Los efectos sobre los criminales de verdad | La superstición más peligrosa

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Irónicamente, en situaciones en las que la obediencia sí mejoraría el comportamiento humano, la "autoridad" no tiene efecto.

Por ejemplo, aquellos individuos cuyas propias consciencias no los detienen de robar o asaltar a sus prójimos porque a ellos no les importan los estándares usuales del bien y el mal…

Tampoco les importa lo que la "autoridad" les diga hacer.

Solo son aquellos que intentan ser buenas personas quienes se sienten forzados a obedecer a la "autoridad".

La creencia en la "autoridad" es una creencia sobre la moralidad – es la idea de que la obediencia es moralmente buena.

Para aquellos a quienes no les importa lo que es considerado "bueno" – las mismas personas cuyas consciencias no son suficientes para hacer que se comporten de forma civilizada…

El mito de la "autoridad" no tiene efecto.

Poniéndolo de otra forma, solo aquellos que no necesitan ser controlados – es decir, aquellos que ya están intentando vivir vidas morales – sienten la obligación de obedecer a los controladores.

Mientras tanto, aquellos que representan una amenaza verdadera para las sociedades pacíficas no sienten ninguna obligación moral de obedecer a ninguna "autoridad".

Hablando en general, todas las órdenes de la "autoridad", incluyendo órdenes inherentemente justificables como "no robarás" o "no asesinarás", siempre son…

* O innecesarias (cuando son dirigidas a personas buenas)

* O inefectivas (cuando se dirigen a gente mala)

Es difícil imaginar cualquier situación en la cual un individuo de otra forma no sentiría aprensión de cometer robo, asalto o asesinato, pero se sentiría culpable de violar "leyes" que prohíben esas acciones.

Debería hacerse aquí una distinción entre obligación moral, y miedo a la retaliación.

Un ladrón quien no siente ninguna obligación moral de abstenerse de robar tampoco sentirá ninguna obligación moral de obedecer las "leyes" contra el robo.

Sin embargo, si él o ella percibe una amenaza a su propia seguridad, sea por parte de la "policía" o quien sea, él o ella podría sentirse disuadido de robar a alguien.

Pero ese efecto de disuasión viene completamente de una amenaza de recibir violencia, y no por la "autoridad" declarada que soporta la amenaza.

Esto significa que la supuesta "autoridad" nunca es lo que evita que los crímenes ocurran, y también demuestra que un sistema efectivo de disuasión NO requiere para nada de ninguna "autoridad".

Esto será discutido en más detalle más adelante.

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