Efectos del mito | La superstición más peligrosa

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PARTE 3: Los efectos de la superstición

A través de los años, los seres humanos se han apegado a todo tipo de supersticiones y suposiciones falsas, muchas de las cuales son relativamente inofensivas.

Por ejemplo, cuando la mayoría de personas creían que la tierra era plana, esa noción objetivamente incorrecta tuvo poco o ningún impacto sobre cómo la gente vivía sus vidas diarias, o cómo ellos se trataban el uno al otro.

De igual forma, si los niños creen en el hada de los dientes, o creen que la cigüeña entrega bebés, ellos no se convertirán en seres malvados como resultado de aceptar mitos así.

Por otro lado, durante los años otros mitos y suposiciones falsas han representado peligros verdaderos para la humanidad.

Uno de estos pudo haber sido un simple malentendido entre doctores, llevándolos a probar "curas" que representaban una amenaza más grande para sus pacientes que los padecimientos que estaban tratando de tratar.

Como un ejemplo más drástico, algunas culturas ofrecían sacrificios humanos con la esperanza de que al hacerlo ganarían la bendición de dioses imaginarios.

Pero nada se acerca al nivel de destrucción – mental, emocional y físico – que ha ocurrido en todo el mundo, a través de toda la historia conocida, como resultado de la creencia en la "autoridad".

Alterando drásticamente la forma en que la gente percibe el mundo, el mito de la "autoridad" altera tanto sus pensamientos como sus acciones.

De hecho, la creencia en la legitimidad de una clase gobernante (los "gobiernos") lleva casi a todo el mundo a aprobar o cometer actos de maldad sin siquiera notarlo.

Habiendo sidos convencidos de que la "autoridad" es real, y que por medio de esta algunos seres humanos han adquirido el derecho moral de iniciar violencia, y cometer actos de agresión contra otros (por medio de supuestas "leyes")…

Todo demócrata, todo republicano, todo votante, y todo aquel que apoye los "gobiernos" en la forma que sea, es un defensor de la violencia y la injusticia.

Por supuesto, ellos no lo ven así porque su creencia en la "autoridad" ha retorcido y pervertido su percepción de la realidad.

El problema es que cuando algo altera la percepción de la realidad de una persona, la persona rara vez nota cuando esto ocurre.

Por ejemplo, el mundo puede verse muy diferente para alguien que usa lentes de contacto de colores, inclusive aunque la persona no puede ver los lentes como tal.

Lo mismo es verdad para los "lentes" mentales.

Cada persona cree que el mundo realmente es como ellos lo ven.

Todos pueden señalar a otros y decir que ellos no están en contacto con la realidad…

Pero casi nunca piensan que su propia percepción está distorsionada, inclusive cuando otras personas se lo dicen.

El resultado son miles de millones de personas señalándose los unos a los otros, diciéndose lo equivocados y fantasiosos que son, pero casi ninguno de ellos tiene la voluntad, o inclusive es capaz…

De examinar honestamente los "lentes" mentales que distorsionan sus propias percepciones.

Todo aquello a lo que una persona ha sido expuesta, especialmente cuando es joven, tiene un impacto en cómo él o ella ve el mundo:

* Lo que sus padres le enseñaron

* Lo que aprendió en la escuela

* Cómo ha visto a otros comportarse

* La cultura en la que creció

* La religión con la que fue criado

Todo esto crea duraderos "lentes" mentales que afectan la forma en que uno ve el mundo.

Existen incontables ejemplos de cómo es que simples diferencias en perspectiva pueden llevar a horrendas consecuencias.

Un terrorista suicida quien intencionalmente mata ciudadanos se imagina que está haciendo lo correcto.

Casi todas las personas que participan en una guerra se imaginan como parte de "los buenos de la película", de los que tienen la razón.

Nadie se imagina a si mismo siendo "el malo de la película".

Los conflictos militares son enteramente el resultado de diferencias en perspectiva que resultan de los "lentes" mentales que han sido inculcados sobre los soldados de ambos bandos.

Debería ser evidente que si miles de personas básicamente buenas vieran el mundo tal como es, ellos no tratarían de matarse los unos a los otros desesperadamente.

En la mayoría de los casos el problema no es una maldad o malicia real, sino simplemente la inhabilidad de ver las cosas como realmente son.

Considera, como analogía, alguien quien acaba de consumir un fuerte alucinógeno, y como resultado se convence de que su mejor amigo en realidad es un malvado monstruo alienígena disfrazado.

Desde la perspectiva de quien está sufriendo las alucinaciones, atacar a su amigo suena perfectamente razonable y justificado.

El problema, en el caso de aquel cuya percepción de la realidad ha sido distorsionada, no es que él sea inmoral, o que él sea estúpido, o que él sea malicioso…

El problema es que él no está viendo las cosas como realmente son, y como resultado, sus decisiones y acciones que para él parecen perfectamente apropiadas, en realidad son horriblemente destructivas.

Y cuando esa alucinación es compartida por muchos, los resultados se vuelven mucho peores.

Cuando todos comparten la misma percepción errada de la realidad – cuando todos creen en algo falso, inclusive algo evidentemente absurdo – para ellos no se siente falso ni absurdo.

Cuando una idea falsa o ilógica es repetida y reforzada constantemente a casi todas las personas, la gente muy rara vez si quiera la cuestiona.

De hecho, la mayoría de personas se vuelven literalmente incapaces de cuestionarla, porque con el tiempo la idea se solidifica en sus mentes como un hecho…

Una suposición que no necesita de una base racional, y que no necesita ser analizada ni reconsiderada, ya que todos saben que es verdad y punto.

Sin embargo, en realidad cada persona simplemente asume que es verdad, porque él o ella no se puede imaginar que todas las demás personas…

Incluyendo todas esas respetables, reconocidas y educadas personas en la radio y la televisión…

Puedan creer en algo falso.

¿Cómo podría atreverse un individuo promedio a dudar algo que todo el mundo parece aceptar con total comodidad como una verdad incuestionable?

Una creencia así de arraigada es invisible para aquellos que la creen.

Cuando una mente siempre ha pensado en algo de una cierta forma, la mente se imaginará evidencia, y alucinará experiencias que soportan la idea.

Hace mil años la gente proclamaba con seguridad que era un hecho probado que el mundo era plano, y lo hubiesen dicho con tanta certeza y honestidad como hoy en día nosotros proclamamos que es redondo.

Para ellos, la idea de que la Tierra sea una gigantesca cosa esférica, flotando por el espacio, y atada a nada, sonaba evidentemente ridículo.

Y su suposición totalmente falsa de que el mundo fuese plano les hubiese parecido a ellos como un hecho científico y evidente.

Así mismo ocurre con la creencia en la "autoridad" y los "gobiernos":

Para la mayoría de personas, el "gobierno" es algo que se siente como una obvia realidad, tan racional y evidente como la gravedad.

Muy pocas personas han examinado el concepto de forma objetiva debido a que nunca han tenido la razón para hacerlo.

"Todo saben" que el "gobierno" es real, y necesario, y legítimo, e inevitable.

Todos asumen que lo es, y hablan como si lo fuera, ¿así que por qué alguien cuestionaría estas cosas?

No solo a la gente rara vez se le da razón para examinar el concepto de "gobierno", sino que tienen un fuerte incentivo psicológico para no examinarlo.

Es extremadamente incómodo y perturbador, inclusive existencialmente terrorífico, para alguien el cuestionar una de las suposiciones fundamentales sobre la cual toda su percepción de la realidad, y todo su código moral, han estado basados durante toda su vida.

Aquella persona cuya percepción y juicio han sido distorsionados por la superstición de la "autoridad" (y eso describe casi a todo el mundo) no le parecerá fácil ni agradable contemplar la posibilidad de que todo su sistema de creencias está basado en una mentira…

Y que mucho de lo que él o ella ha hecho durante su vida, como resultado de creer esa mentira, ha sido dañino para sí mismo, sus amigos y familia, y la humanidad en general.

En resumen, la creencia en la "autoridad" y el "gobierno" retuerce la percepción de casi toda persona, distorsiona su juicio, y la lleva a decir y hacer cosas que usualmente son una o más de las siguientes:

* Irracionales

* Inútiles

* Contraproducentes

* Hipócritas

* Horriblemente destructivas

* Cruelmente malvadas

Por supuesto, los creyentes en el mito no lo ven así, ya que ellos no lo ven para nada como una creencia.

Ellos están firmemente convencidos de que la "autoridad" es real, y basándose en esa falsa suposición, concluyen que sus percepciones, pensamientos, opiniones y acciones resultantes son perfectamente razonables, justificadas y apropiadas…

Así como los antiguos aztecas sin duda alguna creían que sus sacrificios humanos eran razonables, justificados y apropiados.

Una superstición capaz de hacer que gente de otra forma decente vean el bien como mal, y el mal como bien – lo cual es exactamente lo que la creencia en la "autoridad" hace – es lo que representa la verdadera amenaza a la humanidad.

La superstición de la "autoridad" afecta las percepciones y acciones de diferentes personas de formas diferentes…

Ya sean los "legisladores" quienes se imaginan con el derecho a gobernar…

Los "agentes de imposición" que se imaginan con el derecho y obligación de imponer los mandatos de los "legisladores"…

Los súbditos que se imaginan a si mismos con el deber moral de obedecer…

O simples espectadores mirando como observadores neutrales.

El efecto de la creencia en la "autoridad" en estos varios grupos, cuando se toman juntos, conlleva a un grado de opresión, injusticia, robo, y asesinato, el cual simplemente no podría existir de otra forma.

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