La guía definitiva de la motivación – Cómo alcanzar cualquier meta

Original in English by Leo Babauta from ZenHabits.net


"Los obstáculos son aquellas aterradoras cosas que ves cuando le quitas tu mirada a tus metas."
– Henry Ford

Uno de los desafíos más grandes para alcanzar cualquier meta, ya sea una meta relacionada con la productividad, despertarse temprano, cambiar un hábito, ejercitarse, o volverte más feliz, es encontrar la motivación de ser constante.

Si eres constante en trabajar hacia alcanzar una meta, y lo haces durante el tiempo suficiente, casi siempre lograrás alcanzar lo que buscas – solo necesitas paciencia y motivación.

La motivación es la clave, pero no siempre es fácil encontrar esa motivación todos los días.

A continuación encontrarás una guía para encontrar motivación, usando lo que he aprendido durante los últimos años gracias a una serie de metas alcanzadas y cambios de hábitos exitosos.

He tenido muchos fracasos, pero también muchos éxitos, y he aprendido mucho de todos ellos.

La motivación ha sido un tema particularmente importante de exploración para mi.


Lo que la motivación puede alcanzar


¿Qué he logrado usando estos métodos de motivación?

Son demasiadas cosas como para mencionarlas todas, pero en los últimos tres años he logrado…
  • Correr dos maratones
  • Acostumbrarme a levantarme temprano
  • Perder 20 kilos
  • Completar una triatlón
  • Volverme vegetariano
  • Volverme más productivo
  • Empezar un blog exitoso
  • Escribir un libro
  • Volverme organizado
  • Simplificar mi vida
  • Renunciar a mi trabajo
  • Triplicar mis ingresos
  • Eliminar mis deudas
  • Y mucho más
Mi intención no es alardear, sino mostrarte lo que se puede lograr (para empezar) si encuentras la motivación correcta.


¿Cómo funciona la motivación?


Antes de abordar métodos específicos, es útil examinar lo que es la motivación, lo que hace, y cómo funciona.

La motivación es lo que nos impulsa hacia una meta, lo que nos hace seguir cuando las cosas se ponen difíciles, la razón por la que te despiertas temprano para ejercitarte, o por la que trabajas hasta tarde para finalizar un proyecto.

Y por supuesto, existen todo tipo de motivaciones – tanto positivas como negativas.

Tener a un jefe que te amenace con despedirte es una motivación – es más probable que trabajes más duro para completar un proyecto con ese tipo de presión.

Pero en mi experiencia, las motivaciones positivas funcionan mejor – si es algo que tú de verdad quieres hacer, harás un trabajo mucho mejor que evitar algo que no quieres (como ser despedido).

Así que la motivación, en su mejor forma, es una forma para que tú quieras hacer algo.

Pueden haber muchas ocasiones, por ejemplo, en las que no sientes ganas de levantarte temprano, y en esas ocasiones puede que de verdad solo quieras dormir hasta tarde (no es que haya nada de malo con eso).

Pero si tú tienes una razón para querer levantarte temprano, algo que de verdad verdad quieras hacer, saltarás de la cama con emoción.

Siendo así, la mejor motivación es una forma de que tú de verdad quieras algo, de emocionarte sobre eso, de sentir pasión hacia eso.

Recuerda que existen muchos otros tipos de motivación (especialmente negativas), pero en mi experiencia, este es el tipo de motivación que funciona mejor.

No llegarás muy lejos si dependes de motivarte a ti mismo a hacer algo que no te gusta hacer – algo que no quieres hacer…

Pero si encuentras formas de en serio querer hacer algo, podrás sostener tus esfuerzos durante mucho, mucho más tiempo.


8 formas de motivarte a ti mismo desde el principio


He aprendido que es importante empezar con la motivación correcta, debido a que un buen inicio puede desarrollar ímpetu que puedes sostener durante un largo tiempo.

Si empiezas bien tendrás una mayor probabilidad de éxito. He aquí algunos consejos para empezar:


Empieza pequeño


He dicho esto antes, pero es porque este es uno de los consejos más importantes que deberías tener en cuenta para motivarte a ti mismo hacia perseguir una meta:

¡No empieces grande! Empieza con una meta ridículamente fácil, y luego ve aumentando tus metas desde ahí.

Por ejemplo, si te quieres ejercitar podrías estar pensando en que tienes que seguir una rutina de entrenamiento intensa 5 días a la semana.

No lo hagas. En su lugar, opta por dar pasitos de bebé.

Por ejemplo, haz solo 2 minutos de ejercicio al día. Lo sé, eso suena como algo que solo haría un flojo debilucho…

Pero funciona. Comprométete a hacer 2 minutos de ejercicio diario durante una semana. Tal vez quieras hacer más, pero haz solo 2 minutos.

Es tan fácil que es casi imposible fallar.

Haz tus ejercicios a la misma hora, todos los días. Solo has unas sentadillas, 2 lagartijas, y un poco de "trotar" sin moverte de donde estás.

Una vez hayas completado una semana de 2 minutos de ejercicio al día, incrementa la cantidad de minutos a 5, y haz eso durante la semana siguiente.

En un mes estarás haciendo 15-20 minutos de ejercicio al día.

¿O buscas levantarte temprano?

Si es así, no pienses en levantarte a las 5 a.m. En vez de eso piensa en levantarte 10 minutos antes de la hora a la que normalmente te levantas, durante una semana.

Eso es todo. Y una vez hayas logrado eso, despiértate 10 minutos antes de la hora a la que te estabas levantando la semana pasada, y así – pasos de bebé.


Una sola meta a la vez


Muchas personas empiezan con demasiadas metas a la vez, e intentan hacer demasiado. Y eso les chupa la energía y la motivación.

Este probablemente es el error más común que comenten las personas:

Tú no puedes mantener la energía y la concentración (las dos cosas más importantes para cumplir una meta) si estás intentando perseguir dos o más metas al tiempo.

No es posible – yo lo he intentado muchas veces. Debes elegir una meta (por ahora), y enfocarte en ella completamente.

Lo sé, eso es difícil. Pero aún así, hablo desde mi experiencia.

Recuerda que siempre podrás trabajar en tus otras metas cuando hayas llegado a tu meta actual.


Examina tus motivaciones


Sé consciente de tus razones para perseguir una meta. Piensa sobre ellas… y escríbelas.

Por ejemplo, si tienes seres queridos, y estás trabajando en tu meta por ellos, eso es más poderoso que solo hacerlo por tus propios intereses.

Hacerlo por ti también está bien, pero deberías hacerlo por algo que DE VERDAD VERDAD quieres que ocurra, por razones muy buenas y poderosas.


Quiérelo de verdad, verdad


Esto es básicamente lo mismo que el consejo anterior, pero quiero hacerle énfasis:

No es suficiente pensar que sería chévere / genial lograr algo.

Ese algo debe ser algo que te apasiona, algo que te emociona mucho, algo que deseas muy profundamente.

Asegúrate de que tu meta cumpla este criterio, por que si no, no serás consistente en trabajar para alcanzar tu meta.


Comprométete públicamente


A ninguno de nosotros nos gusta vernos mal en frente de otros, por lo que haremos un esfuerzo extra para hacer algo que públicamente hemos dicho que haremos.

Por ejemplo, cuando quise correr mi primera maratón empecé a escribir una columna sobre ella en mi periódico local.

Toda la isla de Guam (población de 160 mil personas) sabía sobre mi meta, así que yo no podía echarme para atrás…

Y aunque mis otras motivaciones iban y venían, seguí comprometido a mi meta, y la logré completar.

Ahora, tú no tienes que publicar tu meta en tu periódico local, pero puedes compartirla con amigos, familiares, y compañeros de trabajo, por medio de tus redes sociales o tu blog (si tienes uno).

Y para asegurarte que cumplas, no te comprometas solo una vez – comprométete a compartir noticias de progreso a todos ellos por ahí cada semana.


Emociónate


Bueno, todo empieza a partir de la inspiración que te dan otras personas (mira el consejo anterior), pero tienes que tomar esa emoción y construir sobre ella.

En mi caso, he aprendido que…
  • Hablar con mi esposa al respecto
  • Hablar con otras personas sobre mi meta
  • Leer tanto como me fuese posible sobre mi meta
  • Y visualizar cómo serían las cosas una vez yo fuese exitoso (es decir, ver en mi mente los beneficios de llegar a la meta)
… son cosas que me emocionan para llegar a mi meta.

Y una vez he hecho eso, es cuestión de cargar conmigo esa energía hacia adelante, y seguir avanzando.


Acumula anticipación


Esto sonará difícil, y muchas personas se saltarán este consejo…

Pero de verdad funciona. Este consejo me ayudó a dejar de fumar después de muchos intentos fallidos.

Si tu encuentras inspiración, y quieres trabajar en llegar a una meta, no empieces de una vez.

Muchos de nosotros se emocionan, y quieren empezar a trabajar ese mismo día…

Hacer eso es un error. En su lugar, establece una fecha en el futuro, como una semana o dos, o inclusive un mes después.

Haz que esa fecha sea tu Fecha de Inicio. Márcala en el calendario. Emociónate por esa fecha. Haz que sea la fecha más importante de tu vida.

Y mientras tanto empieza a escribir un plan, y sigue algunos de los pasos que encontrarás más adelante.

El postergar tu Fecha de Inicio hará que acumules anticipación, y eso incrementará tu concentración y energía para trabajar en llegar a tu meta.


Imprímela y pégala donde la puedas ver


Escribe tu meta en pocas palabras, como un mantra (por ejemplo, "Ejercitarme 15 mins. cada día").

Luego imprímela en palabras grandes, y pégala en tu pared o nevera.

Pégala en tu casa y en tu trabajo. Ponla en el escritorio de tu computador. Tú querrás tener recordatorios grandes sobre tu meta para que te ayuden a mantener tu concentración y tu emoción.

Una foto de tu meta (por ejemplo, la foto de un modelo con abdominales sexis) también ayuda.


20 formas de sostener tu motivación cuando estás teniendo problemas


La segunda mitad de la motivación es lograr que sigas avanzando cuando no sientes la misma emoción que sentías al principio.

Tal vez algo nuevo ha llegado a tu vida, y tu vieja meta ya no es una prioridad tan grande.

Tal vez te saltaste un día o dos de trabajar en tu meta, y ahora no sientes el deseo de seguir trabajando en ella.

Tal vez cometiste un error y te desanimaste.

Si puedes emocionarte de nuevo, y seguir avanzando, con el tiempo llegarás a tu destino.

Pero si te rindes, eso no ocurrirá.

Es tu elección – lograr tu meta, o rendirte.

He aquí cómo puedes evitar rendirte, y lograr llegar a tu meta:


Debes contenerte


Cuando empiezo un nuevo programa de ejercicios, o cualquier otra meta, me siento muy emocionado de empezar, y mi entusiasmo no tiene límites.

Mi auto-limitación tampoco parece tener límites, y pienso que puedo hacer cualquier cosa…

Pero en poco tiempo me doy cuenta de que sí tengo limitaciones, y mi entusiasmo empieza a desvanecerse.

Bien, un excelente motivador que he aprendido es que cuando sientas mucha energía al principio de un proyecto, y quieras empezar a trabajar con todo el entusiasmo…

DEBES CONTENERTE.

No te permitas empezar a hacer todo lo que quieres hacer – únicamente permítete hacer un 50-75% de lo que quieres hacer.

Y arma un plan de acción en el cual gradualmente incrementas tu intensidad de trabajo con el tiempo.

Por ejemplo, si quiero salir a correr, puede que al principio crea que puedo correr 3 millas…

Pero en vez de permitirme correr todo eso, empiezo corriendo solo una milla.

Y mientras estoy corriendo esa milla, ¡puede que me diga a mi mismo que puedo correr más! Pero no me lo permito.

Después de ese ejercicio estaré esperando con ansias el próximo ejercicio, en el que sí me permitiré correr 1.5 millas.

Mantengo esa energía domada y controlada para que me impulse a llegar más lejos.


Simplemente empieza


Hay algunos días en los que no sientes el deseo de abrir la puerta y salir a correr, o de organizar tu presupuesto, o lo que sea que se supone que debas hacer ese día para trabajar en tu meta.

Bien, en vez de pensar en lo difícil que es, y el largo tiempo que tomará, dite a ti mismo que todo lo que tienes que hacer es empezar.

Tengo la regla de que solo me debo poner los zapatos de correr, y cerrar la puerta de mi casa detrás de mí.

Después de hacer eso, todo fluye naturalmente.

Es cuando estás sentado en tu casa, pensando en correr y que te sentirás cansado, que parece difícil.

Pero una vez empiezas, no es tan difícil como pensaste que lo sería. Este consejo funciona para mi todo el tiempo.


Sé cumplido


Si te has comprometido públicamente a trabajar en tu meta, ya sea a través de un foro en línea, o un blog, o por email, o en persona…

Sé cumplido con ese grupo de personas. Comprométete a reportarles tu progreso diariamente (o una vez a la semana, o algo así), ¡y no desistas!

Esa responsabilidad te ayudará a querer hacer las cosas bien, ya que no querrás reportar que fallaste.


Aplasta los pensamientos negativos, y reemplázalos con pensamientos positivos


Esta es una de las habilidades de motivación más importantes, y sugiero que la practiques diariamente.

Es importante empezar a monitorear tus pensamientos, y reconocer tus pensamientos auto-críticos negativos.

Invierte unos días volviéndote consciente de cada uno de tus pensamientos negativos.

Luego, después de unos días, intenta aplastar esos pensamientos negativos como insectos, y reemplázalos con los pensamientos positivos correspondientes.

Por ejemplo, si tienes el pensamiento, "¡Esto es demasiado difícil!", reemplazalo con, "¡Puedo hacer esto! Si ese debilucho de Leo puede hacerlo, ¡yo también!"

Sé que suena trillado, pero funciona. En serio.


Piensa en los beneficios


Pensar en lo difícil que es algo es un gran problema para la mayoría de la gente.

¡Levantarse temprano suena tan difícil! El solo pensarlo te hace sentir cansado…

Pero en lugar de pensar en lo difícil que es algo, piensa en lo que ganarás al hacer ese algo.

Por ejemplo, en vez de pensar sobre lo difícil que es despertarse temprano, enfócate en lo bien que te sentirás cuando lo hagas, y cómo tu día será mucho mejor.

Pensar en los beneficios es algo que te ayudará a energizarte.


¡Emociónate otra vez!


Piensa en por qué perdiste tu emoción…

Y luego piensa en por qué te sentiste emocionado en primer lugar.

¿Puedes obtener esa sensación de vuelta?

¿Qué te inspiró a trabajar en lograr esa meta?

¿Qué te hizo sentir apasionado hacia ese objetivo?

Intenta volver a sentirte así, vuelve a concentrarte, y siéntete energizado.


Lee sobre tu meta


Cuando yo pierdo motivación, simplemente leo un libro o blog sobre mi meta. Eso me inspira y me llena de vigor.

Por alguna razón, leer ayuda a motivarte y concentrarte en lo que sea que estés leyendo.

Así que si puedes, lee sobre tu meta todos los días, especialmente cuando no te estés sintiendo motivado.


Encuentra amigos que piensen como tú


Mantenerte motivado tú solo es difícil, pero si encuentras a alguien con metas similares (correr, alimentarse sano, finanzas, etc.), pregúntale si le gustaría trabajar en sus metas juntos.

O trabaja junto con tu pareja, hermano/a, o mejor amigo/a en cualquier meta que estén tratando de alcanzar.

No necesitan estar persiguiendo exactamente las mismas metas – siempre y cuando ambos estén luchando, y animándose el uno al otro a alcanzar el éxito.

Otras buenas opciones son reunirte con grupos en tu área (por ejemplo, yo soy parte de un club de correr), o foros en línea donde puedo encontrar personas con quienes hablar sobre mis metas.


Lee historias inspiradoras


Para mí la inspiración viene de otras personas quienes han alcanzado lo que yo quiero alcanzar, o quienes actualmente lo están haciendo.

Yo por ejemplo leo otros blogs, libros, revistas, etc., y/o busco mi meta en Google, para leer las historias de éxito de otras personas.

Zen Habits es solo uno de los muchos lugares donde puedes encontrar inspiración – no solo por parte mía, sino por parte de muchos lectores quienes han alcanzado cosas increíbles.

De verdad me encanta leer las historias de éxito de otras personas.


Sigue avanzando a partir de tus éxitos actuales


Cada pequeño paso con el que avances a tu meta es un éxito.

¡Celebra el hecho de que empezaste tu camino! ¡Y que luego lo hiciste durante dos días!

Celebra cada pequeña mini-meta. Luego toma ese sentimiento de éxito y úsalo para seguir avanzando, por medio de otro pasito de bebé.

Añade 2-3 minutos a tu rutina de ejercicio, por ejemplo. Con cada paso (y cada paso debería durar más o menos una semana), te sentirás todavía más exitoso.

Haz cada paso muy, muy pequeño, y no fallarás.

Después de un par de meses, tus pequeños pasos habrán resultado en mucho progreso, y mucho éxito acumulados.


Atraviesa los puntos bajos


La motivación no es algo constante que siempre estará ahí para ti.

Viene y va, y otra vez viene y va, como la marea.

Pero ten en cuenta que aunque esta se vaya, no lo hace permanentemente. Regresará.

Simplemente sigue trabajando, y espera a que la motivación regrese.

Mientras tanto, lee sobre tu meta, pide ayuda, y haz algunas de las otras cosas mencionadas aquí hasta que tu motivación regrese.


Consigue ayuda


Es difícil lograr algo solo.

Cuando decidí correr mi maratón, recibí ayuda de amigos y familia, y tenía a una excelente comunidad de correr en Guam, quienes me animaron durante las carreras de 5K, y quienes hacían corridas largas conmigo.

Cuando decidí dejar de fumar, decidí unirme a un foro en línea, y eso me ayudó tremendamente.

Y por supuesto, mi esposa Eva me ayudó en cada paso del camino.

Yo no pude haber logrado estas metas sin ella, y sin la ayuda de las demás personas que me apoyaron.

Así que encuentra tu propia red de apoyo, ya sea en línea, en el mundo real, o en ambos.


Anota tu progreso


Esto puede ser tan simple como marcar una X en tu calendario, o crear una hoja de cálculo en tu computador, o mantener un registro de tu meta usando una aplicación en línea.

Pero puede ser enormemente gratificante revisar tu progreso hasta la fecha, y ver lo mucho que has progresado.

Además, hacer eso puede ayudarte a seguir adelante – ¡tú no querrás tener muchos días que no estén marcados con una X!

Claro, tendrás algunas marcas de fracaso en donde estés registrando tu progreso… y eso es normal.

No dejes que unas pocas marcas de fracaso te detengan de continuar.

En vez de detenerte, lucha para obtener siempre buenas marcas.


Recompénsate con frecuencia


Por cada pequeño paso en el camino, celebra tu éxito, y date una recompensa a ti mismo.

Ayuda que anotes recompensas apropiadas para cada paso, de tal forma que puedas esperar con ansias esas recompensas.

Al decir "apropiadas" me refiero a que:

1) Sean proporcionales al tamaño de la meta – por ejemplo, no te recompenses con un crucero de lujo por las Bahamas solo por correr 1 milla.

2) Y que no arruinen tu meta – por ejemplo, si estás tratando de perder peso, no recompenses un día de comer sano atascándote de comida dulce en el bufet de postres ilimitados al día siguiente.

Hacer eso es auto-derrotista.


Persigue mini-metas


A veces las metas grandes o a largo plazo pueden ser abrumadoras.

Y después de un par de semanas puede que perdamos motivación, ya que todavía tenemos que trabajar varios meses, o un año, o más, para poder alcanzar la meta.

Es difícil mantener la motivación de luchar por una sola meta durante un tiempo tan largo.

La solución: Crea metas más pequeñas en el camino, y enfócate en ellas.


Consigue un entrenador, o toma una clase


Estos te motivarán a por lo menos asistir (a la clase, o a tus citas con el entrenador), y a tomar acción. Hacer esto puede aplicarse a cualquier meta.

Esta puede ser una de las formas más costosas de motivarte a ti mismo, pero funciona.

Y si investigas un poco puede que encuentres clases baratas en tu área, o puede que conozcas a un amigo quien te provea entrenamiento o asesoramiento gratis.


Nunca te saltes dos días seguidos


Esta regla toma en cuenta nuestra tendencia natural de saltarnos días de vez en cuando.

No somos perfectos. Así que bueno, te saltaste un día…

Ahora ha llegado el segundo día, y te estás sintiendo perezoso…

¡Dite a ti mismo NO! ¡No te saltarás dos días seguidos!


Usa la visualización


Visualiza tu éxito en gran detalle.

Cierra tus ojos, y piensa exactamente sobre cómo se verá tu éxito, cómo se sentirá, cómo olerá, sabrá y sonará.

¿Donde estarás cuando tengas éxito? ¿Cómo te verás? ¿Qué llevarás puesto?

Fórmate una imagen mental tan clara como sea posible.

Ahora, he aquí la clave: Haz esto todos los días, durante unos minutos al día.

Esta es la única forma en la que podrás sostener tu motivación durante un periodo largo de tiempo.


Sé consciente de tus deseos de rendirte, y supéralos


Todos sentimos deseos de rendirnos (por ejemplo, de comer comida chatarra cuando nos comprometimos a comer sano), pero estos casi siempre son inconscientes.

Una de las cosas más poderosas que podemos hacer es empezar a ser más conscientes de esos deseos de rendirnos.

Un buen ejercicio es mantener un pedacito de papel durante tu día a día, y ponerle una marca cada vez que sientas el deseo de rendirte – hacer esto te hace volverte más consciente de esos deseos.

Luego, ten un previo plan de qué hacer cuando te ataquen esos deseos de rendirte, y mantén anotado tu plan, ya que una vez te agarren esos deseos, no te sentirás con ganas de inventarte un plan nuevo.


Encuentra placer otra vez


Nadie puede seguir trabajando durante un largo tiempo en algo que le disgusta, y por lo cual solo verán una recompensa después de meses de lucha.

Tiene que haber diversión, placer, dicha en las actividades, todos los días, o no querrás hacerlas.

Encuentra esas cosas que te den placer – por ejemplo:
  • La belleza del ambiente cuando sales a correr por la mañana
  • La satisfacción que sentirás al reportarle a la gente que has finalizado otro paso en tu camino a tu meta
  • Lo delicioso de una comida saludable
  • Etc.
"Nunca, nunca, nunca, nunca te rindas."
– Winston Churchill


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