Caridad a través de la violencia | La superstición más peligrosa

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El estatista promedio es profundamente esquizofrénico en esta área, siendo totalmente consciente, y a la vez totalmente inconsciente, de que él o ella personalmente apoya la violencia en masa contra otras personas.

Un ejemplo dramático de esto sería aquellos que se ven a sí mismos como amorosos y compasivos por apoyar programas "gubernamentales" que ayudan a los pobres.

Pero lo que ellos literalmente están apoyando por medio de esos "programas sociales" es una enorme operación extorsiva en la cual millones de seres humanos están siendo atracados de miles de millones de dólares, por medio de la amenaza de ser encarcelados.

Los proponentes de este tipo de "caridad a punta de pistola" se imaginan a si mismos como virtuosos, y empáticos hacia los necesitados que se benefician de estos "programas sociales"…

Mientras que se disocian completamente de las amenazas, intimidación, acoso, decomisos forzados, y encarcelamientos que ellos saben que ocurrirán, y que ellos saben que son esenciales para cualquier programa de "prestaciones sociales".

Debido a esta descabellada negación selectiva, aquellos quienes creen en los "gobiernos" pueden ser totalmente conscientes de la fuerza bruta por medio de la cual esas "leyes" son implementadas…

Mientras que al mismo tiempo son inconscientes de que ellos mismos están apoyando esa fuerza bruta, cuando demandan que existan esas "leyes".

La creencia en la "autoridad" es lo que permite esta extraña contradicción psicológica, ya que convence a los defensores de esquemas de redistribución de dinero que las víctimas de la extorsión "legal" tienen la obligación de cooperar…

Y que el uso de la violencia contra aquellos que no pagan "sus impuestos" es, por lo tanto, justificada.

Como resultado, el estándar básico de moralidad y virtud queda totalmente de cabeza, con los defensores de las "prestaciones sociales" viéndose a si mismos como compasivos por apoyar robos violentos…

Mientras que ven a quienes intentan evitar y resistirse a esa violencia como despreciables criminales.

Similarmente, los que defienden la "seguridad social", un esquema de redistribución de riqueza estilo Ponzi, se imaginan a sí mismos como empáticos y compasivos.

Cegados por su creencia en los "gobiernos", ellos fallan en reconocer que no solo están forzando a las personas a participar en lo que es (falsamente) representado como un esquema de retiro operado por el "gobierno"…

Sino que también le añaden sal a la herida al insinuar que no se puede ni se debería confiar en que la gente planee para sus propios futuros.

Se necesita de una seria desconexión de la realidad para que alguien vehementemente apoye el coaccionar a la gente para que participe en un programa de "inversión" que no invierte en nada y no tiene ningún activo…

El cual tiene un retorno mucho peor que la mayoría de inversiones reales (y en realidad no garantiza ningún retorno en lo absoluto)…

Para luego sentirse noble y caritativo por haber forzado a la gente a participar en un esquema así.

Por cierto, en Estados Unidos, no solo no existe una "cuenta" de seguridad social, individual o colectiva, en la que "uno paga", sino que la corte suprema de ese país (en Flemming v. Nestor, 363 U.S. 603), ha dejado en claro que:

* Nadie tiene ningún derecho contractual a ningún "beneficio" de seguridad social en lo absoluto, sin importar qué tanto "han pagado en el sistema"

* Y que el congreso puede cortar alguno o todos tus "beneficios" en cualquier momento que quiera

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