El mito del consentimiento | La superstición más peligrosa

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En el mundo moderno, la esclavitud es odiada y condenada casi universalmente.

Pero la relación de una percibida "autoridad" hacia su súbdito es básicamente una relación de un propietario de esclavos (el dueño) y un esclavo (la propiedad).

Al no querer admitir eso, y sin querer apoyar lo que se reduce a esclavitud, aquellos quienes creen en la "autoridad" están entrenados para memorizar y repetir retórica descaradamente incorrecta, diseñada para ocultar la verdadera naturaleza de la situación.

Un ejemplo de esto es la siguiente frase: "El consentimiento de los gobernados".

Existen dos formas básicas en las que la gente puede interactuar:

* Por medio de acuerdo mutuo

* O por medio de una persona usando amenazas o violencia para forzar su voluntad sobre otra persona

El primer tipo de interacción puede ser etiquetada como "consentir / consentimiento", ya que ambas partes acuerdan deliberadamente y voluntariamente lo que se llevará a cabo.

El segundo tipo de interacción puede ser etiquetada como "gobernar", ya que una persona está controlando por la fuerza a otra.

Ya que estos dos tipos de interacciones, consentir y gobernar, son opuestos, el concepto de "el consentimiento de los gobernados" es una contradicción.

Si existe consentimiento mutuo entonces no es "gobierno". Y si se está ejerciendo gobierno, no hay consentimiento.

Algunos declararán que la mayoría, o que la gente en general, han dado su consentimiento de ser gobernados, inclusive si muchos individuos no han dado ese consentimiento.

Pero un argumento así pone de cabeza el concepto del consentimiento.

Ninguna persona, ya sea individualmente o en grupo, puede dar consentimiento para que se le haga algo a otra persona.

Eso simplemente NO es lo que significa el "consentimiento".

Es totalmente ilógico decir, "doy mi consentimiento de que te roben a ti".

Sin embargo, esta es la base del culto de la "democracia": La noción de que una mayoría puede dar consentimiento en nombre de una minoría.

Eso no es "consentimiento de los gobernados" – es control forzoso sobre los gobernados, con el "consentimiento" (énfasis en las comillas) dado por un tercero.

Inclusive si alguien fuese lo suficientemente tonto para decirle a alguien más, "acepto que me controles a la fuerza", en el momento que el controlador deba forzar al "controlado" a hacer algo, en ese caso obviamente ya no existe "consentimiento".

Antes de ese momento no había "gobierno" – solo cooperación voluntaria.

Expresar el concepto de forma más precisa expone su inherente esquizofrenia:

"Acepto permitirte que me fuerces a hacer cosas, sea que yo esté de acuerdo con esas cosas o no."

Pero en el mundo real nadie jamás acepta que aquellos en el "gobierno" hagan lo que sea que quieran.

Siendo así, para poder fabricar "consentimiento" donde no existe ninguno, los creyentes en la "autoridad" añaden otro paso todavía más descabellado a esta mitología:

La noción del "consentimiento implicado".

Esta declaración establece que, por solo vivir en un pueblo, o estado, o país, uno "acepta" obedecer cualquieras que sean las reglas que resultan ser declaradas por las personas quienes declaran tener el derecho de gobernar ese pueblo, estado o país.

La idea es que si a alguien no le gustan las reglas que se imponen allí, él o ella es libre de abandonar ese pueblo, estado o país.

Y así, si la persona decide no marcharse, eso significa que la persona está dando su consentimiento de ser controlado por los gobernantes de esa jurisdicción.

Aunque esta idea es repetida constantemente como si fuera un evangelio, es una idea que desafía el sentido común.

No tiene más sentido que un ladrón de autos deteniendo a un conductor durante un domingo, diciéndole:

"Oiga, por estar conduciendo un coche en este vecindario durante un domingo, usted está aceptando darme su coche."

Un tercero obviamente no puede decidir qué cuenta como una persona "aceptando" hacer algo.

Un acuerdo es cuando dos o más personas comunican una disposición mutua de hacer algún tipo de acuerdo.

Simplemente nacer en un lugar no representa estar de acuerdo con nada…

Ni tampoco lo es vivir en tu propia casa cuando un rey o un político ha declarado que esta se encuentra dentro del reino que él o ella gobierna.

Una cosa es que alguien diga, "si quieres estar en mi coche no puedes fumar", o "puedes entrar a mi casa pero solo si te quitas los zapatos".

Pero es algo muy diferente intentar decirle a otras personas lo que pueden hacer o no dentro de su propiedad.

Sea quien sea que tenga el derecho de establecer las reglas para un lugar en particular es, por definición, el propietario del lugar.

Esa es la base de la idea de la propiedad privada: Que puede haber un "propietario" quien tiene el derecho exclusivo de decidir qué se hará, y que no se hará, en su propiedad.

El propietario de una casa tiene el derecho de mantener a otras personas fuera de ella, y por extensión, tiene el derecho de decirles a los visitantes a esa propiedad lo que ellos pueden y no pueden hacer mientras estén allí.

Y eso nos aclara un poco la subyacente suposición tras la idea del consentimiento implicado.

Decirle a alguien que sus únicas opciones válidas son…

* O abandonar el "país"

* U obedecer las órdenes que los políticos impongan, sean las que sean

… lógicamente implica que todo lo que existe dentro del "país" es la propiedad de los políticos.

Si una persona puede invertir dinero año tras año para poder pagar por su casa, o si inclusive la construye él o ella misma, y sus opciones siguen siendo u obedecer a los políticos, o marcharse…

Eso significa que su casa, y el tiempo y esfuerzo que él o ella invirtió en la casa, son la propiedad de los políticos.

Y que el tiempo y esfuerzo de una persona le pertenezcan "legítimamente" a otra persona, es la definición de esclavitud.

Eso es exactamente lo que significa la teoría del "consentimiento implicado":

Que todo "país" es una enorme plantación de esclavos, y que todo y todos allí son la propiedad de los políticos.

Y por supuesto, el amo no necesita del consentimiento de su esclavo.

Los creyentes en el "gobierno" nunca explican cómo es que unos pocos políticos pudieron haber obtenido el derecho de obtener unilateralmente la propiedad exclusiva de miles de millas cuadradas de terrenos…

Nunca explican cómo es que la clase gobernante obtuvo todo ese territorio para gobernarlo y explotarlo como mejor les pareciera, sea que otras personas ya estuviesen viviendo en esas tierras o no.

Eso no sería diferente a un lunático diciendo, "ahora declaro que Norteamérica es de mi propiedad, así que cualquier persona que viva aquí debe hacer lo que sea que yo diga. ¡Y si no les gusta se pueden ir!"

También existe un problema práctico con esa actitud de "obedece o lárgate", la cual es que salir de un "país" (una gigantesca plantación de esclavos) resultaría en que el individuo termine en otra gigantesca plantación de esclavos – otro "país".

El resultado final es que todas las personas en el planeta tierra somos esclavos, con la única opción de elegir bajo cuál amo queremos vivir.

Esto descarta que cualquiera de nosotros esté viviendo bajo una libertad real, y demuestra todavía más que nada de eso tiene que ver con el "consentimiento" de verdad.

La creencia de que los políticos lo poseen todo es demostrada de forma todavía más dramática en el concepto de las "leyes" de inmigración.

La idea de que un ser humano necesita permiso de los políticos para poner pie en cualquier lugar en un país…

Y la noción de que puede ser un "crimen" que alguien cruce una línea invisible de una jurisdicción autoritaria a otra implica que el país entero es la propiedad de la clase gobernante.

Si un ciudadano no tiene el permiso de:

* Contratar a un "inmigrante ilegal"

* Comerciar con ese inmigrante

* Y/O invitar a ese inmigrante a su propia casa

… entonces ese ciudadano no posee nada, y los políticos lo poseen todo.

No solo es ilógica la teoría del "consentimiento implicado", sino que obviamente no describe la realidad.

Cualquier "gobierno" que hubiese obtenido el consentimiento legítimo de sus súbditos no necesitaría, ni tendría, agentes que impongan la "ley".

La imposición ocurre únicamente si alguien no da consentimiento de algo.

Cualquier persona puede abrir sus ojos y ver que con regularidad los "gobiernos" les hacen muchas cosas a las personas en contra de su voluntad.

Ser consciente de la infinidad de…

* Recolectores de impuestos

* Policías, inspectores y reguladores

* Guardias fronterizos

* Agentes anti-narcóticos

* Procuradores

* Jueces

* Soldados

* Y todos los demás mercenarios del estado

… y aun así declarar que los "gobiernos" hacen lo que hacen con el consentimiento de los "gobernados", es absolutamente ridículo.

Cada individuo, si él o ella es honesto consigo mismo, sabe que a aquellos en el poder no les importa si él o ella da consentimiento de obedecer sus "leyes"…

Ya que las órdenes de los políticos se llevarán a cabo, usando fuerza bruta si es necesario, con o sin el consentimiento del individuo que sea.

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