idea pudo haber sido puesta en nuestras cabezas por algo que leímos por Internet, o algo que escuchamos de un amigo, o algo que vimos en un show de TV. No importa de donde vino la idea… instantáneamente la queremos.

Sé que se me ha metido a la cabeza el hacer un viaje, o entrenar para un evento, simplemente porque alguien más mencionó la idea. De repente esa idea me ha enganchado, y estoy cambiando mi vida para hacerla una realidad.

Reservaré un viaje, e invertiré tiempo planeando y realizando ese viaje, simplemente porque la idea llegó a mi cabeza. He entrenado para eventos físicos (como una triatlón, ultra-maratón, y el Desafío Goruck) durante meses, simplemente porque la idea se me metió a la cabeza.

Lo mismo va para la comida: Me da antojo de una comida, y de repente estoy buscándola. La comida está en frente de mí, y no puedo resistir comerla inclusive si no tengo hambre.

¿Qué pasaría si nos detuviésemos cuando la idea entra a nuestras cabezas? Qué pasaría si notáramos el impulso cuando recién empieza, y simplemente lo observamos por lo que es: un impulso que aparece dentro de nosotros como otros miles de pensamientos y sentimientos que experimentamos todo el día.

No tenemos que ser esclavos de nuestros impulsos – odemos verlos con consciencia, y simplemente observarlos con curiosidad. Podemos recordarnos a nosotros mismos que solo necesitamos dos trozos de pan, y regresar a nuestro horario habitual.

Podemos tomar decisiones que no estén basadas en impulsos, sino en intenciones más grandes. Y creo que podemos encontrar felicidad en muy pocas cosas, ya que la felicidad no se da por satisfacer nuestros impulsos, sino por darnos cuenta de que hay cosas buenos dentro de nosotros mismos, y en cada momento de nuestras vidas.

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