Cómo el mito derrota la virtud | La superstición más peligrosa

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Casi todos los padres le transmiten rutinariamente a sus hijos dos mensajes completamente contradictorios:

1) Es inherentemente inmoral robar a otros, golpearlos, hacerles matoneo, etc.

2) Es bueno obedecer a la "autoridad".

Casi todo lo que hace la "autoridad" constituye matoneo:

Usar la violencia, o la amenaza de usar la violencia, para controlar el comportamiento de otros y obtener su propiedad.

Toda figura de "autoridad", desde un profesor de escuela hasta el dictador de un país, no solo controla a sus súbditos de forma coercitiva regularmente, sino que también habla y actúa como si tuviese el derecho absoluto e incuestionable de hacerlo.

Así que el profesor siempre está imponiendo a la fuerza su voluntad sobre los estudiantes, mientras que al mismo tiempo les dice que es incorrecto que ellos impongan su voluntad sobre otras personas a la fuerza.

Este es el ejemplo definitivo del enormemente hipócrita mensaje de: "Haz lo que digo, no lo que hago."

Si los niños fuesen criados con la idea de que es inherentemente malo robar, golpear, hacer matoneo, etc.

¿Entonces por qué habría una necesidad social de que también se les enseñara el "respeto a la autoridad"?

Esto solo los entrena para ser más fáciles de manejar y controlar, lo cual beneficia a aquellos que buscan tener dominio sobre ellos (ya sean sus padres, profesores o políticos)…

Pero no los entrena para ser más civilizados, compasivos y humanos – hacer eso hace exactamente lo opuesto, como lo demostraron los experimentos Milgram.

En resumen, a los niños se les enseña cómo ser seres humanos civilizados, y luego se les enseña una demente superstición que anula y vuelve obsoleto todo lo que les enseñaron sobre ser civilizados.

Esta descabellada paradoja puede verse en todos lados en nuestra sociedad moderna.

La persona promedio sentiría vergüenza y culpa si le robara cien dólares a su vecino…

Pero no tiene ningún problema en apoyar, por medio del proceso de votar, que el "gobierno" le robe miles de dólares al mismo vecino.

La persona promedio mantendrá la puerta abierta para un extraño, pero al mismo tiempo apoyará que ese mismo extraño tenga una gran parte de su vida controlada por medio de "la ley".

La amabilidad y consideración superficiales que la mayoría de personas exhiben se vuelve insignificante e inválida debido a los masivos niveles de coerción y agresión "gubernamental" que apoyan.

Inclusive los Nazis tenían buenos modales en la mesa, decían "por favor" y "gracias" (en alemán), mostraban una etiqueta apropiada, y eran generalmente corteses…

Cuando no estaban cometiendo asesinatos en masa.

Existe un dramático contraste entre cómo casi todos los estatistas tratan a otras personas en sus vidas personales, y cómo apoyan que el "gobierno" trate a otros por medio de "la ley".

Millones de personas que se sentirían muy reacias a golpear físicamente a otro ser humano, de todas formas apoyan orgullosamente la subyugación violenta, y hasta el asesinato, de miles de personas…

Y le llaman a eso "apoyar a las tropas".

Algunos estatistas inclusive dicen que se oponen a la guerra pero apoyan a las tropas…

Eso es comparable a decir que uno opone la violación sexual, pero apoya a los violadores.

Y debido a que las tropas del "gobierno" siempre usan coerción y violencia contra gente inocente, además de cualquier fuerza defensiva que utilicen, "apoyar a las tropas" necesariamente significa apoyar la opresión.

Pero debido a la mentalidad de manada, y al apego emocional hacia los prójimos del país de uno, muchas personas intentan disociar a "las tropas" de lo que hacen como tal "las tropas".

Como otro ejemplo de cómo es que la creencia en la "autoridad" distorsiona la percepción de la realidad, mucha gente que recibe "prestaciones sociales" abiertamente admite que, dada la opción entre:

* Aceptar regalos donados voluntariamente de personas que conocen

* Y recibir algo que el "gobierno" forzosamente tomó de un completo extraño

Ellos prefieren lo segundo, ya que en su mente esa es la opción menos penosa de las dos.

El hecho de que una persona podría llegar a preferir el aceptar propiedad robada, por encima de aceptar compasión y generosidad, muestra lo profundamente que la creencia en la "autoridad" retuerce el sentido de moralidad de la gente.

En resumen, todo estatista – es decir, toda persona que creen en los "gobiernos" – se engaña a sí mismo para creer que él o ella es una buena persona quien apoya cosas buenas y que se opone a la injusticia…

Alucinando en sí mismo un respeto hacia su prójimo…

Mientras que al mismo tiempo apoya que sus prójimos sean controlados a la fuerza, extorsionados, encarcelados, o inclusive asesinados.

La superstición de la "autoridad" se mete tan profundamente en las mentes de las masas que ellos pueden apoyar la maldad a una escala tan masiva que es casi incomprensible…

Mientras que al mismo tiempo se imaginan como personas caritativas y compasivas.

Ellos demandan que el "gobierno" haga cosas que ellos jamás soñarían con atreverse a hacer por su propia cuenta.

Ellos se imaginan a sí mismos como personas no-violentas, civilizadas e iluminadas…

Mientras que rutinariamente apoyan que sus prójimos sean atracados y controlados a la fuerza, y que sean metidos en jaulas o asesinados si se resisten.

La verdad es que estos tipos de caridad, compasión y civilidad superficiales no son más que una cruel broma cuando se comparan con lo que casi todas las personas harán, o lo que le pedirán a otros hacer, en el nombre de la "autoridad".

Muchos padres y profesores regularmente repiten lo que es tal vez la regla más básica de la humanidad, a veces llamada "La regla dorada":

Trata a otros de la forma en que te gustaría ser tratado.

Sin embargo, ninguno de los profesores (que trabajen en escuelas financiadas por un "gobierno"), y casi ninguno de los padres, quienes predican esa regla, en realidad la aplican en sus vidas…

Y esto es así porque ellos apoyan y justifican que la "autoridad" controle a la fuerza a los súbditos del sistema, tanto fuera como adentro del salón de clases.

"La regla dorada" es esencialmente una fórmula para el voluntarismo / anarquía:

Si a una persona no le gusta ser dominado y controlado a la fuerza, esa persona no debería apoyar que otras personas sean dominadas y controladas a la fuerza.

Si una persona quiere que las demás personas lo dejen en paz, él o ella debería dejar a los otros en paz.

Si una persona desea la libertad de seguir su vida como desee, él o ella no debería interferir con la libertad que las demás personas tienen para seguir sus propias vidas como deseen.

Si te soy franco, apoyar la agresión contra otras personas, incluyendo a través de cualquier forma de "gobierno", es algo completamente incompatible con ser un humano caritativo, considerado, compasivo, amable, decente, y amoroso.

Y la única razón por la que tanta gente buena sigue apoyando la diseminación en masa de agresiones constantes por medio de los "gobiernos" es porque han sido engañados en aceptar la mentira de que existe un ente llamado "autoridad" que no está atado a los estándares de la moralidad que sí aplican a los seres humanos.

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