Más mitología | La superstición más peligrosa

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Además del mito del "consentimiento de los gobernados", otros dichos políticos y retóricas dogmáticas son repetidas con frecuencia, a pesar de ser completamente falsas.

Por ejemplo, en los Estados Unidos (y de seguro en otros países) se le enseña a la gente ideas como, "nosotros somos el gobierno", "el gobierno trabaja para nosotros" y "el gobierno nos representa".

Estos aforismos son descaradamente y obviamente falsos, a pesar del hecho de que sean constantemente repetidos tanto por los gobernantes como los súbditos.

Una de las declaraciones más descabelladas y fantasiosas (pero muy común) es la que dice que, "nosotros, el pueblo, somos el gobierno."

A los niños les enseñan en la escuela a repetir esta absurdidad, inclusive aunque todos somos completamente conscientes de que los políticos declaran las órdenes y demandas, y que todos los demás deben cumplirlas o ser castigados.

En los Estados Unidos (y en todo país) existe una clase gobernante y una clase subyugada, y las diferencias entre ellas son muchas y obvias.

Un grupo ordena, y el otro obedece.

Un grupo exige enormes cantidades de dinero, y el otro grupo paga.

Un grupo le dice al otro grupo:

* En donde pueden vivir y trabajar

* Qué pueden comer, beber y consumir

* Qué vehículos pueden conducir

* Para quién pueden trabajar

* Qué trabajo pueden hacer

* Y así

Un grupo toma y gasta billones de dólares de lo que el otro grupo logra ganar.

Un grupo consiste totalmente en parásitos económicos, mientras que los esfuerzos del otro grupo producen toda la riqueza.

En este sistema es evidentemente obvio quienes ordenan y quienes obedecen.

La gente NO es el "gobierno" en lo absoluto, y se necesita de una profunda negación de la realidad para creer lo contrario.

Pero otros mitos también son utilizados para intentar hacer que esa mentira suene racional.

Por ejemplo, también se repite la idea de que, "el gobierno trabaja para nosotros – el gobierno es nuestro sirviente".

De nuevo, una declaración así no encaja en lo absoluto con la realidad de la situación.

Esa idea no es más que el mantra de un culto, una fantasía intencionalmente programada en la población para poder retorcer su percepción de la realidad.

Y la gran mayoría de personas nunca se cuestionan estas ideas.

La mayoría nunca se preguntan:

Si el "gobierno" trabaja para nosotros, y se supone que este es nuestro empleado…

* ¿Por qué es él el que decide qué tanto debemos pagarle?

* ¿Por qué nuestro "empleado" decide lo que hará para nosotros?

* ¿Por qué nuestro "empleado" nos dice cómo vivir nuestras vidas?

* ¿Por qué nuestro "empleado" demanda nuestra obediencia para las arbitrarias órdenes que este declara, enviando agentes armados hacia nosotros si desobedecemos?

Es imposible que el "gobierno" sea nuestro sirviente, debido a lo que el "gobierno" realmente es.

Para ponerlo de forma simple y personal, si alguien puede mangonearte y quitarte tu dinero, él o ella NO es tu sirviente.

Y si ese alguien no puede hacer esas cosas, entonces no es un "gobierno".

Sin importar que tan limitado sea, un "gobierno" es la organización que la gente cree que tiene el derecho de controlar a la fuerza el comportamiento de sus súbditos por medio de "leyes".

Esto hace que la popularmente aceptada retórica de que el "gobierno" esté compuesto por "sirvientes públicos" sea una completa ridiculez.

El imaginar que un gobernante podría ser un sirviente para aquellos a quien gobierna es evidentemente absurdo.

Pero aun así es escupido como un evangelio irrefutable en las clases de "cívica", "sociales" y "ciencias políticas".

Y una mentira todavía más prevalente, utilizada para intentar ocultar la relación amo-esclavo entre los "gobiernos" y el público, es la noción del "gobierno representativo".

Esa idea dice que la gente, al elegir a ciertos individuos para que sostengan posiciones de poder, están "eligiendo a sus líderes", y que aquellos que trabajan en el gobierno simplemente están representando la voluntad de la gente.

De nuevo, esta declaración no solo no encaja para nada con la realidad, sino que la subyacente teoría abstracta también está inherentemente errada.

En el mundo real, los supuestos "gobiernos representativos" constantemente hacen cosas que sus súbditos no quieren que ellos hagan, como:

* Incrementar los "impuestos"

* Iniciar guerras

* Vender poder e influencia a quien ofrezca la mayor cantidad de dinero

* Y así

Todo pagador de impuestos puede pensar fácilmente en muchos ejemplos de cosas que son financiadas con su dinero, pero que él o ella no aprueba, como por ejemplo:

* Ayudas financieras a enormes corporaciones

* Ayudas financieras para ciertos individuos

* Acciones gubernamentales que violan los derechos individuales de la gente

* O simplemente la operación de la derrochadora, corrupta e ineficiente máquina burocrática que es el "gobierno"

No existe ninguna persona que pueda decir con honestidad que el "gobierno" hace todo lo que esa persona desea, y nada de lo que esa persona no quiere.

Inclusive en teoría, el concepto de "gobierno representativo" está inherentemente errado, debido a que para un "gobierno" es imposible representar a la gente como un todo, a menos que todas y cada una de las personas quieran exactamente las mismas cosas.

Debido a que las diferentes personas quieren que el "gobierno" haga diferentes cosas, el "gobierno" siempre irá en contra de la voluntad de por lo menos algunas personas.

Inclusive si un "gobierno" hiciera exactamente lo que la mayoría de sus súbditos quieren (lo cual en realidad nunca ocurre), ese "gobierno" no estaría sirviendo al pueblo en su totalidad…

Ya que estaría victimizando a la fuerza a un grupo pequeño de personas en representación de un grupo más grande de gente.

Además, aquel que representa a alguien más no puede tener más derechos que aquel a quien representa.

Por ejemplo, si una persona no tiene el derecho de allanar la casa de su vecino y robarle sus objetos de valor, entonces esa persona tampoco tiene el derecho de designar a un representante que haga eso por él o ella.

El representar a alguien significa actuar en nombre de ese alguien, y un verdadero representante solo puede hacer lo que ese alguien (el representado) tiene derecho a hacer.

Pero en el caso de los "gobiernos", la gente quienes los políticos dicen que representan no tienen el derecho a hacer nada de lo que los políticos hacen, como imponer "impuestos", declarar "leyes", etc.

Los ciudadanos promedio no tienen el derecho de controlar a la fuerza las decisiones de sus prójimos, decirles cómo vivir sus vidas, y castigarlos si desobedecen.

Así que cuando un "gobierno" hace cosas así no está representando a nadie ni a nada más que a sí mismo.

Es interesante notar que inclusive aquellos que hablan de un "gobierno representativo" se rehúsan a aceptar cualquier responsabilidad personal por las acciones tomadas por aquellos en quienes votaron.

Si el candidato por el que votaron declara una "ley" dañina, o aumenta los "impuestos", o declara una guerra, el votante nunca siente la misma culpa o vergüenza que sentiría si él o ella hubiese hecho esas cosas él o ella misma…

O si hubiese contratado a alguien más para hacer esas cosas.

Este hecho demuestra que inclusive los votantes más entusiastas no creen en la retórica sobre el "gobierno representativo", y no ven a los políticos como sus representantes.

La terminología no encaja con la realidad, y el único propósito de la retórica es ofuscar el hecho de que la relación entre todo "gobierno" y sus súbditos es la misma relación entre un amo y un esclavo.

Puede que un amo les dé látigo a sus esclavos con menos severidad que otro amo…

Puede que un amo les permita a sus esclavos quedarse con más de lo que producen…

Puede que un amo cuide mejor a sus esclavos…

Pero nada de esto cambia la naturaleza básica y subyacente de la relación amo-esclavo:

El que tiene el derecho a gobernar es el amo, y el que tiene la obligación de obedecer es el esclavo.

Y eso es cierto inclusive cuando la gente elije describir la situación usando retórica falsa y eufemismos engañosos como "gobierno representativo", "consentimiento de los gobernados", y "la voluntad de la gente".

Toda la noción de "un gobierno de la gente, por la gente, y para la gente", aunque es retórica que suena linda y bonita, es una imposibilidad lógica.

Una clase gobernante no puede servir o representar a aquellos que gobierna, así como un dueño de esclavos no puede servir o representar a sus esclavos.

De la única forma en que podría servirlos y representarlos es dejando de ser un dueño de esclavos, y liberando a sus esclavos.

Así mismo, de la única forma en que una clase gobernante podría convertirse en un sirviente de la gente es dejando de ser una clase gobernante, renunciando a todo su poder.

Los "gobiernos" no pueden servir a la gente, a menos que dejen de ser "gobiernos".

Otro ejemplo de la irracional doctrina estatista es el concepto de la "gobernanza de la ley".

Esto quiere decir que el gobierno por parte de simples humanos es malo, ya que sirve a aquellos que tienen una maliciosa lujuria por el poder…

Mientras que la "gobernanza de la ley", según dice la teoría, se trata de reglas objetivas y razonables que son impuestas a la humanidad de forma imparcial.

Analizar esta idea por un momento es suficiente para revelar la absurdidad de este mito.

A pesar del hecho de que "la ley" usualmente es referida como un conjunto de reglas sagradas e infalibles que fluyen espontáneamente de la naturaleza del universo…

En realidad "la ley" es simplemente una colección de mandamientos declarados e impuestos por la gente que hace parte del "gobierno".

Habría una diferencia entre la "gobernanza de la ley" y la "gobernanza de los humanos" únicamente si esas supuestas "leyes" fueren escritas por algo diferente a los seres humanos.

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