La auto-disciplina está sobrevalorada

Original in English by Celestine Chua, from PersonalExcellence.co


Nota del traductor: En este muy buen artículo sobre cómo fortalecer tus motivaciones, Celes habla sobre la disciplina como si esta fuese una habilidad real que los seres humanos pueden tener y desarrollar…

Y no la culpo para nada – el concepto de la disciplina es una idea enormemente ubicua en nuestra sociedad.

Sin embargo, la realidad es que la disciplina no es más que un mito – es una habilidad que los seres humanos simplemente no pueden tener.

Eso lo explico en más detalle en este artículo sobre la motivación y el "libre albedrío".

¿Qué es la auto-disciplina? Es la habilidad de controlarte a ti mismo y ponerte a trabajar cuando preferirías mucho más hacer otra cosa.

Por ejemplo, tú aplicas auto-disciplina cuando…
  • Te pones a estudiar para tus exámenes en vez de jugar videojuegos
  • Terminas un reporte en vez de encontrarte con tus amigos para tomar algo
  • Sales a hacer ejercicio en el gimnasio en vez de hacer pereza en tu casa
La auto-disciplina es sinónimo del auto-control, ya que tú esencialmente te estás controlando a ti mismo para hacer algo que no quieres hacer.

Ser auto-disciplinado es ser un "discípulo" de ti mismo.

Muchos gurús de la auto-ayuda hablan sobre la auto-disciplina como la clave del éxito.

La auto-disciplina es vista como algo bueno porque "nos da control" y "nos hace seres racionales quienes no son controlados por nuestras emociones."

Inclusive Stephen Covey (autor del libro "Los 7 hábitos de la gente altamente efectiva") estableció que la disciplina es una de las cuatro características que hacen a los grandes líderes, diciendo, "Los indisciplinados son esclavos de sus ánimos, apetitos y pasiones."

Entre mis amigos, ellos ven la disciplina como la clave para resolver sus problemas. Ellos creen que si fuesen más disciplinados, alcanzarían sus metas.

Pareciera como si la gente que no tiene la auto-disciplina suficiente estuviesen destinadas a ser perezosos de bajo rendimiento y sin ambición que fracasarán en la vida.


La auto-disciplina está sobrevalorada


Personalmente, a mí me parece que la auto-disciplina está sobrevalorada.

Aunque es útil tener disciplina, ser disciplinado definitivamente no es tan importante como lo declaran tantas personas.

En mi caso, yo tengo muy poca auto-disciplina. No me gusta estar sujeta al control y a las restricciones.

Y por esa misma razón me disgusta la naturaleza autoritaria de mi cultura, y mi sistema educativo, durante mi niñez.

Sin embargo, mi falta de disciplina no me ha detenido de completar proyectos o alcanzar mis metas:

Yo fui la mejor estudiante en la carrera de mi universidad.

Obtuve un trabajo de alto calibre en una compañía de las Fortune 100 – una posición para la cual tuve que competir contra casi mil personas, dos años antes de mi graduación.

Yo era muy exitosa cuando estaba en la escuela, ya que balanceaba mis trabajos escolares, correr un negocio de diseño gráfico, y ser una tutora privada.

Cuando yo estaba en el mundo corporativo, era una de las empleadas que mejor se desempeñaba, y alcanzaba los objetivos de mis proyectos a pesar de los muchos obstáculos.

Y aunque la auto-disciplina es útil, he descubierto que esta no es la mejor forma de abordar tus metas, por dos razones:

1. Primero, aunque la auto-disciplina hace que completes tus trabajos, no te ayuda a alcanzar los mejores resultados.

Esto es porque necesitas empujarte a ti mismo a superar la inercia inicial de no querer llevar a cabo la tarea en cuestión.

Cuando haces tareas que odias, esencialmente haces que todo el tiempo te fuerces a ti mismo a hacerlas.

2. Segundo, usar la auto-disciplina es como tratarte a ti mismo como si fueses un robot o un animal.

Repetidamente empujarte a ti mismo a hacer cosas que no te gustan es una forma terrible de vivir la vida.

Imagínate forzarte a luchar cada día para poder completar tus tareas diarias…

Vivir así hace que la vida se vuelva un proceso que te nubla los sentidos – que te vuelve como un zombi.

Tú no eres un animal de circo – tu vida no se trata de darte látigo para hacer cosas.

¿Por qué llevar una vida tan agotadora como esa?

Pero entonces, si la auto-disciplina no es la mejor solución, ¿entonces cuál es?

De seguro necesitamos algo de control cuando carecemos de disciplina, ¿no?


La falta de auto-disciplina no es el problema real


El asunto es que la falta de auto-disciplina no es el problema.

Piénsalo – ¿por qué se necesita la auto-disciplina en primer lugar?

Es porque hay una falta de deseo de hacer una tarea en cuestión – es por eso que necesitas empujarte a hacerla.

Siendo así, el verdadero problema es tu falta de deseo hacia lo que estás trabajando.

Eso es lo que quieres revisar.

La definición equivocada del problema es la razón por la que muchas personas luchan con problemas de disciplina, a pesar de todos los materiales de auto-ayuda que existen sobre la disciplina.

Cuando tú defines el problema de forma equivocada, nunca lo podrás solucionar.

Como una vez dijo Albert Einstein, "Ningún problema puede ser solucionado al mismo nivel de consciencia en el que fue creado."

Cuando no te sientas con ganas de hacer algo, la respuesta no es darte con el látigo de la disciplina.

La pregunta en ese caso es, "¿Por qué no siento deseos de hacer esto?"

Porque si tú puedes entender por qué careces del deseo de hacer la tarea en cuestión, entonces podrás atacar el problema efectivamente.

Ahí ya no necesitarás depender de la disciplina para impulsarte a hacer algo, sino que podrás utilizar tus reservas ilimitadas de deseo.


Abordando la falta de deseo


¿Cómo puedes abordar la falta de deseo de llevar a cabo una cierta tarea, o de trabajar para alcanzar una cierta meta?


Paso 1: Ten claridad en cuanto a por qué quieres llevar a cabo la tarea


Digamos que quieres perder peso, y planeas ejercitarte tres veces a la semana – lunes, miércoles y viernes.

Sin embargo, cuando llega la hora de ejercitarte, de repente sientes falta de motivación.

Te llena una oleada de pereza, y decides que preferirías mucho más ver televisión.

En esos momentos, detente un segundo.

Primero, piensa en cuando creaste tu plan de ejercicios inicialmente…

Y sé muy claro contigo mismo en cuanto a la motivación detrás de esta tarea.

¿Por qué querías / quieres ejercitarte?

Para perder peso.

¿Por qué quieres perder peso?

¿Es para verte más atractivo/a?

¿Para volverte más saludable?

¿Para mejorar tu auto-imagen?

Sé muy claro respecto a la razón.


Paso 2: Identifica tus disparadores circunstanciales


Luego, identifica las veces en las que más te has sentido motivado para hacer la tarea.

¿Qué había pasado durante esas veces?

¿En donde estabas?

¿Qué estabas haciendo?

¿Qué disparó tu deseo de hacer la actividad?

Por ejemplo, puede ser que te estabas mirando al espejo, y viste un estómago más grande de lo que recuerdas.

Puede ser que intentaste ponerte unos pantalones, y estos ya no te entraban.

Puede ser que viste un reporte de salud sobre el riesgo incrementado de diabetes en la gente con sobrepeso.

Piensa detenidamente, e identifica los momentos en los que se te disparó el deseo de hacer esta tarea.

Estos deberían ser los momentos en los que más fuertes eran tus deseos de tomar acción.

Mientras más claridad tengas en cuanto a lo que dispara tus deseos, mejores serán tus resultados en el siguiente paso.


Paso 3: Reconéctate con tus deseos


Después de identificar lo que dispara tus deseos, replica esos eventos disparadores como mejor puedas.

Por ejemplo, si tu deseo de perder peso se dio por verte al espejo, regresa al espejo y mírate de nuevo.

Si se dio por leer un reporte de salud en particular, busca y lee ese reporte otra vez.

Si el reporte no está disponible, busca en Google los efectos de la obesidad en tu salud.

También puedes replicarlo por medio de la visualización – cerrando tus ojos, y visualizando los efectos negativos de no mejorar tu salud.

El objetivo es recrear el mismo estímulo que te hizo empezar a trabajar en tu meta, y en el proceso, reconectarte con tus emociones y motivaciones de trabajar en la meta.



Paso 4: Conéctate con tus deseos internos


Dependiendo de qué tan bien hayas replicados los eventos disparadores, la motivación original debería volver a aparecer.

Conéctate con esa emoción. Te sentirás con deseos de salir a ejercitarte inmediatamente, y olvidarás por qué te sentías perezoso en un principio.

He aquí el truco: La motivación que tienes para hacer la tarea estaba allí desde el principio.

Es solo que dicha motivación había quedado enterrada bajo el transcurso de tu vida diaria, después de ser bombardeado por pensamientos y emociones sobre otras cosas.

Este ejercicio ayuda a que tu verdadero deseo resurja, y te permite volver a acceder a él.

Notarás que mientras más hagas este ejercicio, más te sincronizarás con tu yo interior.

A medida que tu conexión con tus deseos internos se vuelve más fuerte, no necesitarás volver a usar este ejercicio para trabajar en tus tareas.


Mi historia personal con la disciplina


Rememorando sobre mi vida, me doy cuenta de que yo constantemente canalizaba mis deseos de forma subconsciente.

Por ejemplo, cuando estaba en la escuela sentía inercia hacia empezar a estudiar…

Pero luego empezaría a pensar sobre por qué debería hacerlo.

Yo sabía que quería que me llera bien, quería ser exitosa en la vida, y obtener buenos resultados era un paso intermedio en esa meta.

También tengo una fuerte pasión por ganar, y ser la mejor en lo que hago.

Ser consciente de estas motivaciones me hizo trabajar automáticamente en mis tareas.

Cuando estaba estudiando, no lo hacía porque me había amarrado a la silla para obligarme a leer – lo hacía porque quería hacerlo.

Al estudiar, yo sabía que hacerlo me estaba llevando a cumplir mis metas, y me sentía motivada a alcanzarlas.

Al usar este método, empezar a trabajar en mis tareas no requería de ningún esfuerzo, así que empecé a canalizar más mis motivaciones.

Al pasar los años noté que mi conexión con mis deseos internos se había vuelto más fuerte, y pude empezar a canalizarlos más libremente.

Mientras más me alineaba con mis verdaderos deseos, más resultados obtenía.

En contraste, a la gente a mi alrededor que constantemente se sometía a la disciplina no le fue muy bien.

Se volvió claro para mí que los resultados que yo estaba obteniendo no se daban a pesar de mi falta de disciplina…

Se daban debido a que yo no estaba usando disciplina.

Al rehusarme a elegir el camino del control y la restricción, encontré un camino mejor para llevar a cabo mis tareas.

Yo estaba obteniendo mejores resultados, y con menos esfuerzo.

Era un camino mucho más agradable – un camino en el cual no había inercia, y en el que yo naturalmente quería completar mis tareas.

Era una ruta alineada tanto con mis pensamientos racionales como mis deseos internos.

Después de que me di cuenta de esto empecé a alinearme completamente con mis pasiones y deseos…

Y los resultados afirmaron todavía más mi descubrimiento.

Por ejemplo, está el asunto de escribir artículos para mi blog:

Cuando uso la disciplina para escribir cosas que no siento deseos de escribir, los resultados son de baja calidad.

No solo debo meterle más esfuerzo a escribir, sino que el escrito final sale plano y sin vida.

En cambio, cuando pruebo el método de canalizar mis deseos internos, me inspiro y escribo sin parar.

Mis palabras fluyen, y mis pensamientos se conectan con estas, y entre ellos.

Un gran estímulo que uso es escribir sobre las cosas relevantes en mi vida.

Por ejemplo, este artículo sobre la auto-disciplina fue inspirado por una sesión de coaching que tuve con un cliente, en la que él sentía que su falta de disciplina era un gran problema en su vida…

Cosa con la cual obviamente yo no estaba de acuerdo, y por eso la existencia de este artículo.

Otro buen estímulo es mi deseo de crecer – siempre que me enfrento a un problema, ese representa una oportunidad para crecer.

Ahí yo canalizaría ese deseo para recibir inspiración y escribir un artículo, compartiendo soluciones para ese problema.


La auto-disciplina como herramienta suplementaria


Seguro, habrán situaciones en las que la auto-disciplina es útil.

Por ejemplo, cuando te enfrentas a bloqueos que no te permiten acceder a tus deseos internos.

O cuando es requerido que hagas algo extremadamente indeseable.

Pero en general, la auto-disciplina debería ser usada como una herramienta suplementaria – no debería ser tu solución para todo.

A final de cuentas, la disciplina es un arreglo a corto plazo.

Para crear los mejores resultados necesitas conectarte con tus deseos reales.

Lo que llenará tu vida de pasión y dicha es conectarte con tus motivaciones internas.


Siguiendo adelante


La siguiente ocasión que tengas una tarea, y no te sientas con ganas de hacerla, no te fuerces a hacerla con disciplina.

En su lugar…
  1. Identifica tu razón para hacer la tarea. ¿Cuál es?
  2. Sé consciente de los contextos y/o estímulos que te llevaron a la decisión de hacer esa tarea
  3. Replica esos contextos y/o estímulos tanto como sea posible para re-inducir tus deseos
  4. Finalmente, accede a tus deseos internos
Cuando empieces a hacer esto descubrirás que ya no experimentarás resistencias internas.

Te enfocarás en hacer lo mejor que puedas en lo que sea que hagas porque querrás hacer eso.

Descubrirás que canalizar tus deseos es una forma mucho mejor de vivir tu vida que la ruta de la auto-disciplina.

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