La contradicción libertaria | La superstición más peligrosa

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Tal vez la mejor ilustración de cómo es que la creencia en la "autoridad" retuerce el pensamiento, y se atraviesa en el camino de alcanzar la libertad, es el hecho de que en Estados Unidos y algunos otros países existe un partido político "libertario".

El corazón y alma del libertarismo es el principio de la no-agresión:

La idea de que iniciar fuerza o fraude contra otra persona siempre está mal, y que el uso de la fuerza únicamente está justificada si se usa en defensa contra la agresión.

El principio es perfectamente válido, pero tratar de hacerlo una realidad por medio de cualquier proceso político es completamente auto-contradictorio, ya que los "gobiernos" y la no-agresión son enteramente incompatibles.

Si la organización llamada "gobierno" dejara de usar amenazas o violencia, excepto para defender contra agresores, entonces dejaría de ser un "gobierno".

Una organización así no tendría ningún derecho a:

* Gobernar

* "Cobrar impuestos"

* "Legislar"

* Poseer un monopolio de protección

* Y hacer cualquier cosa que cualquier otro ser humano individual no tenga el derecho a hacer

Una excusa que muchos dan para defender el activismo político libertario es que la sociedad puede transformarse de su modo autoritario actual a una sociedad verdaderamente libre, únicamente si lo hace lentamente y gradualmente.

Sin embargo, eso JAMÁS ha ocurrido, y jamás ocurrirá, por una simple razón:

O la "autoridad" es algo que existe en realidad, o NO existe en realidad.

O existe una clase gobernante legítima con el derecho a gobernarlos a todos…

O cada individuo se posee a si mismo, y es "gobernado" únicamente por su propia consciencia.

Estos dos son paradigmas mutuamente exclusivos.

Es imposible que exista un punto en el medio, ya que siempre que haya un conflicto entre las ordenes de la "autoridad", y lo que el juicio individual dictamine, es imposible obedecerlos a ambos.

Es decir, uno debe estar por encima del otro.

Si la "autoridad" está por encima de la consciencia, entonces la gente común son la propiedad legítima de la clase gobernante, y en ese caso la libertad no puede y no debería existir.

Pero si por el otro lado, la consciencia está por encima de la "autoridad", entonces cada persona se posee a si misma, y cada uno debe seguir siempre su propio juicio del bien y el mal, sin importar lo que cualquier "autoridad" o "ley" auto-proclamada pueda ordenar.

No puede ocurrir un "cambio gradual" entre ambos casos, ya que solo uno puede aplicar a la vez.

Intentar convertir al libertarismo en un movimiento político requiere de un híbrido retorcido y pervertido de dos opciones:

La idea de que un sistema de dominación (el "gobierno") puede ser usado para alcanzar la libertad individual.

Siempre que un "libertario" cabildea para aprobar una legislación, o se postula para un cargo "gubernamental", está defendiendo por medio de sus acciones la idea de que la "autoridad" y la "ley" creada por los políticos es legítima.

Pero si uno en realidad creyera en el principio de la no-agresión, él o ella entendería que las ordenes de los políticos (las "leyes") no pueden estar por encima de ese principio, y que cualquier "ley" que vaya en contra de ese principio es ilegítima.

Esto también aplica para la idea de los "derechos inalienables":

Si un individuo tiene el derecho inherente de hacer algo, entonces por definición él o ella no necesita del permiso de ningún tirano para poder hacerlo.

Él o ella no necesita cabildear para un cambio de "legislación", y no necesita intentar que llegue al poder un amo que elegirá respetar sus derechos.

Cualquier persona que de verdad crea en el principio de la no-agresión – la premisa base del libertarismo – debe ser un voluntarista / anarquista…

Ya que es lógicamente imposible oponerse a la iniciación de la violencia, mientras que al mismo tiempo se apoya cualquier forma de "gobierno", lo cual no es más que violencia.

Y por cierto, los libertarios no pueden ser constitucionalistas, ya que la constitución estadounidense dice claramente (en el artículo 1, sección 8) que le otorga a unas cuantas personas el derecho de iniciar violencia, por medio del "cobro de impuestos" e "imposición de regulaciones", entre otras cosas.

El principio base del libertarismo lógicamente descarta todas las formas del "gobierno", inclusive una república constitucional.

(Por cierto, cualquier persona que intente describir a un "gobierno" que no cometa ningún acto de agresión estará describiendo, en el mejor de los casos, a una compañía de seguridad privada.)

Sin embargo, tantas personas han sido tan rigurosamente acondicionadas a la mentalidad autoritaria que inclusive cuando pueden ver la obvia superioridad moral de vivir basándose en el principio de la no-agresión (la base del libertarismo)…

Ellos se rehusarán a abandonar la absurda noción de que el derecho a gobernar (la "autoridad") puede ser usado como una herramienta de libertad y justicia.

Existe una diferencia fundamental entre discutir sobre lo que el amo debería hacer – lo cual es en lo que consiste toda la "política" – y declarar que el supuesto "amo" no tiene ningún derecho a gobernar en lo absoluto.

Ser un candidato político libertario es intentar hacer estas dos cosas conflictivas.

Algo así obviamente legitima la posición política que el candidato busca ocupar, inclusive si el candidato declara que cree en los principios de la no-agresión y la auto-propiedad, los cuales descartan completamente la posibilidad de una "posición política" legitima.

En resumen, si la meta es la libertad individual, entonces la "acción política" no solo es totalmente inútil, sino que es enormemente contraproducente, ya que el resultado principal que logra es legitimar el poder de la clase gobernante.

La única forma de alcanzar la libertad es primero alcanzar la libertad mental, dándose cuenta de que ninguna persona tiene el derecho de gobernar a otro, lo cual significa que los "gobiernos" jamás son legítimos, ni morales, y ni siquiera reales.

Aquellos que no se han dado cuenta de eso, y siguen haciéndole peticiones "al sistema" para que los libere, están jugando justo en las manos de los tiranos.

Inclusive pedir niveles reducidos de "impuestos" o gastos "gubernamentales", o pedir que algunas cosas sean "legalizadas" o "desreguladas", o rogar otras reducciones en el control que el "gobierno" ejerce sobre la gente…

No hace nada para abordar el problema real, y de hecho le añade al problema real, repitiendo y reforzando sin querer la idea de que si la gente quiere libertad, necesitan que la libertad sea "legalizada".

La acción política, por su propia naturaleza, siempre empodera a la clase gobernante, y le arrebata el poder a la gente.

Si suficientes personas reconocen y abandonan el mito de la "autoridad", entonces no habrá necesidad de ninguna elección, ni de ninguna acción política, ni de ninguna revolución.

Si la gente no se imaginara que tienen la obligación de obedecer a los políticos, los políticos serían literalmente ignorados hasta la irrelevancia.

De hecho, la creencia en la "democracia" reduce drásticamente la habilidad de las personas de resistir la tiranía, limitando las formas en las que se pueden resistir.

Por ejemplo, si un 49% de la población quiere que les cobren menos "impuestos", pero mantuvieran su creencia en la "autoridad", ellos lograrían exactamente nada por medio de la "democracia".

Por otra parte, si inclusive un 10% de la población quisiera que no se cobraran "impuestos" en lo absoluto, y ese 10% también hubiese escapado de la superstición de la "autoridad" (incluyendo la del tipo "democrático"), ellos pueden alcanzar su meta fácilmente simplemente desobedeciendo.

Usando los Estados Unidos como ejemplo, si veinte millones de personas – menos del 10% de "pagadores de impuestos" estadounidenses – se rehusaran abiertamente a cooperar con los intentos de la IRS de extorsionarlos…

La clase gobernante se vería impotente para hacer algo al respecto, y el infame Servicio de Ingresos Internos (la IRS), junto con la masiva operación extorsiva de sus administradores, quedarían frenados en donde están.

Sería simplemente imposible que solo 100 000 empleados de la IRS roben continuamente a millones de estadounidenses quienes no sientan la obligación de pagar.

De hecho, sería imposible que una agencia imponga la "ley" que sea si solo una fracción del público la desobedeciera sin ninguna sensación de vergüenza o culpa.

La fuerza bruta por si sola no es suficiente para hacer que la población obedezca.

Cualquier población grande de gente que no perciba la obediencia por si misma como una virtud…

Y que no sienta el deber inherente a obedecer las ordenes de quienes declaran tener el derecho a gobernar…

Sería una población simplemente imposible de oprimir.

Las guerras ocurren cuando la gente se siente obligada a luchar cuando la "autoridad" se los ordena.

(Como dicen por ahí: "Qué pasaría si se iniciara una guerra, ¿y nadie fuera?")

Siempre y cuando la gente pueda ser engañada para que le ruegue perpetuamente a los amos para que la libertad sea "legalizada", ellos serán fáciles de subyugar y controlar.

Siempre y cuando el deber percibido de una persona de obedecer a una "autoridad" esté por encima de su propio juicio individual, en términos prácticos sus creencias y valores serán irrelevantes.

A menos que, y hasta que, aquel que defiende la libertad esté dispuesto a desobedecer al amo – a "violar la ley" – su supuesto amor por la libertad es una mentira, y no logrará nada.

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