El derecho divino de los políticos | La superstición más peligrosa

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PARTE 3.1: Los efectos sobre los amos

En los Estados Unidos, en la cima de la pandilla de criminales llamada "gobierno" están los "congresistas", los "presidentes", y los "jueces".

(En otros países los gobernantes son conocidos por otros nombres, como "reyes", "emperadores" o "miembros del parlamento".)

Y aunque ellos están en la cima de la organización autoritaria, ellos no son percibidos como la "autoridad" en sí misma (como los reyes solían ser percibidos).

La gente imagina que ellos actúan representando algo diferente a ellos mismos – una entidad abstracta llamada "gobierno".

Como resultado en la creencia en la "autoridad", la gente imagina que aquellos políticos tienen derecho a hacer cosas en el nombre del "gobierno", que ninguno de ellos tiene derecho a hacer como simples individuos.

La legitimidad de sus acciones es medida no por lo que hacen, sino cómo lo hacen.

A los ojos de la mayoría de personas, las acciones que los políticos toman en su "capacidad oficial", y los mandatos que decretan por medio de rituales políticos aceptados…

Son juzgados con un estándar muy diferente al estándar con el que se juzgan las acciones de los individuos privados.

Por ejemplo, si un congresista irrumpe en la casa de su vecino y le roba $1000 dólares, el congresista es visto como un criminal.

Pero si por otra parte, junto con otros políticos ese congresista impone un "impuesto", demandando los mismos $1000 dólares del mismo vecino, esta acción de repente es vista como legítima.

Lo que hubiese sido robo a mano armada hubiese entonces sido visto por casi cualquier persona como un "cobro de impuestos" legítimo.

No solo el congresista NO sería visto como un criminal, sino que cualquier "evasor fiscal" quien se resistiera a las demandas de ese congresista extorsionista sería considerado como el "criminal".

Pero la creencia en la "autoridad" no solo cambia cómo es que los "legisladores" son vistos por las masas – también cambia cómo es que los "legisladores" se ven a si mismos.

Debería ser obvio que si una persona se convence de que tiene el derecho moral de gobernar sobre otros, esa creencia tendrá un efecto significativo sobre su comportamiento.

Si el legislador cree que tiene el derecho a demandar una porción de los ingresos de toda la demás gente, bajo la amenaza de castigo (dado que lo haga a través de los procedimientos "legales" aceptados), entonces él o ella ciertamente lo hará prácticamente siempre.

Si ese legislador está convencido de que él o ella tiene el derecho de controlar a la fuerza las decisiones de sus prójimos, y que para él o ella hacer eso es moral y legítimo, pues es una certeza que lo hará.

Y por lo menos al principio, ese legislador puede inclusive hacerlo con la mejor de las intenciones.

Un simple ejercicio mental nos da una mirada de cómo y por qué los políticos actúan como actúan.

Piensa en lo que tú harías si fueses declarado como el rey o reina del mundo entero.

Si tú estuvieses a cargo, ¿cómo mejorarías las cosas?

Considera cuidadosamente esta pregunta antes de seguir leyendo.



Cuando le preguntan a la gente qué harían si fuesen el rey o reina del mundo, casi nunca responden:

"Simplemente dejaría en paz a la gente."

En vez de eso, la mayoría de personas empiezan a imaginarse formas en las que podrían usar la habilidad de controlar a las personas como una herramienta para el bien, para el mejoramiento de la humanidad.

Si uno empieza con la suposición de que un control así puede ser legítimo y moral, las posibilidades son casi ilimitadas.

Uno podría crear un país más sano forzando a la gente a comer comidas más nutritivas y a ejercitarse regularmente.

Uno podría ayudar a los pobres forzando a los ricos a darles dinero.

Uno podría hacer que la gente estuviese más segura forzándolos a pagar por un fuerte sistema de defensa.

Uno podría hacer que las cosas fuesen más equitativas, y que la sociedad fuese más compasiva, forzando a la gente a comportarse de forma apropiada.

Sin embargo, aunque muchos beneficios positivos para la sociedad pueden ser imaginados…

Si el poder del "gobierno" fuese utilizado solo para el bien…

El potencial para la tiranía y la opresión – de hecho, la inevitabilidad de la tiranía y la opresión – es igualmente fácil de imaginar.

Una vez alguien cree que tiene el derecho de controlar a otros, hay poca probabilidad de que esa persona elegirá no usar ese poder.

Y sean cuales sean las nobles intenciones que esa persona pudo haber tenido al principio, lo que él o ella terminará haciendo en realidad es usar violencia, y amenazas de violencia, para imponer su voluntad sobre otras personas.

Inclusive causas que parecen ser benevolentes, como "ayudar a los pobres", primero requieren que un "gobierno" tome riqueza a la fuerza de otras personas.

Una vez una persona – sin importar lo virtuosa y bien intencionada que sea – haya aceptado la premisa de que la agresión "legal" es legítima…

Y una vez él o ella haya recibido las riendas del poder, y con ellas el supuesto derecho a gobernar…

La probabilidad de que esa persona elija no controlar a su prójimo a la fuerza es casi cero.

Los niveles de coerción y violencia que él o ella imponga sobre otros puede variar…

Pero esa persona se convertirá en un tirano, en mayor o menor grado, debido a que una vez una persona de verdad crea que tenga el derecho a gobernar (inclusive si solo es de forma "limitada")…

Esa persona no verá a las demás personas, ni los tratará, como iguales – los verá y tratará como súbditos.

Y eso es si la persona empezó con buenas intenciones – muchos de aquellos que buscan los "cargos altos" en los "gobiernos" lo hacen por razones puramente egoístas desde el principio…

Como el deseo de la riqueza y el poder para ellos solos, y el placer de dominar a otras personas.

Por supuesto, adquirir una posición de "autoridad" es, para personas así, una forma de alcanzar una enorme cantidad de poder que ellos de otra forma no tendrían.

Los ejemplos, a través del mundo y de la historia, de megalomaníacos usando la fachada de la "autoridad" para cometer crueles atrocidades son tan comunes y reconocidos que apenas y requieren mención.

Poner a personas malvadas en posiciones de "autoridad" (como Stalin, Lenin, Mao, Hitler, Mussolini, Pol Pot) ha resultado en atracos, asaltos, acosos, terror, torturas y hasta asesinatos de un número casi incomprensible de seres humanos.

Es tan obvio que casi suena bobo decirlo: Darle poder a gente malvada representa un grave peligro para la humanidad.

Pero darle poder a gente buena – gente quienes, por lo menos al principio, tienen la intención de usar su poder para el bien…

Puede ser igual de peligroso, ya que para que una persona crea que tiene el derecho a gobernar, eso necesariamente requiere que la persona crea que ella misma está exenta de la moralidad básica.

Cuando alguien se imagina a si mismo como un "legislador" legítimo, esa persona intentará usar la fuerza de la "ley" para controlar a sus vecinos, y no sentirá culpa alguna al hacerlo.

Irónicamente, aunque los "legisladores" están en la cima de la jerarquía autoritaria, inclusive ellos no aceptan responsabilidad personal de lo que haga el "gobierno".

Inclusive ellos hablan como si "la ley" es algo diferente a los mandamientos que ellos declaran.

Por ejemplo, es muy poco probable que cualquier político se sienta justificado contratando a matones armados para invadir la casa de su vecino, secuestrarlo, y encerrarlo en una jaula, por el supuesto pecado de fumar marihuana (como ocurre en los Estados Unidos).

Sin embargo, muchos políticos han apoyado exactamente eso a través de la "legislación" anti-drogas.

Ellos parecen no sentir ningún remordimiento ni culpa por el hecho de que su "legislación" ha resultado en que millones de personas no-violentas sean alejadas a la fuerza de sus amigos y familia…

Y hayan sido obligados a vivir en jaulas durante años – a veces durante el resto de sus vidas.

Cuando ellos hablan de los actos de violencia por los que son directamente responsables – y las "leyes anti-narcóticos" son solo un ejemplo – los "legisladores" usan términos como "la ley del lugar", como si ellos mismos fuesen meros espectadores…

Y "el lugar", "el país", o "la gente" fuesen quienes hicieron que ocurriera esa violencia.

Ciertamente el nivel de indiferencia psicológica de los políticos hacia lo que ellos han causado personalmente y directamente por medio de sus "leyes"… es algo que raya en la demencia.

Ellos comandan a ejércitos de "recolectores de impuestos" para confiscar a la fuerza las riquezas obtenidas por cientos de millones de personas.

Ellos declaran una invasiva "ley" tras otra, usando amenazas de violencia para controlar todos los aspectos de las vidas de millones de personas que nunca han conocido, y sobre quienes no saben nada.

Y después de que esos legisladores han sido directamente responsables por iniciar violencia regularmente contra casi todas las personas que viven a cientos o miles de millas de distancia de ellos…

Dichos legisladores quedan genuinamente impactados y ofendidos si una de sus víctimas los amenaza con usar violencia contra ellos.

Para los políticos es vil y despreciable que un simple plebeyo se atreva a amenazar a hacerle a ellos, lo que ellos le hacen a millones de personas todos los días.

Al mismo tiempo, los políticos no parecen notar los millones de personas…

* Que están encarceladas

* Cuya propiedad ha sido robada

* Cuyas vidas financieras han sido arruinadas

* Cuya libertad y dignidad han sido asaltadas

* Quienes han sido acosadas, atacadas, y a veces asesinadas

Por parte de matones del "gobierno", como resultado directo de las "leyes" que esos políticos crearon.

Cuando hombres y mujeres jóvenes están muriendo en miles, en la guerra más reciente declarada por los políticos, ellos hablan de esos fallecimientos como un "sacrificio por la libertad"… pero no es nada por el estilo.

Los políticos inclusive usan escenas de soldados en ataúdes – una consecuencia directamente atribuible a lo que hicieron esos políticos – como oportunidades fotográficas para mostrarle al público lo preocupados que están y lo compasivos que son.

Las mismas personas que envían a gente joven a matar y a morir, luego hablan sobre lo que ocurrió como si ellos fuesen simples observadores, diciendo cosas como "ellos murieron por su país" y "hay bajas en todas las guerras", como si la guerra hubiese ocurrido por sí misma.

Y por supuesto, los miles y miles de personas en "el otro lado" – los súbditos de otra "autoridad", los ciudadanos de otro "país" – quienes son asesinados en las guerras declaradas por los políticos… a duras penas y son mencionados.

Apenas y son una estadística que ocasionalmente es reportada en las noticias de la tarde.

Y los políticos jamás aceptan la más pequeña pizca de responsabilidad por el extendido y prolongado dolor y sufrimiento a gran escala, tanto mental como físico, que sus políticas belicistas han impuesto sobre miles, y hasta millones, de seres humanos.

De nuevo, la profundidad de su negación y completa evasión de su responsabilidad personal puede verse en el hecho de que, si una de las víctimas de los juegos bélicos de los políticos decide atacar a la fuente, apuntando directamente a quienes dieron la orden de atacar…

Entonces todos los políticos, inclusive aquellos que declaran estar en contra de la guerra, y todas las cabezas parlantes en la televisión, expresarán shock y ultraje de que alguien haría algo así de vil y despreciable.

Esto es porque en los ojos de los "legisladores", debido al increíble poder del mito de la "autoridad" de distorsionar completamente su percepción de la realidad…

Cuando ellos hacen algo que resulta en las muertes de miles de inocentes, eso es "el desafortunado costo de la guerra", pero cuando una de sus víctimas contraataca a la fuente, eso es "terrorismo".

Ya es lo suficientemente malo que aquellos quienes "solo están obedeciendo órdenes" nieguen la responsabilidad personal de sus acciones (lo cual es abordado más adelante)…

Pero que aquellos que se inventan y dan las órdenes nieguen cualquier responsabilidad por lo que sus órdenes directamente causaron que ocurriera… es pura y completa demencia.

Pero aún así eso es lo que los "legisladores" siempre hacen, en todo nivel.

Ya sea el gobierno federal, o un consejo local de un pueblo o barrio, cada vez que una "legislatura" impone un "impuesto" sobre algo, o impone una nueva restricción "legal", los políticos están usando la amenaza de la violencia para controlar a las personas.

Sin embargo, debido a su eterna fe en el mito de la "autoridad", ellos no pueden ver que eso es lo que están haciendo, y nunca toman responsabilidad personal por haber amenazado y extorsionado a sus prójimos.

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