Un tipo diferente de reglas | La superstición más peligrosa

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Sin la creencia en los "gobiernos", las comunidades ciertamente desarrollarían "reglas" que, a primera vista, podrían parecerse a lo que actualmente llamamos "leyes".

Pero en ese caso habría una diferencia fundamental:

Es tanto legítimo como útil el escribir, y publicar para que todos lo vean, declaraciones sobre las consecuencias de hacer ciertas cosas.

Por ejemplo, la gente de un pueblo puede declarar que si te agarran robando en su pueblo, serás sujeto a labor forzada hasta que le pagues a tu víctima tres veces lo que te robaste.

O la gente de un vecindario puede declarar que si te agarran manejando ebrio allí, ellos agarrarán tu auto y lo arrojarán a un lago.

Ahora, aunque esas declaraciones constituirían amenazas, estas serían fundamentalmente diferentes a lo que actualmente conocemos como "leyes", por varias razones:

1) Aquellos quienes están haciendo las amenazas – quienes decidieron qué retribución sienten personalmente que sería justificada producirle a quienes le hagan daño o pongan en peligro a sus vecinos – cargaría con toda la responsabilidad de hacer y llevar a cabo esas amenazas.

2) Las amenazas no requerirían de ninguna elección ni consenso. Una persona, o mil personas de forma conjunta, pueden declarar una advertencia en la forma de:

"Si te atrapo haciendo esto, yo te haré esto."

Las amenazas no serían vistas como "la voluntad de la gente", sino solo como una declaración de las intenciones de quienes están dando la advertencia.

3) La legitimidad de esas amenazas sería juzgada NO por la persona que las hizo, sino por si la consecuencia amenazada es (en los ojos del observador) apropiada para el crimen cometido.

Nadie sentiría ninguna obligación de estar de acuerdo con, o seguir, una amenaza así si les parece injusta o injustificada.

4) Esas advertencias no pretenderían alterar la moralidad, o inventar nuevos "crímenes", y nadie se imaginaría que esas advertencias son legítimas simplemente por quienes las declararon (como la gente ve actualmente las "leyes" autoritarias).

En su lugar, esas advertencias simplemente constituirían declaraciones sobre lo que quienes hacen las amenazas creen que sería justificado.

Por lo tanto, en vez de ser la fórmula autoritaria de: "Aquí declaro lo siguiente como ilegal"…

Esas advertencias encajarían en la plantilla de: "Yo creo que si tú haces esto, yo tengo el derecho a responder haciendo esto otro."

Muchas personas, habiendo siendo entrenadas en el culto de adoración a la "autoridad", se sentirían aterrorizadas de un método de interacción humana así de descentralizado.

Y el estatista promedio preguntará algo como:

"¿Pero qué pasa si alguien escribe una amenaza que dice que si no me gusta tu religión, o tu peinado, o los alimentos que consumes, te mataré?"

Examinando esa pregunta, tanto en el contexto de una sociedad que todavía sufre de la superstición de la "autoridad"…

Así como en el contexto de una sociedad sin una creencia así…

Muestra lo peligrosa que realmente es la superstición de la "autoridad".

Es cierto que en la ausencia de la creencia en "gobiernos" un individuo igual puede amenazar con violencia a otro en situaciones injustificadas.

El punto NO es que todos automáticamente pensarán y se comportarán apropiadamente si no hay gobernantes…

Sino que esas tendencias maliciosas en los seres humanos serían mucho menos peligrosas y destructivas sin la creencia en una "autoridad" que las legitime.

Por ejemplo, compara lo que ocurre en una situación en la que algunos individuos vehementemente se oponen al consumo del alcohol, y en otra situación en la que la "autoridad" prohíbe su consumo.

Es posible (aunque poco probable) que un individuo en una sociedad sin gobiernos pueda declarar, por su propia cuenta, lo siguiente:

"Yo considero que consumir alcohol es un pecado, y si me entero de que has estado bebiendo, iré a tu casa con una pistola para ponerte en tu lugar."

Es prácticamente seguro que cualquier persona que declarara eso sería persuadida, si no por medio de un razonamiento amable, entonces por medio de la amenaza de violencia en represalia…

Que él o ella no debería llevar a cabo lo que amenazó hacer, y debería dejar de hacer amenazas así.

Obviamente una persona no podría, por sí misma, hacerle opresión a millones de bebedores de cerveza.

Inclusive entre otros quienes también consideraran que beber alcohol es pecado, e inclusive si fuese una mayoría, pocos se sentirían justificados en intentar imponer su visión a la fuerza sobre otros.

Sea que ellos reconocieran que ese tipo de agresión está injustificado, o si ellos simplemente tuviesen miedo de lo que otros les harían si lo intentaran, de cualquier forma se evitaría el conflicto violento.

En contraste, supón que un grupo de personas usando la etiqueta de "gobierno" declarara "ilegal" el alcohol, y creara a una enorme pandilla de matones armados hasta los dientes para cazar y encarcelar a quien sea que pillen con alcohol.

Y siendo que eso es algo que en realidad ocurrió, no es necesario teorizar sobre los resultados.

Con la promesa de arreglar la mayoría de los problemas de la sociedad, y con apoyo público, la clase gobernante de los Estados Unidos declaró la prohibición del alcohol en el año 1920.

El consumo del alcohol continuó, siendo reducido ligeramente, e inmediatamente apareció un mercado negro de producción y distribución de alcohol.

Un mercado "ilegal" pero enormemente rentable llevó a conflictos violentos, un gran aumento en el crimen organizado y otros crímenes, y una diseminada corrupción en el "gobierno"…

Además de brutales intentos de destrozar el comercio de alcohol.

Viendo los resultados reales de la prohibición, una mayoría de la población se opuso a ella, y exigió la revocación de la dieciochoava enmienda, la cual autorizaba la prohibición al nivel federal.

Y por supuesto, después de que acabó la prohibición, toda la violencia relacionada – tanto la violencia "gubernamental" como privada – cesó.

En este ejemplo, y en incontables otros, puede verse que si son dejados en paz, la mayoría de personas no intentarán imponer a la fuerza sus preferencias sobre otras personas, sino que se esforzarán para evitar conflictos violentos.

Sin embargo, si existe un "gobierno" que la gente puede usar para imponerle sus valores a otras personas, la gente con gusto le rogará al "gobierno" para que lo haga, y no sentirá ninguna vergüenza ni culpa por haberlo hecho.

Si cada persona que hiciera o intentara imponer una amenaza (o "regla", como podría llamarse) tuviese que tomar responsabilidad personal por haberlo hecho, y tuviese que asumir el riesgo él o ella misma…

Muy pocas personas estarían tan dispuestas a amenazar a sus vecinos.

Pero dado el vehículo de la "autoridad", todos los que creen en los "gobiernos" amenazan a todos sus prójimos regularmente, y no aceptan nada de la responsabilidad, ni asumen ningún riesgo por haberlo hecho.

En resumen, la creencia en la "autoridad" convierte a todos los que creen en ella en matones y cobardes.

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