Legitimando la opresión | La superstición más peligrosa

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Mientras más fuertemente la gente intenta trabajar dentro del sistema político para alcanzar la libertad, más fuertemente reforzarán tanto en sus propias mentes como en las mentes de quien sea que esté escuchando, que el "sistema" es legítimo.

Hacerle peticiones a los políticos para que cambien las "leyes" implica que esas "leyes" importan, y que deben ser obedecidas.

Nada mejor muestra el poder de la creencia en la "autoridad" que el espectáculo de cientos e millones de personas rogándole a unos cientos de políticos que reduzcan los "impuestos".

Si la gente de verdad entendiera que los frutos del trabajo de una persona le pertenecen únicamente a esa persona, ellos nunca participarían en una locura así.

En su lugar, simplemente dejarían de entregarle su propiedad a los parásitos políticos.

Su acondicionamiento de sentir el deseo de tener la aprobación de la "autoridad" crea en ellos una mentalidad igual a la de un esclavo:

Ellos literalmente se sienten mal por quedarse con su propio dinero, y tomar sus propias decisiones, sin primero obtener el permiso del amo.

Inclusive cuando la libertad está totalmente en sus manos, los estatistas continúan rebajándose a los pies de los megalomaníacos, rogando por tener libertad, y por lo tanto asegurando que jamás serán libres.

La verdad es que es imposible que una persona crea en la "autoridad" y sea libre, ya que aceptar el mito del "gobierno" es aceptar que uno tiene la obligación de obedecer a un amo…

Lo cual se traduce en aceptar tu propia esclavitud.

Tristemente, muchas personas creen que rogarle al amo por medio de la "acción política", es todo lo que pueden hacer…

Así que ellos perpetuamente participan en rituales que únicamente legitiman la relación esclavo-amo, cuando deberían simplemente desobedecer a los tiranos.

La idea de desobedecer la "autoridad", "violar la ley", y ser "criminales", para ellos es más perturbadora que la idea de ser un esclavo.

Aquellos quienes quieren reducir significativamente el control y coerción autoritarios a veces son acusados de ser "anti-gobierno"…

Una alegación que vehementemente niegan, diciendo que no están en contra del "gobierno" como tal, sino que solo quieren un mejor "gobierno".

Sin embargo, en sus propias palabras están admitiendo que ellos en realidad NO creen en la libertad verdadera, sino que todavía creen en el derecho divino de los políticos, y la idea de que la existencia de una clase gobernante puede ser algo bueno y legítimo.

Solo alguien quien siente una fuerte obligación a obedecer las órdenes de los políticos querría evitar ser etiquetado como anti-"gobierno".

Siendo que el "gobierno" siempre consiste en agresión y dominación, uno no puede ser de verdad pro-libertad sin ser anti-"gobierno".

El hecho de que tantos activistas rechacen la etiqueta de anti-"gobierno" muestra lo profundamente arraigada que permanece en ellos la superstición de la "autoridad"…

Inclusive en la mente de aquellos que se imaginan a si mismos como fervientes defensores de la libertad.

(Vale la pena mencionar aquí un fenómeno particularmente fascinante:

Ultrajados por la injusticia autoritaria, pero sin tener la voluntad de abandonar la superstición de la "autoridad", muchos en el creciente movimiento "patriota" (o movimiento libertad / milicia)…

Siguen buscando, o declaran haber encontrado, algún remedio "legal" que persuadirá a los tiranos para dejarlos en paz.

Durante los años, una teoría tras otra ha aparecido declarando la existencia de una forma secreta de "gobierno", o algún truco "legal", o algún procedimiento oficial, el cual puede liberar a un individuo del control del "gobierno".

Tristemente, esto solo demuestra que la gente así simplemente está buscando obtener permiso para ser libres.

Pero el camino a la libertad de verdad nunca ha sido, y nunca será, un ritual político, un documento o argumento "legal" nuevo, o cualquier otra forma de acción "política".

El único camino a la libertad de verdad es que el individuo abandone su apego a la superstición de la "autoridad".)

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