Excusas para cometer agresión | La superstición más peligrosa

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Aunque la "democracia" con frecuencia es alabada como el pináculo de la civilización, cooperación, e interacción pacífica…

En realidad es totalmente lo contrario.

Votar es un acto de agresión, y amar la "democracia" se reduce a amar la violencia en masa y el conflicto constante.

Las elecciones políticas no tienen nada que ver con el compañerismo, la unidad, o la tolerancia .

No. En realidad, estas se tratan de discutir sobre cómo es que todos deberían ser forzados a comportarse, y qué deberían ser todos forzados a apoyar financieramente, por medio de la máquina de control llamada "gobierno".

La abundancia de letreros de campaña decorando los jardines antes de cada elección no son la señal de una sociedad iluminada y libre…

Son la señal de una sociedad esclavizada mentalmente y físicamente, vociferando sobre qué amo de esclavos es el que debería estar sosteniendo el látigo esta vez.

Todas y cada una de las personas que votan (demócratas / liberales, republicanos / conservadores, o terceros) están intentando poner en el poder a aquel que llevará a cabo extorsiones a gran escala ("impuestos") para financiar varios programas "gubernamentales".

Cualquier candidato que sugiriera eliminar todo ese atraco en su totalidad – que sugiriera abolir los "impuestos" – sería ridiculizado como un chiflado extremista.

Todos los votantes intentan empoderar a una pandilla que ellos saben que cometerán atracos en masa, pero ninguno de esos votantes acepta ninguna responsabilidad por hacer eso.

Ellos saben lo que sus candidatos harán si son puestos en el poder, y ellos saben cuales serán las consecuencias que sufrirá cualquiera que desobedezca los mandatos de los políticos…

Pero la creencia en la "autoridad" hace a los votantes psicológicamente incapaces de reconocer que lo que están haciendo es apoyar la violencia en masa.

De hecho, no obstante la mitología y retórica tradicional, ninguna persona que cree en los "gobiernos" en realidad quiere que este sea administrado con el supuesto "consentimiento de los gobernados".

Si en realidad se hiciera por medio de consentimiento genuino, eso significaría que las preferencias políticas de cada persona serían impuestas solo sobre esa persona, a menos que otros resultaran defender exactamente las mismas políticas.

Obviamente, la meta del votante no es impulsarse a si mismo a apoyar financieramente las cosas que a él o ella le gustan, ni tampoco es controlar sus propias elecciones y comportamientos…

No. La meta de todo votante siempre es usar el mecanismo del "gobierno" para coaccionar a otras personas a que tomen ciertas decisiones, a que financien ciertas cosas, y a que se comporten de ciertas formas.

Ciertamente, el estatista individual a veces tiene una visión bastante laxa de su propia obligación a obedecer las innumerables ordenes políticas ("leyes")…

Sintiendo que él o ella tiene la suficiente competencia para depender de su propio juicio y sentido común sin importar "la ley"…

Mientras que al mismo tiempo siente que todos los demás necesitan ser controlados y micro-administrados por la "autoridad".

El estatista cree que él o ella misma es confiable y moral, que puede tomar sus propias decisiones, y que el propósito de "la ley" es mantener a raya a todos los demás.

El grado en el que diferentes votantes quieren que la "autoridad" controle a otras personas varía significativamente.

El constitucionalista quiere que el "gobierno" federal fuerce a otros a financiar únicamente aquellas cosas específicamente diseñadas como asuntos federales por la constitución estadounidense.

Mientras tanto, los "progresistas" quieren que el "gobierno" fuerce a otros a financiar todo tipo de cosas, como arte, defensa, cuidar de los pobres, educación, programas de retiro, y más.

Pero aunque los dos tipos de votantes difieren en el grado y tipos de agresión que apoyan, ellos no difieren en un cierto principio:

Ambos han aceptado la premisa de que la "autoridad" tiene el derecho de extorsionar dinero a la fuerza para funciones "gubernamentales" que son consideradas necesarias.

Ellos solo difieren en lo que cuenta como "necesario".

La forma de pensar de casi todo estatista es paradójica:

Por un lado, los estatistas saben que cada "ley" que apoyen es una orden respaldada por amenazas de violencia.

Ellos son totalmente conscientes de lo que se le hace a cualquier "violador de la ley" que es atrapado…

Pero cuando se le pregunta al estatista promedio, él o ella negará vehementemente que él o ella apoya la iniciación de violencia contra sus vecinos.

En un nivel práctico, el estatista sabe que cualquier agenda "política" que él o ella apoye, si se leva a cabo, será administrada por medio del nivel de intimidación o fuerza bruta necesarios para obtener la obediencia de la gente.

Sin embargo, el estatista promedio, aunque siendo totalmente consciente de esto, también exhibirá una enorme desconexión lógica, rehusándose a admitir que él o ella está apoyando abiertamente y directamente la extorsión forzosa y control coercitivo de millones de personas inocentes.

La razón de esto es que el estatista cree que la entidad llamada "autoridad" tiene el derecho a gobernar, y que como resultado, cuando comete actos de violencia, esos actos no cuentan como violencia.

Siempre y cuando la violencia sea cometida por aquellos que declaran ser "autoridad", quienes son imaginados como seres exentos de las reglas usuales de la moralidad (no robes, no asaltes, no asesines, etc.)…

Inclusive aquellos que son los más fervientes defensores de varios "impuestos" y otras "leyes" pueden seguirse imaginando como personas pacíficas, compasivas y no-violentas.

Algunos inclusive se imaginan a sí mismos como pacifistas…

Y por cierto: Como todo lo que los "gobiernos" hacen lo hacen por medio de la fuerza, o la amenaza de la fuerza, no existe ni puede existir tal cosa como un estatista pacifista.

Aunque ciertamente no todos los anarquistas son pacifistas, todos los pacifistas reales son anarquistas.

Pero en fin: Existen muchas formas – unas de las cuales se abordarán más adelante – en las que gente normalmente virtuosa y decente apoyan la agresión, el asalto, la intimidación, y el atraco…

Porque creen que todo eso es perfectamente permisible si lo lleva a cabo la deidad mítica y sobrehumana conocida como "gobierno"…

Y por lo tanto creen que es perfectamente moral y virtuoso que ellos le pidan al "gobierno" que cometa actos así.

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