El efecto sobre los defensores de la libertad | La superstición más peligrosa

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Los "gobiernos" por sí solos no hacen ningún daño, ya que solo son entidades ficticias.

Pero la creencia en los "gobiernos" – la noción de que algunas personas tienen el derecho moral de gobernar sobre otras – ha causado una cantidad incalculable de dolor, sufrimiento, injusticia, opresiones, esclavitudes y muertes.

El problema fundamental no reside en ningún conjunto de edificios, ni en ningún grupo de políticos, ni en ninguna pandilla de soldados, policías y otros agentes de imposición.

El problema fundamental no es una organización que pueda ser detenida por medio de la votación, o derrocada, o "reformada".

El problema fundamental es la creencia en sí misma – la fantasiosa superstición mitológica de la "autoridad" – la cual reside en las mentes de miles de millones de seres humanos, inclusive aquellos quienes más han sufrido por culpa de esa creencia.

Irónicamente, la creencia en la "autoridad" afecta drásticamente la percepción y acciones inclusive de aquellos quienes activamente luchan contra un régimen en particular.

La superstición drásticamente altera y limita la forma en que los disidentes "luchan" contra la opresión, y resulta en que casi todos sus esfuerzos sean impotentes.

Además, en la rara ocasión de que un tirano en particular sea derrocado, una forma de opresión casi siempre es reemplazada por otra – inclusive una que es todavía peor a la anterior.

En vez de luchar contra una bestia no-existente, lo que los "luchadores por la libertad" necesitan hacer es reconocer que la bestia NO es real, que no existe, que no puede existir, y actuar de acuerdo a eso.

Por supuesto, si solo unas pocas personas superan la superstición, es muy posible que estas sean ridiculizadas, condenadas, atacadas, encarceladas, o asesinadas, por aquellos quienes siguen creyendo firmemente en el mito.

Pero inclusive si una minoría significativa de personas deja de creer en la superstición, y cambian su comportamiento de acuerdo a eso, el mundo cambiará drásticamente para bien.

Cuando la gente de verdad quiera libertad de verdad, la alcanzarán sin la necesidad de ninguna elección ni revolución.

El problema es que casi nadie quiere en verdad que la humanidad sea libre, y casi nadie opone la opresión en principio.

Los efectos del mito de la "autoridad" permanecen intactos inclusive en las mentes de la mayoría de personas que se consideran rebeldes, inconformistas y pensadores libres.

Durante su adolescencia, muchas personas pasan por un periodo de aparente rebeldía, la cual consiste más que todo en hacer lo que sea que aquellos con "autoridad" les dicen que no hagan, como:

Fumar, practicar la promiscuidad sexual, usar drogas, usar ropa y estilos de peinado diferentes a lo normal, hacerse tatuajes y piercings corporales, y así.

Siendo así, sus acciones todavía son controladas, aunque de una forma retraída, por el mito de la "autoridad".

En vez de obedecer por obedecer, ellos desobedecen por desobedecer…

Pero todavía no muestran señal de pensar por si mismos.

Ellos se comportan como niños enojados en vez de niños obedientes, pero todavía no se comportan como adultos.

Y en la mayoría de los casos, su deseo natural de romper las cadenas de la "autoridad" no dura mucho, "dejan atrás" sus tendencias anti-autoritarias, y gradualmente se transforman en "ciudadanos modelo"…

Es decir, súbditos obedientes.

Por ejemplo, los supuestamente radicales anti-autoritarios hippies de los años 1960s más o menos se convirtieron en el nuevo "gobierno" de los Estados Unidos con la presidencia de Bill Clinton.

Inclusive los "peaceniks", cuyo mantra era "vive y deja vivir", cuando se les daba la oportunidad de volverse la nueva "autoridad", eligieron meterse forzosamente en las vidas de otros así como lo hicieron sus predecesores (y hasta más), incluyendo el uso de la conquista militar.

De la misma forma, aquellos en la "generación X", el público de "MTV", y así, siempre han enfocado sus esfuerzos en poner en el poder a la gente con la cual están de acuerdo, en vez de trabajar en alcanzar libertad de verdad.

Existe una diferencia fundamental entre tener quejas sobre una clase gobernante en particular, y reconocer y oponerse a la demencia de la "autoridad" en principio.

En resumen, en todas las varias manifestaciones sociales de la supuesta rebeldía e inconformidad, casi nadie ha escapado de verdad del mito de la "autoridad".

En su lugar ellos simplemente han intentado crear una nueva "autoridad", una nueva clase gobernante, un nuevo "gobierno", una nueva máquina centralizada de coerción a través de la cual pudiesen subyugar y controlar a sus prójimos a la fuerza.

En otras palabras, casi todos los supuestos "rebeldes" son hipócritas quienes pretenden resistirse al "hombre de traje elegante", pero quienes en realidad quieren convertirse en "el hombre de traje elegante".

Y esto no es sorpresa – si uno empieza asumiendo que debe haber una "autoridad", y que un "gobierno" ejerciendo control sobre la población es una situación legítima, ¿por qué es que alguien no querría estar a cargo?

Cada persona, por definición, quiere que el mundo sea lo que él o ella piensa que debería ser, ¿así que cuál sería la mejor forma de que una persona logre eso que convertirse en rey?

Si alguien acepta la noción de que el poder autoritario es válido, ¿por qué esa persona no querría usarlo para tratar de moldear el mundo como él o ella quiere que sea?

Esta es la razón por la cual las únicas personas quienes verdaderamente defienden la libertad en principio son los anarquistas / voluntaristas…

Es decir, la gente que de verdad entiende que dominar a otros a la fuerza no es legítimo, inclusive si se le llama "la ley", e inclusive si se hace en el nombre de "la gente" o "el bien común".

Existe una enorme diferencia entre buscar un amo nuevo que sea más sabio y noble, y luchar por un mundo en el que todos seamos iguales, en el sentido de que no hayan ni amos ni esclavos.

De la misma forma, existe una enorme diferencia entre un esclavo quien cree en el principio de la libertad, y un esclavo cuya meta definitiva es convertirse en el nuevo amo.

Y esto es cierto, inclusive si el esclavo de verdad tiene la intención de ser un amo compasivo y generoso.

Inclusive aquellos quienes apoyan un "gobierno" relativamente limitado y benigno están apoyando lo opuesto a la libertad.

Y siempre y cuando la gente crea en el mito de la "autoridad", la caída de cada tirano será proseguida por la creación y crecimiento de un nuevo tirano.

La historia está repleta de ejemplos de esto, como el de Fidel Castro y el Che Guevara, quienes se retrataban a si mismos como "guerreros de la libertad" para luego convertirse en los nuevos opresores.

No hay duda de que su vehemente oposición contra los opresores bajo los que sufrieron ellos y sus amigos era genuina…

Pero ellos no estaban opuestos a la opresión autoritaria como tal, como claramente lo demostraron por su comportamiento una vez obtuvieron poder.

Este patrón ha sido repetido una y otra vez a través de la historia, con el resentimiento de un régimen tiránico convirtiéndose en la semilla del siguiente régimen tiránico.

Inclusive la llegada al poder de Hitler se dio, en gran parte, debido a la furia por las percibidas injusticias y opresiones que se le impusieron a Alemania por medio del tratado de Versalles.

Por supuesto, siempre que los rebeldes crean en la superstición de la "autoridad", su primer prioridad después de haber derrocado al "gobierno" actual será establecer uno nuevo.

Así que inclusive actos de gran valentía y heroísmo, entre aquellas personas quienes todavía creen en los "gobiernos", no han logrado más que reemplazar a un tirano por otro.

Muchos han podido reconocer y oponer actos específicos de tiranía por parte de ciertos regímenes…

Pero muy pocos han reconocido que el problema subyacente no es quién se siente en el trono – el problema es la creencia de que existe un trono sobre el cual sentarse.

La misma falla en reconocer el problema real ocurre también durante las "reformas" mundanas y relativamente pacíficas.

Por ejemplo, en Estados Unidos, una gran porción de la población es perfectamente capaz de ver las injusticias que resultan de la "guerra contra las drogas", la instigación de guerras globales, y otras violaciones a los derechos civiles cometidas por tiranos republicanos.

Sin embargo, al no reconocer la creencia en la "autoridad" como un problema real, la solución propuesta por aquellos quienes reconocen una injusticia así es darle las riendas del "gobierno" a los tiranos demócratas.

Mientras tanto, otra enorme proporción de la población es perfectamente capaz de ver las injusticias que resultan de los altos "impuestos", el "gobierno" micro-administrando todas las industrias, los esquemas de redistribución de riqueza, desarmar a los ciudadanos ("control de armas"), etc.

Sin embargo, al no reconocer a la creencia en la "autoridad" como el verdadero problema, la solución propuesta por aquellos quienes reconocen injusticias así es darle de vuelta las riendas del "gobierno" a los tiranos republicanos.

Y así, década tras década, la máquina de la opresión cambia de manos, mientras que la libertad individual, en todos los aspectos de la vida, sigue disminuyendo.

Y aún así, todo lo que la mayoría de estadounidenses apenas pueden contemplar como solución es otra elección, u otro partido político, u otro esfuerzo de cabildeo, con la esperanza de rogarle a la clase gobernante que sea más sabia y benevolente.

Algunas personas, viendo los desastres causados por el sistema de dos partidos de Estados Unidos, le echan la culpa al "extremismo" por los efectos negativos del "gobierno".

Ellos suponen que si la gente simplemente apoyara una forma de control coercitivo que estuviese en algún lugar en medio de la "ultra izquierda" y "ultra derecha", las cosas mejorarían.

Muchas personas declaran ser independientes, de mente abierta y moderadas…

Pero en realidad son simples defensores de la opresión en general, en vez de ser defensores de un sabor particular de opresión.

La "izquierda" y la "derecha" son simplemente dos máscaras que una clase gobernante se puede poner, y crear una máscara nueva que sea un equilibro entre las otras dos (el "centrismo" o "centro político") no tendrá absolutamente ningún efecto sobre la naturaleza de la bestia, o la destrucción que esta causa.

Tomar una posición en la mitad entre la tiranía de "izquierda" y la tiranía de "derecha" no resulta en libertad – resulta en tiranía bipartita.

Entre aquellos quienes votan demócrata o republicano – o cualquier otro partido – nadie reconoce el problema subyacente…

Y como resultado, nadie se acerca a una solución real.

Ellos siguen siendo esclavos porque sus pensamientos y discusión están limitados a la pregunta sin sentido de quién debería ser su amo.

Ellos nunca consideran – ni se atreven a considerar – la posibilidad de que no deberían tener un amo en lo absoluto.

Y como resultado ellos se enfocan enteramente en acciones políticas de uno u otro tipo, lo cual está todo fundamentado en la creencia en la "autoridad", la cual es el problema en sí.

Por lo tanto los esfuerzos de los estatistas están condenados a fracasar, y siempre lo estarán.

Esto es verdad inclusive para los "movimientos políticos" menos conocidos que supuestamente son pro-libertad, incluyendo a los constitucionalistas, el partido libertario, y otros.

Siempre y cuando ellos piensen y actúen dentro de los confines del juego del "gobierno", sus esfuerzos no solo serán completamente incapaces de resolver el problema…

Sino que en realidad empeorarán el problema porque inadvertidamente estarán legitimando el sistema de dominación y subyugación que usa la etiqueta de "gobierno".

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