El ingrediente secreto | La superstición más peligrosa

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En sus intentos de justificar la existencia de una clase gobernante (un "gobierno"), los estatistas usualmente describen cosas perfectamente razonables, legítimas y útiles, y luego proclaman que estas son el "gobierno".

Ellos podrían argumentar que, "una vez la gente coopere para formar un sistema organizado de defensa mutua, eso es gobierno".

O podrían declarar que, "cuando la gente decide colectivamente la forma en que en su pueblo funcionarán las carreteras, el comercio, y los derechos de propiedad, eso es gobierno".

O también podrían decir que, "cuando la gente junta recursos para hacer cosas de forma colectiva, en vez de que cada individuo tenga que hacerlo todo por sí mismo, eso es gobierno".

Ninguna de esas declaraciones es verdad.

Esas declaraciones hacen que el "gobierno" suene como una parte natural, legítima y útil de las sociedades humanas.

Pero todas ellas fallan en entender la naturaleza fundamental de los "gobiernos".

"Gobierno" no es organización, cooperación, o acuerdo mutuo.

Incontables grupos y organizaciones, como supermercados, equipos de fútbol, compañías de coches, clubs de tiro con arco, etc., participan en acciones cooperativas, colectivas y mutuamente benéficas…

Pero estos grupos y organizaciones no son llamados "gobiernos", porque la gente no imagina que esos grupos y organizaciones tengan el derecho de gobernar a la gente.

Y ese es el ingrediente secreto que convierte a algo en "autoridad":

El supuesto derecho de controlar a otros a la fuerza.

Los "gobiernos" no simplemente surgen de los supermercados o equipos de fútbol, ni tampoco surgen porque la gente prepare y provea defensa mutua.

Existe una diferencia fundamental entre "¿Cómo podemos defendernos efectivamente?" y "¡Tengo el derecho a gobernarte!"

Contrario a lo que los libros de cívica y ciencias políticas pueden declarar, los "gobiernos" no son el resultado de la economía o de las interacciones humanas básicas.

Los "gobiernos" no se dan como resultado de que la gente actúe de forma civilizada y organizada.

En realidad, los "gobiernos" son completamente el producto de creer en el mito de que "alguien tiene que gobernarnos".

Sin la superstición de la "autoridad", ninguna cantidad de cooperación u organización voluntaria jamás podría convertirse en "gobierno".

Se requeriría un drástico cambio en la percepción pública hacia un proveedor de servicios, sea que el servicio sea comida, vivienda, información, protección, o lo que sea, para transformarse en un gobernante legítimo.

Un sistema de organización no puede convertirse mágicamente en un "gobierno", así como un guardia de seguridad no puede convertirse mágicamente en un rey.

Y este hecho está relacionado con otra declaración que repiten los estatistas:

Que eliminar el "gobierno" resultaría en que bandas violentas obtuviesen poder, y que una de ellas se convertiría en el nuevo "gobierno".

Pero la conquista violenta no se convierte mágicamente en "gobierno", así como eso no pasa con la cooperación pacífica.

A menos que la gente imagine que esa banda violenta tiene el derecho de gobernar, esta no será vista como un "gobierno".

De hecho, la habilidad de controlar las poblaciones modernas, especialmente las poblaciones armadas, depende totalmente de la legitimidad percibida de los controladores.

Hoy en día, gobernar cualquier población de tamaño significativo usando solo la fuerza bruta requeriría de una gigantesca cantidad de recursos (armas, espías, mercenarios, etc.)

Se requerirían tantos recursos para eso que sería casi imposible hacerlo.

La idea de que una banda de criminales despiadados obtenga el dominio de un país puede servir para una película entretenida…

Pero no puede ocurrir en el mundo real, dentro de un país equipado con las formas más básicas de medios de comunicación y armas de fuego.

La única forma en que es posible controlar una población grande hoy en día es si aquel que busca dominar logra convencer primero a la gente que él o ella tiene el derecho moral de ejercer su dominio sobre ellos.

Y esa persona puede adquirir dominio solo si puede clavar el mito de la "autoridad" en las cabezas de sus víctimas, convenciéndolas de que él o ella es un "gobierno" legítimo y apropiado.

Y si él o ella logra eso, se necesitará de muy poca fuerza para que esa persona adquiera y mantenga el poder.

Pero si el régimen de esa persona pierde legitimidad en los ojos de sus víctimas, o si nunca logra alcanzar esa percibida legitimidad, la fuerza bruta por sí sola no podrá darle poder duradero a ese dominador.

En resumen, ni las bandas violentas ni los grupos cooperativos jamás podrán convertirse en "gobierno", a menos que las personas crean en el mito de que alguien tiene el derecho de gobernarlos.

Así mismo, una vez la gran mayoría de la gente se libere del mito de la "autoridad", ellos no necesitarán de una revolución para ser libres…

Cuando eso ocurra el "gobierno" simplemente cesará de existir, ya que el único lugar en el que ha existido es en las mentes de aquellos que creen en la superstición de la "autoridad".

De nuevo, los políticos, y los mercenarios que llevan a cabo las amenazas de los políticos, son muy reales…

Pero sin su percibida legitimidad, ellos son reconocidos como una banda de delincuentes con sed de poder, y no como un "gobierno".

También debería mencionarse que algunos han declarado (incluyendo Thomas Jefferson, en la declaración de independencia de los Estados Unidos) que es posible, y deseable, tener un "gobierno" que no haga nada más que proteger los derechos de los individuos.

Pero una organización que solo haga eso NO sería un "gobierno".

Todos los individuos tenemos el derecho a defendernos a nosotros mismos, y a otras personas, contra los atacantes.

El ejercer ese derecho, inclusive a través de una operación muy organizada a gran escala, no sería un "gobierno", así como la producción organizada de comida a gran escala tampoco constituye un "gobierno".

Para que algo sea un "gobierno" este debe, por definición, hacer algo que el resto de la gente no tiene el derecho a hacer.

Un "gobierno" con los mismos derechos que todas las demás personas no es un "gobierno", así como un hombre promedio caminando por la calle no es un "gobierno".

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