A mitad de camino | La superstición más peligrosa

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En cualquier grupo de personas que han abandonado el mito de la "autoridad" – ya sea un pequeño grupo de amigos, o los habitantes de un pueblo, o la población total de todo un continente…

La frecuencia y severidad de conflictos violentos y actos de agresión dentro de ese grupo serán drásticamente más bajos que en otros lados…

Otros lados donde la mayoría de personas, por medio de las "votaciones" y otras acciones "políticas", apoyan y cometen agresión con regularidad.

Sin embargo, aunque los individuos en un grupo así tendrían poco que temer el uno del otro, ellos probablemente tendrían que lidiar con actos de agresión por parte de aquellos afuera del grupo quienes todavía están apegados a la creencia en los "gobiernos".

Un individuo cuya mente haya sido liberada, pero quien aún vive en una sociedad plagada con la fantasiosa creencia en la "autoridad", estará en peligro constante de ser el objetivo de agresiones autoritarias.

Ser libre mentalmente, gracias a entender el concepto de la auto-propiedad, no necesariamente causa que uno sea físicamente libre.

Sin embargo, ser mentalmente libre puede hacer una diferencia enormemente positiva, ya que abre incontables formas nuevas a través de las cuales la gente puede intentar copar con, evitar, o inclusive resistir los intentos autoritarios de controlarlos.

El individuo que se enorgullece de ser un "buen ciudadano que sigue la ley" solo cuenta con una forma para si quiera intentar alcanzar algo de libertad, la cual casi nunca es efectiva:

Rogarle a sus amos que cambien sus "leyes".

Por otro lado, aquel que entiende que él o ella se posee a si mismo, que no le debe lealtad a ningún supuesto amo, y no necesita de permiso "legislativo" para ser libre, cuenta con muchas más opciones.

Y mientras más personas escapen la superstición, más fácil se vuelve tanto la evitación como la resistencia.

Por ejemplo, inclusive un número pequeño de personas que entienden el principio de la auto-propiedad pueden crear canales de comercio que evadan los esquemas de control y extorsión normalmente impuestos por los "gobiernos".

Irónicamente, esta forma enteramente legítima y moral de interacción voluntaria normalmente es conocida como "el mercado negro", o hacer negocios "debajo de la mesa"…

Mientras que el sistema de agresión, coerción y extorsión es visto como legítimo y justo por parte de los creyentes en los "gobiernos".

En realidad, la legitimidad de cualquier transacción comercial (o cualquier otra interacción humana) NO depende de si una "autoridad" sabe sobre dicha transacción y la controla, como lo implica el concepto del "mercado negro"…

No – la legitimidad de una transacción comercial depende únicamente de si esta es mutuamente consensual.

Aquellos quienes entienden esto pueden encontrar formas de evadir o derrotar los intentos del "gobierno" de controlarlos y explotarlos a la fuerza.

Muchos actos de agresión hechos en el nombre de "la ley" pueden ser evitados o derrotados con cierta facilidad por parte de un número relativamente pequeño de personas, si ellos no sienten ninguna obligación moral automática de seguir órdenes.

Por supuesto, este no siempre es el caso.

Si la pandilla llamada "gobierno" hace algo bien es utilizar la fuerza bruta, ya sea en la forma de acciones militares, o en la forma de la "imposición de leyes" doméstica.

Sin embargo, en casi todos los casos, la mayoría del poder empuñado por aquellos en el "gobierno" es el resultado no de sus pistolas, tanques y bombas…

Sino de la percepción de sus víctimas.

Si un 99% de la población obedece a la clase gobernante debido a que sienten la obligación o deber de obedecerla, el 1% restante normalmente puede ser controlado usando fuerza bruta (con la aprobación del 99%).

Pero si un porcentaje más sustancial de la población no sintiera la obligación de obedecer, la cantidad de fuerza bruta necesaria para controlarlos se volvería enorme.

Por ejemplo, muchos de los habitantes de los Estados Unidos actualmente entregan más o menos la mitad de lo que ganan en la forma de varios "impuestos", y la mayoría sienten la obligación de hacerlo…

Pero si un poder extranjero de alguna forma lograra invadir y conquistar ese país, imponer un "impuesto" del 50% sería imposible debido a que la gente no sentiría ningún deber moral, legal o patriótico de obedecer.

Doscientos millones de trabajadores encontrarían doscientos millones de formas de usar evasión, decepción, secretismo, e inclusive violencia, para evitar o derrotar los intentos de esclavización por parte de los matones extranjeros.

Hoy en día solo existe una pandilla capaz de oprimir a la gente estadounidense: El "gobierno" de los Estados Unidos.

Esto es porque la mayoría de la gente imagina que esta pandilla tiene el derecho de coaccionar y controlar ("regular"), además de robar y extorsionar ("cobrar impuestos"), a la gente estadounidense.

Una preocupación común entre los estatistas es que sin un "gobierno" fuerte que los proteja, cualquier poder extranjero llegaría a esclavizarlos…

Pero esos miedos pasan por alto el enorme papel que juega la percepción en la habilidad de oprimir a la gente.

Un área de tierra del tamaño de los Estados Unidos, habitada por cien millones de personas que poseen armas (además de cien millones de personas que probablemente conseguirían armas si ocurriera una invasión), sería imposible de ocupar y controlar usando solo fuerza bruta.

La historia nos da muchos ejemplos (por ejemplo, el gueto de Warsaw en la segunda guerra mundial, la guerra de Vietnam, las consecuencias de la guerra en Irak) de cómo inclusive un ejército enorme y tecnológicamente avanzado puede ser frustrado indefinidamente por un número relativamente pequeño de "insurgentes".

Y un territorio habitado por gente que no le rinde pleitesía a los "gobiernos" tiene otra enorme ventaja:

Es literalmente imposible que ellos se rindan colectivamente.

Si no hay ningún "gobierno" que pretenda representar a la población, ni nadie que declare hablar en nombre de toda la gente, entonces literalmente no habrá forma de que ellos "se rindan", sin que todos y cada uno de los individuos se rindan.

Una buena forma de entender la realidad de la situación es considerar el asunto desde la perspectiva del líder de los invasores.

¿Cómo puede uno si quiera empezar a intentar invadir y ocupar permanentemente un área en la que muchos millones de habitantes, quienes pueden estar escondiéndose en cualquier lugar, pueden matar lo que sea a unos cientos de yardas de distancia, como lo podría hacer cualquier buen cazador?

Un potencial tirano tendría mejor oportunidad de obtener poder sobre la gente persiguiendo un puesto político, obteniendo así el percibido derecho (en la mente de sus víctimas) de gobernar y controlar a la sociedad.

La opresión a gran escala, especialmente desde el advenimiento de las armas de fuego, depende mucho más en el control mental que en el control corporal.

Aquellos quienes tienen sed de dominio obtienen mucho más poder convenciendo a sus víctimas de que es inmoral desobedecer sus ordenes, que convenciendo a sus víctimas de que desobedecer solo es peligroso (pero es moral).

Sin importar qué tanto se queje y proteste la gente, siempre y cuando ellos obedezcan "la ley" (los comandos de los políticos), los tiranos tienen poco que temer.

Siempre y cuando sus intentos de controlar y extorsionar sean vistos como actos "legales" de "autoridad", y siempre y cuando la gente sienta la obligación de obedecer, a menos y hasta que la clase gobernante cambie esas "leyes"…

Los cuerpos de las personas seguirán siendo esclavizados, ya que sus mentes seguirán esclavizadas.

Irónicamente, muchas personas aún creen que un "gobierno" fuerte es lo único que puede proteger a la gente en general, cuando la creencia en los "gobiernos" es la única cosa que puede oprimir a toda la gente en general.

La fuerza bruta por si sola no puede oprimir a la gente a gran escala, o durante un periodo prolongado de tiempo.

Inclusive una banda de matones con tanques, aviones, bombas y otras armas no tienen el poder de controlar a una población armada durante mucho tiempo…

A menos que dicha banda logre engañar a la gente para que crean que la banda tiene el derecho de controlarlos.

En otras palabras, solo una pandilla la cual la gente imagina que son "autoridad" puede tener éxito llevando a cabo opresión y esclavitud a largo plazo.

Como resultado, los "gobiernos" (o la creencia en ellos), en vez de ser esenciales para la protección de los derechos individuales, son esenciales solo para la violación prolongada y diseminada de los derechos individuales.

Irónicamente, inclusive la mayoría de aquellos quienes reconocen a los "gobiernos" como la más grande amenaza a la libertad siguen insistiendo que algún tipo de "gobierno" es necesario para proveer protección.

La creencia en la "autoridad" es tan fuerte que puede convencer a gente de otra forma racional que la organización que rutinariamente los roba, coacciona y asalta es necesaria para protegerlos del robo, coerción y asalto.

El hecho de que los "gobiernos" siempre han sido agresores, y jamás han sido únicamente protectores, en cualquier lugar del mundo y cualquier momento de la historia…

No los saca de su religiosa creencia en los poderes y virtudes mágicos de la abstracta y mítica entidad llamada "autoridad".

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